Integrantes del partido como Patxi López y Zapatero discrepan respecto a la imagen de Franco, a quien se refieren como un hombre cuyo «sentido político» valoraban.

Dentro del PSOE han surgido las primeras objeciones hacia la publicación de las memorias del Rey Emérito en Francia, un libro que supera las 500 páginas bajo el nombre de Reconciliación, donde el padre de Felipe VI ofrece un relato personal de su biografía. «Supongo que para muchos juancarlistas algunos pasajes que alaban a Franco y similares les harán perder un mito, porque resulta impactante», comentó este miércoles el portavoz del partido en el Congreso, Patxi López.
Aunque no cuestiona su acceso al poder ni los 40 años de dictadura, en el libro el ex jefe del Estado retrata al Caudillo —quien lo designó formalmente sucesor en 1969— como un hombre al que respetaba «profundamente», valorando «su inteligencia y su sentido político», y afirma que no permitía que nadie hablara mal de él en su presencia. Añade además: «Nadie logró desestabilizarlo, algo extraordinario durante un periodo tan prolongado».
«Este volumen quizás confirme que el Rey Felipe VI está superando a Juan Carlos I y que, como deseo, Leonor en su momento como Reina supere a Felipe VI», consideró, por su parte, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero el lunes en un evento en el Ateneo de Madrid. «Este tipo de memorias fortalecen a Felipe VI, porque mantiene una conducta firme y adecuada», añadió.
Durante su intervención, el ex líder socialista aseguró mantener una «buena relación» con el Emérito y que no planea «corregirla ahora», ya que no encajaría con su carácter y supondría «renegar» de que «se comportó bien» en lo personal con él. Sin embargo, indicó que en «la función colectiva», que exige de un monarca «neutralidad, ejemplaridad y otros valores fundamentales», no cumplió con las expectativas.
«La contribución de Juan Carlos I en la Transición es indiscutible. Negarla sería perjudicial para el país, incluso considerando sus palabras sobre Franco», señaló Zapatero sin expresar una desaprobación directa. «Aunque ahora, en mi opinión, debería respaldar a su hijo de manera incondicional», añadió en una crítica velada hacia su rol actual.
Más contundente se mostró Patxi López este miércoles, afirmando que no fue «juancarlista» y que tampoco es «felipista» en la actualidad. «No quiero involucrarme en debates republicanos u otros temas que suelen generar polémica», intentó zanjar el portavoz socialista en Radio Euskadi.
Al ser preguntado si no supondría un problema expresar tan claramente que no es «felipista», el ex lehendakari respondió: «¿Te refieres a mi relación con González? En este momento, tampoco lo soy. Bueno, tampoco lo fui antes». Y concluyó: «No soy muy mitómano».

