España busca fortalecer el vínculo birregional en un escenario marcado por las tensiones entre Estados Unidos y diversos países latinoamericanos, así como por los impactos del cambio climático

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asiste este fin de semana a la cumbre entre la Unión Europea (UE) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que se celebra en la ciudad colombiana de Santa Marta, con la finalidad de promover una agenda conjunta de estabilidad, prosperidad y apertura entre ambas regiones. Según fuentes del Ejecutivo español, el mandatario destacará la relevancia de fortalecer los vínculos políticos, económicos y ambientales en un mundo “tan dinámico y desafiante” como el actual.
Sánchez arribó a Colombia en la noche del viernes, proveniente de Belém, donde participó en una reunión preparatoria para la próxima cumbre climática COP30. Tras ser recibido con honores en Barranquilla por la canciller colombiana, Rosa Villavicencio, y vestido con una guayabera en señal de respeto a las tradiciones locales, el presidente se trasladó a Santa Marta, donde su agenda oficial inicia esta noche con la cena previa a la apertura formal de la cumbre UE-CELAC.
El Gobierno español considera que este evento posee una importancia estratégica de primer nivel, al constituir la continuación del encuentro realizado en Bruselas en 2023 cuando, bajo la presidencia española del Consejo de la UE, se logró reactivar el diálogo birregional tras varios años de estancamiento. Desde entonces, Moncloa sostiene que la relación entre Europa y América Latina debe funcionar como un modelo de confianza y cooperación en un contexto internacional caracterizado por la incertidumbre y la fragmentación.
Una alianza “familiar” en tiempos turbulentos
Según el Ejecutivo español, la UE y América Latina son más que simples socios: «son familias con intereses entrelazados«, que comparten valores democráticos, culturales y sociales capaces de fortalecer el multilateralismo. Sánchez pretende transmitir a los líderes presentes en Santa Marta la noción de que ambas regiones deben “contribuir a la estabilidad y prosperidad” en un panorama global marcado por conflictos, tensiones comerciales y la acelerada transición energética.

No obstante, la cita llega marcada por la ausencia de ciertos jefes de Estado y un entorno diplomático condicionado por las tensiones entre Estados Unidos y varios países latinoamericanos. En particular, la reciente acusación del presidente colombiano, Gustavo Petro, quien denunció que la administración del expresidente estadounidense Donald Trump presionó a algunos gobiernos para que no asistieran al encuentro, añadió un matiz político complejo a la cumbre.
Desde Washington, la administración actual mantiene una postura crítica hacia los gobiernos de Colombia y Venezuela, a los que señalan de favorecer el narcotráfico y permitir el tráfico de drogas en la región. Frente a estas acusaciones, Petro rechazó las imputaciones y defendió la soberanía de su país. En este contexto, fuentes españolas reconocen que las tensiones hemisféricas podrían ser abordadas en los márgenes del evento, aunque confían en que no dominarán la agenda principal.
El cambio climático, eje central del diálogo
Uno de los temas clave de la cumbre será la lucha contra el cambio climático, especialmente tras la reciente devastación causada por el huracán ‘Melissa’ en Haití, Jamaica y Cuba. El Gobierno español destaca que este fenómeno ha vuelto a evidenciar “la vulnerabilidad de las comunidades frente a los desastres naturales” y la necesidad de fortalecer los mecanismos de cooperación climática entre Europa y América Latina.
La coincidencia de la cumbre con el ciclo preparatorio de la COP30 permite a Sánchez mantener una línea coherente en su discurso internacional, centrado en la acción climática, la transición ecológica y la reducción de desigualdades. En su intervención previa en Belém, el presidente resaltó que “el diálogo entre Europa y América Latina es esencial para construir puentes hacia un desarrollo sostenible e inclusivo”.
España, que en los últimos años ha aspirado a consolidarse como un vínculo natural entre ambos continentes, confía en que esta nueva reunión sirva para avanzar en proyectos de cooperación energética, digital y ambiental. El Ejecutivo recalca que, ante la polarización internacional y la competencia de potencias emergentes como China, la alianza birregional debe transformarse en un referente de apertura y estabilidad.

