Impactante comienzo del juicio contra García Ortiz: fiscales detallan conducta inusual con el novio de Ayuso y debilitan su línea de defensa

Lastra afirmó que sospechó en todo momento que la filtración provenía del fiscal general del Estado, mientras que Salto, apartado del fútbol, contó que su jefa le indicó que García Ortiz «no podía esperar».

Juicio al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz (primero por la izda.) en el Tribunal Supremo.

La sesión inaugural del juicio histórico contra el fiscal general del Estado reveló este lunes en el Tribunal Supremo la intensa tensión interna provocada por la filtración relacionada con el novio de la pareja de Isabel Díaz Ayuso. Se destacó asimismo que la gestión de la información sobre el empresario Alberto González Amador no tiene precedentes. Su máximo representante, Álvaro García Ortiz, se presentó en el Alto Tribunal para responder por un delito de revelación de secretos conforme al artículo 417 del Código Penal.

Ya dentro de la sala, junto a su defensa, ejercida por la Abogacía del Estado, un fiscal general cabizbajo, que en ciertos momentos cerraba los ojos, tuvo que oír, con la toga puesta desde el estrado, cómo una de sus subordinadas, la fiscal superior de Madrid, Almudena Lastra, lo acusaba de ser el responsable de filtrar el correo electrónico con la confesión del empresario Alberto González Amador.

La fiscal superior, sobre el caso de García Ortiz: "Dije, lo van a filtrar"EL MUNDO / EUROPA PRESS

También tuvo que soportar que el fiscal encargado del caso, Julián Salto, afirmara que nunca antes en su carrera había vivido una experiencia similar a la noche del 13 de marzo de 2024, cuando tuvo que abandonar un partido de Champions para atender las instrucciones dadas por el fiscal general respecto al novio de Ayuso.

Lastra comenzó explicando, ante la Sala presidida por el magistrado Andrés Martínez Arrieta, que ni en la Fiscalía Superior de Madrid ni en la Provincial ni siquiera en la Sección de Delitos Económicos tenían conocimiento de que la persona denunciada por fraude fiscal fuera la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Nadie lo supo hasta que el segundo de García Ortiz, el teniente fiscal de la Secretaría Técnica, Diego Villafañe, se interesó por el asunto relacionado con González Amador.

La fiscal relató cómo vivió de primera mano la agitación generada en las horas anteriores a la filtración del correo, así como los conflictos surgidos por la prisa que tenía el fiscal general la mañana del 14 de marzo para emitir una nota de prensa destinada a los medios, la cual Lastra rechazó por considerar que contenía información que vulneraba el derecho de defensa de la pareja de la presidenta. Ella había acordado con García Ortiz que había que ofrecer una respuesta institucional respecto a la falsedad difundida por el jefe de Gabinete de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, en relación con la supuesta paralización del pacto de conformidad que González Amador negociaba con el fiscal Julián Salto por «órdenes de arriba» (EL MUNDO, pese a las acusaciones reiteradas contra este medio, nunca publicó dicha información).

Almudena Lastra, con sus explicaciones ágiles y sin vacilaciones, afectó gravemente la defensa de García Ortiz. Afirmó que nadie le informó previamente que un periodista había preguntado por el caso de González Amador antes de la publicación del expediente y la denuncia por parte de eldiario.es sobre el novio de Ayuso. Añadió que, de las más de 300 notas emitidas por su gabinete de prensa, «jamás» hubo ninguna similar a la referida a González Amador. Narró que la noche de la filtración escuchaba la Cadena Ser y le llamó la atención que conocieran detalles que sólo podían provenir de Fiscalía.

Además, contó que a las 9:10 horas del día 14 recibió una llamada en la que no saludó ni siquiera a García Ortiz, sino que le reprochó directamente: «¡Has filtrado los correos!». El fiscal general respondió: «Eso ahora no importa. Hay que sacar la nota cuanto antes». «Para mí sí importaba. Eso me caló profundamente», subrayó la testigo.

