Su adopción ha sido mucho más reducida de lo previsto, lo que ha llevado a Bruselas a proponer una revisión de sus normativas

La Unión Europea busca revitalizar uno de sus proyectos menos difundidos en el ámbito financiero: el plan de pensiones paneuropeo. Este miércoles, los países miembros acordaron reformar este mecanismo de ahorro con la finalidad de hacerlo más simple, más incentivador para los ciudadanos y más accesible para la comercialización por bancos, aseguradoras y gestores de inversión.
Aunque permanece desconocido para gran parte de los europeos, el Producto Paneuropeo de Pensiones Personales (PEPP, por sus siglas en inglés) fue creado para ser una opción común de ahorro para la jubilación en toda la eurozona. Sin embargo, su adopción resultó mucho menor de lo esperado, lo que ha motivado a Bruselas a plantear una revisión de sus normas.
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Qué es en realidad un plan de pensiones paneuropeo
El plan de pensiones paneuropeo es un instrumento de ahorro privado y voluntario diseñado para complementar las pensiones públicas y otros sistemas de protección social vigentes en cada país europeo. Además, se encuentra bajo supervisión a nivel europeo y puede ser ofrecido por diversas entidades financieras, incluyendo bancos, aseguradoras, fondos de inversión y gestores especializados.
A diferencia de los planes de pensiones tradicionales, que suelen regirse por la legislación de un solo país, el PEPP está concebido para funcionar en toda la Unión Europea bajo un conjunto de normas comunes. Esto permite que una persona pueda contratarlo en un Estado y continuar haciendo aportes si después se traslada a vivir o trabajar en otro país miembro.
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Enrique Devesa, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), explica que la pensión que reciben los jubilados en España supera en un 60% lo que han aportado a la Seguridad Social.
Esta iniciativa es parte de la estrategia comunitaria para fortalecer los mercados de capitales en Europa y ofrecer a los ciudadanos más herramientas para planificar financieramente su etapa de jubilación.
Un complemento a las pensiones públicas
Pese a la introducción de los PEPP, cada país mantiene sus propias normativas, requisitos para jubilación y modelos de protección social. Europa cuenta con una amplia diversidad de sistemas: algunos países manejan modelos con una fuerte mezcla de participación pública y privada, mientras que otros dependen mayormente de las pensiones estatales.
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En España, por ejemplo, el sistema se fundamenta mayoritariamente en las prestaciones públicas gestionadas por la Seguridad Social. El PEPP se presenta como un recurso adicional para aquellos interesados en complementar sus futuros ingresos mediante ahorro privado a largo plazo.
¿Quiénes pueden contratarlo?
Una de sus cualidades es su accesibilidad. Está disponible para cualquier persona residente en la Unión Europea, sin importar su situación laboral: trabajadores por cuenta ajena, autónomos, estudiantes, desempleados o cualquier individuo que desee destinar parte de sus ingresos al ahorro para la jubilación.
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Además, resulta especialmente útil para quienes desarrollan su trayectoria profesional en varios países europeos debido a su naturaleza transfronteriza. También es una opción atractiva para autónomos y profesionales que no cuentan con sistemas colectivos de ahorro para la jubilación promovidos por sus empresas.

¿Por qué Bruselas propone reformarlo?
En 2025, la Comisión Europea presentó una iniciativa para modificar la normativa vigente tras detectar que la aceptación del producto había sido baja. Entre las causas destacaban la complejidad de su estructura, ciertas restricciones en las inversiones permitidas, los límites en las comisiones aplicables y la falta de incentivos fiscales uniformes en toda la UE.
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Con la intención de subsanar estas dificultades, Bruselas propuso simplificar la oferta mediante dos modalidades diferentes. La primera sería un PEPP básico, pensado para ahorradores que buscan un producto sencillo. La mayor parte de las inversiones se centraría en activos considerados fáciles de comprender, como acciones, bonos o fondos cotizados. Además, podría contratarse sin la obligatoriedad de recibir asesoramiento financiero.
La segunda opción sería un PEPP personalizado o a medida, que permitiría acceder a inversiones más complejas, dirigido a perfiles requeridos de una estrategia más adaptada a sus objetivos y circunstancias.
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Menos procesos administrativos y mayor flexibilidad
Los Estados miembros han respaldado varios de los principales cambios propuestos para facilitar el producto. Entre ellos sobresale la eliminación de la obligación de recibir asesoramiento financiero previo en los PEPP básicos. El asesoramiento estaría disponible para quien lo solicite, pero ya no sería un requisito obligatorio.

El objetivo es facilitar la contratación digital y disminuir los costos administrativos, algo que la UE considera fundamental para que estos planes puedan competir con otros productos de ahorro existentes en el mercado. Del mismo modo, los países respaldan una mayor flexibilidad en las inversiones y han aprobado suprimir el límite máximo del 1% en comisiones que establecía la regulación actual.
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Sin embargo, uno de los temas más delicados de la reforma corresponde al tratamiento fiscal. La propuesta inicial de la Comisión Europea buscaba que los Estados miembros otorgaran a los PEPP un tratamiento fiscal semejante al de los productos nacionales equivalentes. No obstante, los gobiernos decidieron retirar este punto de las negociaciones momentáneamente. Esto implica que seguirá existiendo una alta diversidad de incentivos fiscales según el país, una situación que algunos expertos consideran uno de los principales obstáculos para el desarrollo de un mercado paneuropeo genuino de pensiones privadas.

