Los ciudadanos españoles afectados por la ley de nietos podrán votar en la circunscripción que seleccionen, mientras el PP solicita información detallada por provincia.

. Las claves

El PP demanda al Ejecutivo que proporcione datos desglosados por provincia sobre la cantidad de nuevos españoles nacionalizados mediante la ‘ley de nietos’, así como dónde están registrados para votar.

Esta ley autoriza a los descendientes de españoles a escoger libremente la circunscripción electoral donde desean emitir su voto, sin necesidad de demostrar arraigo en esa zona.

En los meses recientes, se ha registrado un aumento notable en la concesión de nacionalidades, superando ya los 600.000 pasaportes otorgados, principalmente a descendientes en América Latina.

El PP solicita mayor vigilancia y transparencia respecto a la inscripción en el censo electoral exterior, ante la preocupación de que estos votantes puedan influir decisivamente en resultados provinciales.

Fuentes de la dirección nacional del PP confirman que la paciencia con el Gobierno se ha agotado. Durante meses, Moncloa se ha negado a facilitar al Congreso la información desglosada sobre cuántos nuevos españoles ha generado la denominada ley de nietos y dónde ejercerán su derecho a voto.

El Grupo Parlamentario Popular inició la semana pasada una ofensiva en el Parlamento para obtener un desglose detallado «circunscripción a circunscripción».

La primera acción se enfoca en León, provincia representada en el Congreso por la portavoz del PP, Ester Muñoz. Ella misma firma la pregunta, a la cual ha tenido acceso este diario, registrada conjuntamente con otra diputada leonesa y colaboradora cercana, Silvia Franco.

Ambas solicitan que el Gobierno informe cuántos nuevos nacionalizados bajo la disposición adicional octava de la Ley de Memoria Democrática están relacionados con León y cuántos se han anotado en el CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes) leonés.

Asimismo, piden conocer «qué procedimientos emplea la Administración para comprobar la vinculación registral o municipal de los nuevos electores residentes en el extranjero con la provincia y municipio donde figuran como inscritos electoralmente».

200.000 más en dos meses

La iniciativa, ya complementada con escritos semejantes por cada provincia, surge tras revelarse en EL ESPAÑOL que el Ejecutivo ocultaba al Congreso la verdadera magnitud de nacionalizados, pese a estar obligado a facilitar estos datos a la presidenta del Congreso.

Hace dos meses, el Gobierno reconoció verbalmente que el total superaba las 2,4 millones de solicitudes procesadas y más de 400.000 nacionalidades otorgadas, con una tasa de rechazo cercana al 1,3%, no por denegaciones directas, sino principalmente por errores formales.

No obstante, las últimas cifras divulgadas en el Senado han añadido otros 200.000 nietos que habían quedado pendientes en consulados. El total de solicitudes registradas ya supera los 2,6 millones y los pasaportes se acercan a los 600.000 entregados, con un ritmo de aproximadamente 16.000 nuevos potenciales electores mensuales.

La mayoría proviene de América Latina y accede al censo exterior a través de consulados desbordados, que han tenido que contratar servicios privados para agilizar los trámites.

Laxitud formal

Todo esto sucede con el plazo de acogida a la ley cerrado, cientos de miles de expedientes aún pendientes y después de eliminar el llamado voto rogado, lo cual ha simplificado los procesos para que residentes en el extranjero participen en las elecciones.

Los ministerios de Interior y Exteriores prevén que muchos de estos nuevos españoles incrementen el CERA poco antes de las próximas elecciones generales. La situación denunciada por la oposición es crítica: nacionalización masiva sin suficientes controles, sumada a una laxitud formal en la ampliación de distintos censos provinciales desde el otro lado del Atlántico.

Cientos de miles de descendientes podrán votar desde Buenos Aires, La Habana o Ciudad de México en provincias españolas donde nunca han vivido.

Aquí entra en juego un mecanismo poco conocido que preocupa al PP: una vez reconocida la nacionalidad en el consulado, el nuevo español puede registrarse como residente en el Registro de Matrícula Consular, lo que origina su alta en el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE) y en el CERA.

La portavoz del PP, Ester Muñoz, abraza a su compañera, Silvia Franco, tras una intervención en el Congreso.

