El inversor conservador en España enfrenta dificultades para superar la inflación y acceder a opciones financieras más lucrativas

Los especialistas advierten que conservar el dinero inactivo en cuentas corrientes y depósitos genera una continua disminución del poder adquisitivo y solicitan una mayor educación financiera

Familia en mesa de madera revisando finanzas con calculadoras, papeles y frascos de 'GASTOS' y 'AHORRO'. Monedas apiladas y alcancía de cerdo.

El perfil del ahorrador en España permanece mayoritariamente conservador. La elección por mantener los fondos en depósitos bancarios y cuentas corrientes sigue siendo la alternativa preferida por millones de personas, una táctica que, según los especialistas, está afectando el patrimonio de muchas familias dentro de un contexto de inflación.

Así lo señaló este miércoles Joaquín Hidalgo, encargado de Ahorros y Pensiones en Nationale-Nederlanden, durante un encuentro con periodistas donde examinó los principales retos financieros que enfrentan los hogares españoles en la actualidad.

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De acuerdo con su explicación, la inflación acumulada en los últimos cinco años ha provocado una pérdida de más del 20% del poder adquisitivo de los ahorros que permanecen sin ser invertidos. Esto significa que, aunque el dinero permanezca en la cuenta bancaria, su capacidad para adquirir bienes y servicios es considerablemente inferior a la de hace apenas cinco años.

La inflación, el silencioso adversario del ahorro

Hidalgo describió la inflación como uno de los principales peligros para los pequeños ahorradores. Según su perspectiva, muchos ciudadanos continúan viendo las cuentas corrientes como una opción segura, sin valorar que el aumento constante de precios va reduciendo poco a poco el valor real de sus ahorros.

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El Índice de Precios de Consumo (IPC) mantuvo en mayo una tasa interanual del 3,2%, acumulando tres meses consecutivos por encima del 3% en medio del 'shock' energético derivado de la guerra en Irán, según los datos preliminares publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). (Fuente: ebs y europa press)

“El desafío es doble”, indicó el experto en declaraciones recogidas por Europa Press. Por una parte, los inversores necesitan lograr que su dinero produzca una rentabilidad suficiente para superar la inflación. Por otra, es necesario obtener ganancias que permitan hacer frente a la carga fiscal que resulta de esos beneficios.

Esta situación está promoviendo, de manera paulatina, un cambio en el comportamiento de los ahorradores. Según Hidalgo, un número creciente de personas comienza a trasladar parte de su capital desde los depósitos tradicionales hacia soluciones de inversión más diversificadas capaces de ofrecer mayores oportunidades de rentabilidad a largo plazo.

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La educación financiera continúa siendo la gran asignatura pendiente

Más allá de la coyuntura económica, el responsable de Nationale-Nederlanden identifica un problema estructural que limita la toma de decisiones financieras efectivas: la carencia de educación financiera.

A su parecer, el sistema educativo español sigue sin proporcionar conocimientos esenciales sobre ahorro e inversión. Conceptos claves como la capitalización compuesta, considerada una de las herramientas más valiosas para generar riqueza a largo plazo, apenas están presentes en los programas formativos.

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Esta deficiencia causa que muchas personas lleguen a la adultez sin los conocimientos necesarios para administrar su patrimonio eficazmente o para entender cómo afectan la inflación, los impuestos o el riesgo a sus decisiones financieras.

Especialistas llevan años solicitando una mayor inclusión de la educación financiera en las escuelas para fortalecer la capacidad de planificación económica de la población y fomentar hábitos sostenibles de ahorro.

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Los planes de pensiones no logran despegar

Otro tema tratado por Hidalgo fue la situación de los planes de pensiones en España. El experto considera que las reformas aplicadas en los últimos años no han tenido el impacto esperado en el ámbito laboral.

Según mencionó, numerosos convenios colectivos sectoriales no han incluido los planes de pensiones de empleo como un componente habitual de los paquetes retributivos de los empleados. Esta realidad ha frenado su crecimiento y ha impedido que se popularicen como herramienta general para el ahorro de cara a la jubilación.

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Como alternativa, ciertas empresas están apostando por sistemas de retribución flexible que permiten a los trabajadores destinar parte de su salario a diversos beneficios sin generar costos extras para las compañías.

Desde la perspectiva empresarial, este esquema ofrece ventajas operativas, al simplificar la gestión y no requerir aportaciones económicas directas de la empresa, lo que facilita su adopción.

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Estos son los momentos en los que se puede rescatar un plan de pensiones. (GETTY)

Europa promueve la movilización del ahorro privado

De cara al futuro, Hidalgo resaltó también la relevancia de las iniciativas regulatorias que buscan redirigir el ahorro de los ciudadanos hacia la economía productiva.

Entre estas mencionó el proyecto Finance Europe, una propuesta impulsada por siete países miembros de la Unión Europea, incluida España, cuyo fin es incentivar la inversión en activos productivos europeos mediante beneficios fiscales y un marco normativo más favorable.

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Esta iniciativa tiene como propósito movilizar una parte del enorme volumen de ahorros que actualmente permanece estancado en instrumentos de baja rentabilidad para financiar empresas, innovación y proyectos estratégicos dentro de Europa.

Los expertos enfatizan que, en un contexto de inflación persistente, mantener el dinero inactivo puede ser más costoso de lo que muchos ahorradores suponen. Apuntan que la clave estará en encontrar mecanismos que permitan preservar y aumentar el valor del patrimonio sin asumir riesgos excesivos.

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