La crisis de combustible en Rusia genera dificultades y podría influir en la postura de Putin respecto a la guerra en Ucrania.

La gente hace cola para reabastecer sus autos en una gasolinera Rosneft en Moscú.

Fuente de la imagen, Getty Images

    • Autor, James Landale
    • Título del autor, Corresponsal diplomático de la BBC, en Moscú
  • Fecha de publicación 9 julio 2026, 03:50 GMT
  • Tiempo de lectura: 7 min

Un recorrido de solo un día en coche por Moscú basta para visualizar la crisis de combustible que afecta a Rusia. En casi todas las estaciones de servicio que atravesamos, los autos y camiones formaban filas. Algunas eran extensas, otras breves; en ciertos casos las colas estaban detenidas, en otros, el tránsito seguía fluyendo.

Cuando no había fila, era señal de que la estación estaba sin combustible y fuera de servicio.

Hay que recordar que Moscú es la capital próspera y densamente poblada que utiliza gran parte de los extensos recursos del país. Y aun así, las autoridades se muestran incapaces de asegurar un suministro suficiente de gasolina y diésel para mantener la movilidad de sus habitantes.

No obstante, en las colas predominaba más la frustración que la ira. Yekaterina expresó su descontento y mencionó una sensación de pánico porque todos creen que no habrá petróleo. Sin embargo, añadió que la situación se resolverá, “solo hace falta reorganizar la distribución del petróleo”.

Elmar calificó la situación de “muy mala” y criticó el aumento de precios provocado por la escasez. “Se pierden horas para reabastecer el tanque”, declaró. “Planeo un viaje a Daguestán, pero dudo si debería ir en carro debido a los numerosos problemas para conseguir gasolina”.

Al preguntarle por los responsables, sonrió cómplice y respondió: “En nuestro país no se puede especificar la causa ni señalar culpables”.

En Rusia, la mayoría evita criticar públicamente al presidente o al Kremlin.

Valery expresó su extrañeza por tener que formar fila en un país tan petrolero, atribuyendo la culpa tanto a la falta de preparación como a los misiles ucranianos. “No deseo acostumbrarme a estas colas”, comentó. “Confío en que la situación mejore pronto y no se prolongue”.

Así pues, el conflicto se introduce cada vez más en la vida diaria de muchos rusos.

El presidente Vladimir Putin ha intentado proteger a la mayoría de la población de las repercusiones de lo que denomina su operación militar especial, que ya cumple cinco años. En las calles moscovitas, casi no hay señales visibles de guerra, salvo algunos carteles en honor a soldados heroicos.

Una gruesa columna de humo sale de una refinería de petróleo en Moscú tras un ataque con drones ucranianos.

Fuente de la imagen, Reuters

Sin embargo, lo que más preocupa a las autoridades es la creciente cantidad de ataques con drones y misiles ucranianos que invaden territorio ruso y se dirigen a refinerías, cubriendo de humo los cielos sobre Moscú y San Petersburgo.

A esto se suman los cortes en internet, que limitan la circulación de información, y ahora la insuficiencia de combustible.

Rusia, uno de los principales productores mundiales de petróleo, enfrenta obstáculos para refinar combustible suficiente que cubra la demanda interna.

Andrei hacía fila por primera vez con su esposa Yekaterina. Atribuyó la culpa a lo que llamó “geopolítica” y admitió que la situación podría agravarse.

“Esperamos que todas las partes comiencen un diálogo para negociar un acuerdo de paz”, señaló. “Pero, desafortunadamente, no percibimos esa intención en nuestros socios europeos. Por ello, es posible que la situación se complique”.

Se mostró sereno: “Sobrevivimos a los años 90. Recordamos tiempos mucho más duros. Esto no nos preocupa”.

En la fotografía se ve a Andrei y a su esposa Yekaterina hablando con la BBC, mientras que al fondo se aprecian automóviles haciendo cola.

Las redes sociales están saturadas de imágenes de conductores esperando en largas filas para llenar combustible. Algunas colas se extienden por varios kilómetros; en redes circulan videos que muestran disputas.

