Las claves
Feijóo critica que la nueva ley antitabaco se haya aprobado sin consenso con las Comunidades Autónomas ni la oposición.
La normativa prohibe fumar en playas, terrazas de bares y restaurantes, piscinas compartidas, y amplía las zonas sin humo.
Por primera vez, queda prohibido que menores consuman tabaco o vapeadores, y las sanciones se aplicarán a padres o tutores.
El líder del PP acusa al Gobierno de usar la ley como «cortina de humo» ante la crisis sanitaria y solicita mayor diálogo y planificación.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, expresó este miércoles su reproche por la aprobación de la nueva ley antitabaco, que prohíbe fumar en las playas y vapear a menores, «sin haber llegado a un acuerdo con las Comunidades Autónomas» ni con la oposición.
Durante su rueda de prensa para hacer balance del curso político, el dirigente popular calificó la norma como «mal concebida» porque «no cuenta con la aprobación de las autonomías» y ha servido como una «cortina de humo» para encubrir la crisis sanitaria.
Feijóo recordó que «la mayoría» de las competencias de Salud Pública están transferidas a las Comunidades y criticó que el texto «no fue analizado, ni consensuado ni evaluado» en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. «Tampoco a nosotros [como principal partido en las Cortes] nos consultaron», lamentó.
El líder del PP afirmó que su partido «analizará la ley», dado que se manifestó «totalmente consciente del impacto del tabaco en la salud».
Sin embargo, insistió en que la ley «genera división social» y responde más a la prisa del Gobierno por presentar temas mediáticos que a una política sanitaria bien elaborada: «Las improvisaciones van en contra de legislaciones que buscan perdurar», concluyó.
Feijóo vinculó esa crítica con la situación actual de la sanidad pública y acusó a Pedro Sánchez de haber «desperdiciado el mejor ciclo económico de las últimas décadas» para solucionar «un gran déficit de profesionales» y el evidente retraso en la innovación terapéutica.
También cuestionó la insuficiente financiación para leyes ya aprobadas, mencionando como ejemplo la norma sobre la ELA, que «ha requerido mucha lucha» para conseguir recursos.
El líder popular presentó como indicador de esa «indiferencia» del presidente y de su ministra de Sanidad, Mónica García, los 13 meses consecutivos de huelga médica sin solución cercana.
Según sus estimaciones, la huelga ha causado hasta ahora unos cuatro millones de consultas, cirugías y revisiones suspendidas o aplazadas, «y la cifra continúa aumentando», mientras Moncloa permanece «sin atender» a los profesionales.
«La reconstrucción social exige diálogo, planificación y toma de decisiones«, afirmó Feijóo, reprochando al Gobierno que se esconda detrás de medidas simbólicas como la nueva ley antitabaco, mientras deja sin resolver el conflicto sanitario.
Por ello, se comprometió a incrementar «como mínimo» en un 15% la plantilla de profesionales sanitarios cuando acceda a Moncloa, como parte de un plan integral para fortalecer la sanidad pública.
«Leyes intervencionistas»
En esa línea, el presidente del PP volvió a reclamar una rectificación de la ministra y responsabilizó a Sánchez de «lavarse las manos» ante unas listas de espera que no cesan de crecer y un Estatuto Marco paralizado. A su juicio, el Ejecutivo opta por «generar ruido con leyes intervencionistas» en lugar de dialogar con sindicatos y comunidades médicas.
La nueva ley antitabaco, aprobada el martes pasado en segunda vuelta por el Consejo de Ministros, prohíbe fumar y vapear en todas las playas, en las terrazas de bares y restaurantes y en las piscinas públicas.
Además, establece un amplio grupo de espacios al aire libre como libres de humo y delimita zonas de protección de 15 metros alrededor de centros de salud, educativos, edificios públicos y parques infantiles.
Por primera vez, la legislación estatal prohíbe expresamente el consumo de tabaco y productos derivados por menores, de modo que si un adolescente es detectado fumando o vapeando, la sanción recae en sus padres o tutores.
Las multas oscilan entre
Sectores como la hostelería, el turismo y la industria tabacalera advierten que esta iniciativa «no reducirá el consumo, solo lo trasladará» a domicilios y otros espacios privados, y denuncian su carácter «intervencionista».
Fuentes cercanas al Gobierno reconocen que es muy probable que la ley ni siquiera complete su tramitación parlamentaria, dado que tras el verano comienza la precampaña y el Ejecutivo no cuenta con mayoría clara en el Congreso para acelerar un debate que no interesa a varios grupos.
Feijóo criticó a la ministra por no haber consultado «las opiniones de los expertos de las CCAA» antes de presentar la reforma y manifestó tener «dudas» sobre si el texto fue evaluado por el Consejo de Estado.
En su criterio, una reforma de esta magnitud debería surgir del consenso entre autonomías, profesionales sanitarios y partidos políticos, y no como un movimiento unilateral del Gobierno.
El líder del PP reiteró que no cuestiona la necesidad de seguir reduciendo el tabaquismo, pero sí el método y el momento elegido por Sánchez.
Frente a la combinación de leyes «mal diseñadas» y conflictos enquistados, se presentó como una opción basada en «planificación y estabilidad» tanto para la sanidad como para las políticas de salud pública.

