Rodeado por hayedos, cascadas y coladas de lava, este municipio de Girona invita a explorar su esencia entre puentes medievales, piedras volcánicas y el constante murmullo del río Fluvià
- Un pueblo elevado que merece la visita: es el más pequeño de Girona con viviendas suspendidas sobre los acantilados
- para mantenerse informado de todas las novedades
Oculto entre los bosques y riscos de la Garrotxa, se encuentra un lugar que parece detenido en el tiempo. Es la ciudad de los volcanes apagados, un espacio de Cataluña que atrae por su equilibrio entre roca, agua y flora. Sus calles medievales, construidas sobre antiguos flujos de lava, llevan a cascadas, puentes románicos y acantilados de basalto que presentan un escenario donde la naturaleza y la historia se entrelazan sobre un mismo lecho de fuego: Sant Joan les Fonts, el pueblo de la lava.
Quien visita no tarda en comprobar que este asentamiento medieval no debe su denominación solo a la abundancia de fuentes, sino a su singular entorno natural, moldeado por antiguas erupciones volcánicas. Ubicado al sur de un riscal de basalto generado por los volcanes de la Canya y Aiguanegra, el municipio está situado en la confluencia del río Fluvià y la riera de Bianya, un lugar donde agua y piedra parecen dialogar desde hace siglos.
Una joya medieval sobre roca volcánica
El diseño urbano de Sant Joan les Fonts conserva la esencia típica de las villas medievales catalanas. Entre sus monumentos más relevantes destacan el monasterio románico de Sant Joan, reconocido como Monumento de Interés Nacional, el puente medieval edificado sobre piedra volcánica —que formaba parte de la antigua ruta romana de Ànnia— y la casa fuerte de Juvinyà, uno de los edificios románicos habitables más antiguos de Cataluña, con su torre defensiva del siglo XII aún en pie.
En el entorno natural, el paisaje se despliega mostrando una armonía entre coladas de lava solidificadas, bosques densos y cascadas. Las aguas del Fluvià han esculpido durante siglos los acantilados basálticos que hoy integran una de las rutas más populares del municipio: la Ruta de las Tres Coladas, un itinerario que conecta los impresionantes parajes del Molí Fondo, el Boscarró y Fontfreda.
Senderos, historia y tradición
La localidad forma parte del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, y se incluye en el sistema volcánico de Olot, donde se preservan cráteres como Claperols, Repàs o Puig de l’Estany. Esta privilegiada ubicación transforma al municipio en un destino perfecto para quienes disfrutan del senderismo y la fotografía natural, especialmente en otoño, cuando los hayedos y robledales visten el paisaje de tonos ocres y naranjas.
Su historia se remonta al siglo IX, cuando el primer asentamiento tomó forma bajo el nombre de Begudà. En la época feudal, perteneció al condado de Besalú, y más tarde quedó bajo la influencia del castillo de Mont-ros. Los terremotos del siglo XV arrasaron gran parte del municipio, pero el renacer del siglo XVIII aportó un revitalización económica y social que afianzó su carácter próspero.
Gastronomía y ambiente local
El mercado semanal, que se celebra cada martes por la mañana en la plaza Major, presenta una oportunidad ideal para captar el pulso de la vida local. Los visitantes pueden saborear productos típicos de la cocina volcánica de la Garrotxa, con predominio de embutidos artesanales, setas, quesos regionales y carnes a la parrilla, acompañados de vinos de la D.O. Empordà. Destacan platos como los fesols de Santa Pau —una variedad de alubia blanca cultivada sobre suelos de lava—, las patatas de Olot rellenas de carne. Para los más golosos sobresale el tortell d’Olot, un pastel redondo elaborado con masa dulce de harina, huevos, azúcar, anís y matafaluga, muy popular durante la festividad del Domingo de Ramos.
Asimismo, la Fiesta Mayor del 24 de junio inunda las calles con música, bailes, sardanas y gigantes, manteniendo vivas las tradiciones populares. A lo largo del año, Sant Joan les Fonts es parada habitual para los viajeros que se dirigen a las pistas de esquí de La Molina o Vallter, o que recorren la comarca siguiendo las rutas del románico catalán.
Cómo llegar y planificar la visita
El municipio se localiza en la carretera GI-522, entre Castellfollit de la Roca y La Canya. Desde Olot se accede por la C-26, mientras que desde Girona o Figueres se recomienda tomar la autovía A-26, salida 79 hacia Olot. Las líneas regulares de autobús de Teisa enlazan Sant Joan les Fonts con Barcelona, Girona y Banyoles. El aeropuerto más cercano es el de Girona, a unos 50 kilómetros de distancia.
Quienes opten por descubrir este pueblo de la lava en otoño hallarán un destino tranquilo, para paseos pausados y aromas a piedra húmeda, donde cada rincón conserva vestigios de un pasado medieval junto a la fuerza latente del terreno volcánico que lo sostiene.
- Un pueblo elevado que merece la visita: es el más pequeño de Girona con viviendas suspendidas sobre los acantilados
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Oculto entre los bosques y riscos de la Garrotxa, se encuentra un lugar que parece detenido en el tiempo. Es la ciudad de los volcanes apagados, un espacio de Cataluña que atrae por su equilibrio entre roca, agua y flora. Sus calles medievales, construidas sobre antiguos flujos de lava, llevan a cascadas, puentes románicos y acantilados de basalto que presentan un escenario donde la naturaleza y la historia se entrelazan sobre un mismo lecho de fuego: Sant Joan les Fonts, el pueblo de la lava.