En la ciudad turística de Anapa, junto al Mar Negro, se han desplegado cosacos para supervisar el orden en las filas.

El racionamiento es generalizado, y en muchas áreas se ha prohibido usar bidones para almacenar gasolina. Un alcalde siberiano incluso ha instalado baños portátiles para quienes hacen cola. En ciertas regiones se han recortado servicios de autobús y recolección de basura, mientras que los agricultores temen por la cosecha de verano.

La preocupación es palpable y extendida.

Pero, ¿pueden los líderes de la OTAN reunidos en Ankara suponer que esta agitación económica derivará en presión política sobre el Kremlin?

Esta es, sin duda, la expectativa en Kyiv, donde se confía en que el hartazgo de la población rusa impulse a exigir a sus autoridades el fin del conflicto.

El Kremlin está claramente alerta. Putin mostró preocupación suficiente para abordar el tema de la escasez de combustible en televisión estatal, admitiendo que los ataques ucranianos “obviamente causan problemas”, pero subrayando que “no son críticos”.

Aun así, las autoridades prefieren evitar riesgos y ya implementan un aumento de importaciones de combustible, subsidios en los precios y la autorización para vender combustible de menor calidad, que genera temores de posibles daños mecánicos.

Putin y sus asesores comprenden que esta escasez impacta en la percepción pública.

La última encuesta del Levada Center, organización independiente, señala una caída en la aprobación de Putin, situándola cerca del 74%. También revela que solo el 52% de los rusos cree que el país avanza en la dirección correcta, frente al 61% registrado en mayo.

La encuestadora Gallup indicó la semana pasada que la población rusa está más pesimista acerca de su economía que en cualquier otro momento de las últimas dos décadas, y que el 60% considera que la situación económica en sus localidades está deteriorándose.

Incluso el VCIOM, centro estatal de investigación de opinión pública, reportó una baja en la confianza hacia Putin de 3.4 puntos porcentuales en apenas una semana, llegando al 73%.

Christopher Weafer, director de Macro Advisory, consultora regional, afirma que la crisis del combustible puede representar un “factor decisivo” para el crecimiento económico de Rusia. “Los costos del conflicto aumentan”, destaca. “Aunque el efecto total de esta escasez no se reflejará inmediatamente en las estadísticas, la posibilidad de una crisis prolongada ha oscurecido significativamente las perspectivas de crecimiento para lo que queda del año”.

Nina Khrushcheva está sentada en un banco en Moscú mientras habla con la BBC.

¿Se traducirá todo esto en un impulso político para modificar la dirección del Kremlin?

Nina Khrushcheva, profesora de asuntos internacionales en The New School de Nueva York, afirmó a la BBC que resulta poco probable que Putin ceda. “Mientras más presión sienta, más probable es que responda con agresividad y represiones”, dijo. “Considero que la situación es crítica, pero la esperanza occidental de que los rusos derroquen al régimen es ilusoria”.

Los rusos han experimentado mucha ira y desesperación, pero también una “gran resignación ante lo que ocurre”, añadió. Según ella, las esperanzas europeas de forzar a Putin a dialogar son una quimera: “Eso simplemente no ocurre”.

Por el contrario, todo indica que Putin está apostando más fuerte. El viernes pasado fue visto vestido con uniforme militar, reunido con comandantes, donde se adjudicó victorias en el frente y prometió conquistar más territorio. “Las Fuerzas Armadas rusas mantienen con firmeza la iniciativa estratégica en la zona de operaciones militares especiales”, declaró.

Posteriormente, Putin ordenó a sus generales estudiar la implicación de los aliados europeos de Ucrania en “acciones de combate reales”, que, según él, alargan la guerra. “Necesitamos ese análisis para tomar decisiones responsables en el futuro”, afirmó sin más detalles.

Esta declaración ha generado sorpresa en círculos diplomáticos y militares.

La duda que plantean las capitales occidentales es qué pasos tomará Putin a continuación. ¿Escalará la confrontación? Y en caso afirmativo, ¿de qué manera?

Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

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