El presidente en funciones de la Generalitat afirma que la alerta se difundió «cuando así lo determinaron los técnicos» y recalca que ya ha asumido su «responsabilidad política» al presentar su dimisión
Mazón se deslinda de la responsabilidad en el envío de la alerta: "¿Acaso soy un florero?"
Carlos Mazón, presidente en funciones de la Generalitat, ha declarado ante la comisión del Congreso que investiga la gestión de la dana que la alerta a la población fue enviada «cuando lo decidieron los mandos operativos» y agregó: «Nada habría cambiado si yo hubiera estado en el Cecopi«.
Durante una comparecencia cargada de tensión y transmitida en directo en la calle donde se congregó un amplio grupo de personas, Mazón explicó que aquella tarde, día de la tragedia, realizó numerosas llamadas para interesarse por la situación, pero que la consellera Salomé Pradas nunca le consultó acerca del envío del mensaje de alerta, algo que no le competía ni a ella ni a él.
Asimismo, indicó que no atendió las insistentes llamadas de la consellera porque posiblemente tenía el teléfono «en la mochila». También calificó de «insulto a las víctimas» afirmar que la cifra de muertos habría variado dependiendo de dónde él atendiera la situación. Insistió en que la mayoría de las víctimas fueron causadas por el desbordamiento del barranco del Poyo, que no era un foco bajo vigilancia.
Decenas de afectados por la dana protestan frente al Congreso durante la comparecencia de Mazón
En su parecer, durante este año se han difundido «muchos bulos» en su contra y solamente ha asumido ser responsable de «permitir que se difundiera ante la opinión pública que él era un presidente indiferente a su responsabilidad». Además, recalcó que ha asumido su «responsabilidad política» con la dimisión y reiteró que actuó conforme a la información disponible, ya que, según la ley, «no podía proceder de otro modo».
Mazón recibió críticas por su «negligencia», «falta de vergüenza», «mentiras», intento de «victimización», comportamiento «psicopático» y «carencia de empatía» hacia los afectados, a lo que respondió que la Generalitat estaba preparada para afrontar una emergencia como la que se esperaba, pero no la que ocurrió finalmente. En ese contexto, afirmó que «lo fundamental es que las decisiones las tomen quienes realmente saben, sin interferencias ni molestias». El compareciente remarcó que sus acciones se ajustaron a la información que se poseía y a la legislación vigente.

«Mentiroso y homicida»
El momento de mayor tensión se produjo con la intervención de Gabriel Rufián (ERC), quien acusó a Mazón de mentir sin permitirle responder y le exigió que ofreciera disculpas a las víctimas. El presidente en funciones pidió perdón «a todas». El diputado de Esquerra destacó casos con múltiples víctimas, señalando las horas de fallecimiento y cuestionando qué hacía el presidente en esos momentos; él mismo respondió: «Estaba en el Ventorro». Por su parte, Carlos Mazón acusó a Rufián de haber excluido a víctimas, y este le replicó atribuyéndole la muerte de 229 personas. Rufián calificó al compareciente como «mentiroso», «homicida», «incapaz» y «negligente».
Alberto Ibáñez (Sumar-Compromís) reprochó a Mazón haber priorizado los intereses del lobby turístico con vistas al puente de Todos los Santos frente a la vida de los valencianos. Ante las preguntas, Mazón insistió en que hasta las cinco de la madrugada del día siguiente no se confirmó la existencia de fallecidos. Ibáñez aprovechó su intervención para criticar a todos los consejeros de la Generalitat y concluyó que si Mazón hubiese estado en su cargo ese día, las cosas habrían sido distintas.
En el turno de Vox, las críticas se dirigieron hacia el Gobierno de Pedro Sánchez. Mazón respondió afirmativamente a la pregunta sobre si la catástrofe habría sido menor con determinadas infraestructuras y se refirió a la ley de la Huerta como «maldita». Aseguró que la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, no declaró el estado de emergencia en nombre del Ejecutivo porque contaba con «la misma información» que él. Subrayó que durante dos horas y media no hubo datos que alertaran del barranco del Poyo, cuyo desbordamiento provocó la mayoría de las muertes. Ante la pregunta sobre si considera que el Gobierno está brindando todas las ayudas prometidas, respondió con un «radicalmente no».
El representante del PSOE, Alejandro Soler, dedicó gran parte de su intervención a describir el drama de las víctimas, instando a Mazón a «decir la verdad y no eludir responsabilidades». En el cara a cara entre Soler y Mazón, este último volvió a insistir en que no le correspondía convocar el Cecopi. El diputado socialista cuestionó qué había bebido Mazón en su encuentro con Maribel Vilaplana para evaluar si estaba «en condiciones óptimas». Incluso afirmó que Mazón tenía «expectativas muy altas en esa comida» y mencionó que «había llevado ropa para cambiarse». Mazón consideró estos comentarios como «claramente machistas». Soler tampoco permitió que Mazón respondiera a preguntas, y esta táctica no fue reprobada por la presidenta de la comisión.
El diputado del PP centró su discurso en las infraestructuras «bloqueadas» por el Gobierno de Pedro Sánchez; en los «fallos graves de la Aemet«; en la falta de actuación de la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé; y en la ausencia de datos relacionados con el barranco del Poyo. El portavoz popular sugirió que detrás de la actitud del Gobierno central había un «cálculo político» y atacó con dureza a la ex ministra de Transición Ecológica y actual vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera.
Mazón aseguró que «el barranco del Poyo fue distinto por la mañana y por la tarde», que lo ocurrido por la mañana «se disipó» y que la tarde parecía derivar en «otra gota fría más», salvo en la zona de Utiel, donde ya se actuaba. Sus últimas palabras ante la comisión enfatizaron que «se trabajó según la información recibida» y calificó de insulto a las víctimas que se intente manipularlas con datos falsos.

