Rodri celebra el triunfo en el Mundial frente a 2 millones de espectadores: «Viva la madre que nos parió, viva España y el Rey»

Rodri alza al cielo de Madrid la Copa del Mundo en plena celebración. La Selección protagonizó un impresionante baño de masas sin precedentes en la capital para festejar la segunda estrella.

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Es complejo, pero el fervor nacional puede medirse. ¿Quién más podría reunir a casi dos millones de españoles en torno al mismo acontecimiento? Sin duda, la Selección.

Cibeles empieza a consolidarse como punto habitual de encuentro para el equipo nacional. Se va instaurando como una costumbre nacional congregarse en el centro de Madrid para celebrar, con cierta regularidad, una victoria destacada en el fútbol.

Aunque esta imagen se vuelve más común, no pierde ni un ápice de su singularidad. Que lo confirmen quienes pasaron horas bajo un sol implacable para lograr un buen puesto en el escenario de Cibeles y contemplar a los campeones del mundo lo más cerca posible.

La multitudinaria celebración de España.

La multitudinaria celebración de España. REUTERS

Para muchos asistentes, especialmente los más jóvenes que ni siquiera habían nacido en 2010, este fue su primer encuentro con una celebración así. Para otros, fue la segunda vez. Pero todos compartían el orgullo por las dos estrellas que ahora lucen.

Antes de la medianoche, concluyó esta extensa jornada cargada de eventos y encuentros entre compatriotas. La fiesta privada, sin duda, continuó por varias horas más.

Momento para el protocolo

La jornada maratoniana de celebración comenzó con el lado más institucional. Primero, la llegada al Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas tras un vuelo extenso, aunque sin duda reparador, desde el lugar del evento.

La agenda continuó con una visita a Zarzuela, donde la Familia Real esperaba para recibir al equipo. Sus Majestades los Reyes Felipe y Letizia, junto con la princesa Leonor y la infanta Sofía, saludaron a los protagonistas de una de las gestas deportivas más relevantes en la historia de España.

De ahí se dirigieron directamente a Moncloa para ser recibidos por el presidente Pedro Sánchez. «No hay dos sin tres y España será sede del Mundial 2030», afirmó el presidente, proyectando optimismo hacia el futuro.

El inicio de la rúa en el autobús descapotable sufrió retrasos habituales en este tipo de actos. De hecho, no comenzó hasta aproximadamente las 8 de la tarde esta etapa de la celebración.

Llega la fiesta

Concluidos los protocolos, llegó la hora de desatar la alegría. Quizá de manera más contenida que hace dos años, pero el entusiasmo festivo no perdió ni un ápice de intensidad.

Unos minutos antes de las 8 de la tarde, el autobús que trasladaba a los jugadores desde Moncloa comenzó su recorrido hacia Cibeles.

Con Borja Iglesias al mando como DJ, segundo rol favorito tras su faceta de futbolista, la fiesta fue ganando calor poco a poco. El grupo del Atlético de Madrid, Pubill, Llorente y Baena, no dejaron de ondear las banderas rojiblancas durante todo el trayecto.

Mientras avanzaban por el centro, sobre el techo descapotado caían objetos de todo tipo: gorras, banderas, camisetas… Cualquier intento de conseguir un autógrafo valía la pena, aunque fuera casi imposible.

La Copa del Mundo fue pasando de mano en mano, pero no era la única copa que portaron los jugadores. La jornada exigía una celebración a lo grande.

Una corona, símbolo del nuevo dominio en el fútbol mundial, también circuló de cabeza en cabeza. Lamine no dudó en ponérsela y tomarse un tiempo como líder del autobús.

Las calles de Madrid, abarrotadas en el festejo del Mundial.

Las calles de Madrid, abarrotadas en el festejo del Mundial. REUTERS

Uno de los momentos más cómicos fue cuando Joan García recibió una réplica gigante de la Copa del Mundo hecha de cartón con la cabeza de Luis de la Fuente. El portero reaccionó sin dudar y se la entregó al seleccionador, quien no pudo evitar la risa.

La interacción entre Unai Simón y Yéremy Pino, así como la actitud casi temeraria de Rodri balanceándose con las piernas afuera en la parte superior del autobús para animar a la multitud, aportaron diversión durante el prolongado trayecto hasta Cibeles.

El espectáculo de Cibeles

Este lugar emblemático aguardaba el punto culminante de la celebración. Allí había reunidas unas 120.000 personas completamente entregadas, que soportaron durante horas la intemperie y el intenso sol madrileño para ver a los campeones a pocos metros.

A las 22:14 horas hizo su aparición el primer héroe sobre el escenario. Los jugadores fueron saliendo en orden numérico según sus dorsales. El primero, David Raya.

Cada jugador fue presentado con una canción especialmente elegida para acompañar su momento de protagonismo. Porro entró con El Barrio, Zubimendi con el icónico Waka Waka de Shakira, mientras que Borja Iglesias se atrevió a rapear casi en su totalidad una canción del ícono zaragozano Kase.O. Cada uno con su estilo.

Solo el capitán y el autor del gol en Nueva Jersey interrumpieron el orden de los dorsales. Ferran entró con una canción sobre tiburones y Rodri tomó el relevo. Eso solo podía generar un ambiente cada vez más distendido.

Al ritmo de ‘Freed From Desire’ de Gala Rizzatto, el motor del equipo formó un vínculo increíble con sus compañeros en pleno éxtasis. El momento más destacado llegó cuando tomó el micrófono y, sin filtro, animó a la afición gritando: «¡Somos campeones del mundo! Viva la madre que me parió, viva la madre que nos parió, viva el rey y viva España!».

Luis de la Fuente se animó a cantar varios versos de Julio Iglesias, mientras sus jugadores, cada vez más efusivos, lo alentaban. A partir de ahí, llegaron las actuaciones musicales.

Sobre el escenario desfilaron Ana Mena, Lola Índigo, Arde Bogotá y Aitana, quienes pusieron el broche final. Con esto concluyó la celebración pública, al menos, con los dos millones de seguidores que a lo largo de la tarde acudieron a saludar a los campeones.

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