Fabián Ruiz, 29 años, afirma que su madre fue clave para alcanzar su sueño como jugador.

Fabián Ruiz, en el día de su boda, junto a su madre. El mediocampista andaluz siempre ha tenido a su madre como un modelo a seguir y la considera una figura esencial para haber alcanzado el nivel profesional.

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Fabián Ruiz atraviesa uno de los mejores periodos de su trayectoria, pero cada vez que le preguntan sobre sus raíces, su mirada se aleja del protagonismo y las gradas repletas.

Desde su infancia, Fabián observó a su madre encadenando jornadas laborales sin descanso para garantizar que no faltara lo básico en su casa. «Ella tuvo que sacar adelante a sus tres hijos sola y en una época de gran dificultad económica», rememora el internacional.

No existían grandes comodidades ni promesas, únicamente la perseverancia silenciosa de quien arranca temprano y termina tarde, y aún así al volver le aguardaba otra «jornada»: preparar la cena, apoyar con los deberes y conducir a su hijo al entrenamiento. «Dejó todo por nosotros y realizó un esfuerzo enorme tanto en cuanto a los estudios como al deporte», resume.

En diversas ocasiones ha admitido que su presencia actual se debe a esa perseverancia de su madre. «Estoy aquí gracias a ella». En una entrevista explicó que Chari solía salir del trabajo muchas veces sin haber comido y con escaso tiempo para asearse, y aun así lo llevaba a entrenar para que no faltase a ninguna sesión.

Fabián Ruiz, durante un partido con España.

Fabián Ruiz, durante un partido con España. REUTERS

«Sin su dedicación, llevándome a entrenar tras trabajar, sin comer, casi sin tiempo para ducharse, y con dificultades económicas, y yo con solo 10 años…», declaró al respecto.

El propio Fabián reconoce que en su infancia no era consciente de lo que tenía frente a él. «De niño no percibes el alcance. Creías, por ser su hijo, que ella tenía la obligación, casi como un deber, de hacerlo», confesaba al recordar la etapa en que todo dependía del esfuerzo materno.

Fue durante su adolescencia, cuando comenzó a destacar en el fútbol profesional, que tomó verdadera conciencia: «Al llegar a los 16 años pensé: ¿Por qué he llegado hasta este punto? Y ahí recordé todo lo que hizo mi madre».

Esta historia también está ligada al Betis, el club emblemático para él. Cuando el Sevilla mostró interés por él y sus padres se separaron, ella aceptó un empleo como limpiadora en la ciudad deportiva verdiblanca para permanecer cerca de su hijo y aportarle estabilidad. «No tenía estabilidad. Entonces, el Betis confió en mí y le ofreció trabajo», recuerda el jugador.

Hoy, como figura destacada de la selección y del fútbol europeo, Fabián no olvida a quien estuvo presente cuando nadie más lo hacía. «Mi madre lo es todo para mí, solo puedo expresarle agradecimiento», repite siempre que tiene oportunidad.

Tras el mediocentro líder de la Eurocopa, permanece la misma madre que, sin tiempo ni recursos, decidió que el sueño de su hijo justificaba cada uno de sus sacrificios.

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