Lastra también narró que pidió a la fiscal jefe de Madrid, Pilar Rodríguez, abstenerse de actuar hasta revisar con calma la cadena de correos entre Salto y el abogado del novio de Ayuso y esperar a que el asunto evolucionara, ya que consideraba que «la prudencia» era fundamental en ese periodo de confusión. Igualmente, explicó que el Gabinete de Comunicación, al elaborar notas de prensa, siempre distingue entre la figura pública y su entorno familiar, pues no emiten comunicados cuando solo afecta a familiares.

Por su parte, la fiscal jefe Pilar Rodríguez afirmó que Lastra mostró un «gran enfado» cuando en marzo del año anterior se filtró la investigación sobre la pareja de Ayuso. «Se manifestó muy molesta. Dijo ‘esos lo han filtrado’ y al referirse a ‘esos’ de forma despectiva, hablaba de quienes trabajan en la Fiscalía General del Estado». «El enojo fue descomunal», añadió.

Rodríguez compareció como testigo, aunque estuvo cerca de ser procesada. El juez Ángel Hurtado planteó llevarla a juicio, dado que fue ella quien entregó directamente al fiscal general el correo en que la defensa de González Amador admitía dos delitos fiscales. Finalmente, la Sala Penal aceptó su recurso y evitó su enjuiciamiento, considerando que actuó siguiendo órdenes legítimas de García Ortiz, independientemente de que éste pudiera después revelar secretos.

Su declaración, más favorable al fiscal general, se basó en justificar que desde Fortuny se remitiera a ella y no a la fiscal superior la solicitud para obtener una copia completa del expediente fiscal una semana antes de la filtración, expediente que también fue difundido. «El asunto correspondía a la Fiscalía Provincial, no a la Superior», señaló.

Durante su intervención, quedó patente la división que este proceso ha generado dentro de la Fiscalía madrileña. Rodríguez admitió que desde la filtración no ha vuelto a comunicarse por teléfono móvil con su superiora Lastra. En 20 meses sólo lo hizo «dos veces» usando una línea fija.

Los mensajes encontrados en el móvil de Pilar Rodríguez fueron esenciales para reconstruir parte de lo ocurrido. A diferencia del fiscal general, ella no eliminó ni su teléfono ni su correo. Así se han conocido varios mensajes sobre los que fue consultada. Uno de ellos aprobaba la nota de prensa que quería emitir el fiscal general sobre el caso, en la que Rodríguez lamentó la ausencia de algo de «cianuro». Ayer explicó que dicha expresión respondía a que desde el entorno de Ayuso se desplegaba una campaña para cuestionar su profesionalidad desde el momento en que se supo de la denuncia contra su pareja.

Por otro lado, el fiscal Salto explicó que le sorprendió que el 7 de marzo de 2024 desde la secretaría de Pilar Rodríguez le preguntaran por las diligencias preprocesales de Maxwell Cremona, empresa vinculada al novio de Ayuso. «Me extrañó porque creía que ya estaban visadas y la denuncia presentada». Salto no entendía por qué solicitaban información sobre ese caso hasta que se le informó que González Amador era pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Este fiscal, ahora destinado a la Audiencia Nacional, consideró que era «un caso sin mucha trascendencia», refiriéndose al fraude fiscal de González Amador, que describió como «un simple fraude fiscal», no agravado.

Además, recordó que la noche del 13 de marzo recibió llamadas tanto de Lastra como de Rodríguez, mientras veía un partido en el estadio Metropolitano de Madrid. Confirmó que Lastra le aconsejó mantener la calma cuando explicó que estaba en un evento deportivo, mientras que la fiscal jefe de Madrid le dio «la orden contraria» y pidió insistentemente la cadena de correos electrónicos requerida por el fiscal general, justificando que García Ortiz «no podía esperar».

En ese momento, envió desde su móvil a Rodríguez y a la fiscal superior los correos. Salto insistió en que era la primera vez en su carrera profesional que le exigían con tanta urgencia y a esas horas enviar información por dación de cuentas.

Finalmente, ayer declaró Diego Villafañe —quien estuvo imputado en el procedimiento pero evitó el banquillo— y manifestó en el Supremo que consideraba adecuado que la nota de prensa de la Fiscalía incluyera los datos esenciales de la confesión del novio de Ayuso. Este fiscal, hombre de confianza total de García Ortiz, defendió la actuación del fiscal general.

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