Para ello debe completar la Solicitud de inscripción como residente, un formulario oficial del Ministerio de Exteriores. Entre los campos obligatorios figura uno esencial: Lugar de inscripción en España para fines electorales. Municipio y Provincia.

El formulario no requiere en ese instante que el interesado demuestre ningún vínculo con la circunscripción seleccionada, ni por residencia previa ni por lazos familiares. Basta con indicar el municipio y provincia donde desea quedar registrado para votar.

La Administración dispone de un segundo formulario para intentar ordenar estos datos. Se trata de la Declaración explicativa de la elección del municipio de inscripción a efectos electorales para la anotación en el PERE/CERA, que el interesado debe cumplimentar si el enlace no resulta obvio.

En ese documento, se invita a señalar si el municipio escogido es el de su última residencia en España, el de mayor arraigo propio o el de mayor arraigo de sus antepasados. Si no encaja en estas categorías, existe una casilla para marcar: Otros motivos (especifíquelos).

Inscripción libre de municipio en el PERE CERA

El texto solicita explicar dichos motivos y, «en su caso», aportar documentación que los justifique, aunque no se exige presentación obligatoria de prueba documental. En la práctica, la elección depende de la declaración del interesado y del criterio discrecional de los consulados y la Oficina del Censo Electoral.

Este procedimiento permite que un nuevo español por la ley de nietos oriente su residencia electoral hacia la provincia de su preferencia. Y si la explicación no genera dudas, la adscripción suele aceptarse sin objeciones, según fuentes cercanas al funcionamiento de los consulados.

Ricardo Darín, nacido en Jaén

El caso más destacado no proviene de un nieto de exiliados, sino de una figura del cine. Cuando el actor argentino Ricardo Darín obtuvo la nacionalidad española por carta de naturaleza, le ofrecieron “escoger un lugar de nacimiento español” para sus documentos.

En una entrevista televisiva, Darín contó que eligió «Jaén» porque le agradaba «cómo sonaba», pese a nunca haber vivido ni nacido allí. Desde entonces aparece registrado como “natural de Jaén”, lo que ha desencadenado una campaña turística de la Junta y del Ayuntamiento para definir dónde colocar una placa con su nombre.

La ciudad aceptó el chiste y lo convirtió en un reclamo de marca. No obstante, para juristas y estrategas electorales, este episodio ilustra hasta qué punto el sistema permite decisiones voluntaristas de origen administrativo.

Las diputadas leonesas buscan conocer “cuántos ‘Darín’ anónimos” han elegido su provincia. Y así lo irán solicitando, desde el lunes 29 de junio, los parlamentarios del PP en todas las provincias españolas.

Cuántos ‘nietos’ leoneses

Especialmente porque en las últimas tres elecciones autonómicas, que el PP ganó en todas las provincias, el PSOE logró imponerse con el voto CERA.

En la pregunta presentada, Muñoz y Franco demandan la cantidad total de nietos nacionalizados, segmentada por país de residencia, consulado responsable y provincia española de referencia.

Además, indagan cuántos de ellos se encuentran vinculados a León, ya sea mediante inscripción registral, municipio de referencia, ascendencia declarada o cualquier otro criterio empleado por la Administración.

Solicitan también la cifra de nuevos inscritos en el CERA leonés desde 2022, con detalles de altas, bajas, países de residencia y municipios de inscripción.

El PP reclama saber qué porcentaje del aumento del censo exterior leonés se atribuye a la llamada ley de nietos. Y pide los datos sobre solicitudes pendientes que podrían aún incrementar el CERA de León en los próximos años.

La batería se completa con dos cuestiones clave. Qué acciones ha adoptado el Gobierno para garantizar transparencia, trazabilidad y correcta inscripción censal de los nuevos nacionales. Y qué mecanismos utiliza para confirmar la vinculación real entre el elector residente en el extranjero y la provincia y municipio donde ejercerá su voto.

En Génova sospechan que la respuesta, cuando se conozca, dibujará un mapa inédito del peso del voto exterior. Mientras tanto, cientos de miles de nuevos españoles continúan eligiendo en qué circunscripción se contabilizarán sus votos.

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