El futbolista brasileño ha superado las molestias físicas que le impidieron participar en los primeros partidos y estará a disposición de Ancelotti para el choque contra Escocia.
Más información: Cristiano Ronaldo amplía su leyenda con Portugal y entra en los libros de historia: el primer jugador en anotar en seis Mundiales
Brasil sigue esperando a Neymar una vez más. Lo ha hecho durante años, entre lesiones, recaídas, regresos y promesas de recuperación. Ahora, en la tercera jornada del Mundial, la historia vuelve a repetirse.
El delantero del Santos, que no participó en los dos primeros compromisos de la ‘Canarinha’ debido a una lesión muscular en el gemelo derecho, está listo para reaparecer en el decisivo enfrentamiento contra Escocia.
Su vuelta se produce en un escenario tan especial como revelador: Brasil avanza en el torneo sin su presencia y Vinicius ha tomado protagonismo como la nueva estrella del equipo.
Los dirigidos por Carlo Ancelotti han mostrado solidez durante la fase de grupos. El empate inicial con Marruecos generó algunas dudas, pero la victoria posterior contra Haití permitió a Brasil consolidarse en la competición y mostrar gran parte de su capacidad ofensiva.
En ambos partidos destacó con fuerza la figura de Vinicius. El extremo del Real Madrid, considerado desde hace años el sucesor natural de Neymar, ha dado un paso decisivo hacia el liderazgo.
Vini ha asumido un papel destacado en la ofensiva y ha respondido, reforzando la idea de que Brasil ya no depende exclusivamente de Neymar.
Un respeto mutuo
De hecho, dentro del vestuario parece haberse dado una transición natural. Vinicius nunca ha ocultado la admiración que tiene por quien fue durante años el principal referente del equipo.
Ha reconocido públicamente a Neymar como el ídolo de su generación y ha celebrado cada avance en su proceso de recuperación. Sin embargo, en el terreno de juego los roles han cambiado.
Si hace una década Neymar era el líder indiscutible y las nuevas promesas crecían a su sombra, ahora es Vinicius quien sostiene el proyecto futbolístico brasileño mientras el veterano delantero trata de recuperar su protagonismo.
Vinicius y Neymar, en un calentamiento de la selección brasileña.
La situación plantea una paradoja interesante. Neymar continúa siendo el máximo goleador histórico de Brasil y uno de los futbolistas más influyentes de la época reciente en el país.
Además, su circunstancia actual no contribuye a disipar las dudas. Desde la grave lesión de rodilla sufrida en octubre de 2023 durante un partido clasificatorio para el Mundial, su trayectoria ha estado marcada por una constante batalla contra las lesiones.
Su etapa en Arabia Saudí estuvo limitada por esa lesión y solo logró disputar pocos partidos de manera continua. Luego regresó al Santos, club donde inició su carrera, con la finalidad de recuperar ritmo y protagonismo deportivo.
Las críticas se han intensificado durante este Mundial. La convocatoria de Neymar ya generó polémica antes de comenzar el torneo debido a la falta de minutos que acumulaba desde su regreso al Santos.
El presidente Lula da Silva dudó el viernes pasado sobre la inclusión del lesionado Neymar en la selección brasileña para el Mundial, calificando al jugador del Santos como el primer futbolista que «teletrabaja» convocado para un gran torneo internacional.
«Neymar ni siquiera está jugando. Es el primer convocado que teletrabaja en el mundo», afirmó el mandatario progresista durante un acto oficial en Belo Horizonte, respondiendo a un niño que expresó su admiración por el exjugador del Barça y PSG.
No obstante, Ancelotti nunca ha dejado de confiar en él. El técnico italiano sostiene que un Neymar en condiciones físicas adecuadas sigue siendo una pieza diferencial para cualquier selección mundial.
El punto clave es definir cuál será su verdadero rol en el equipo. Brasil ya no requiere que asuma todo el peso ofensivo, como sucedió en los Mundiales de 2014, 2018 o 2022. El escenario actual es distinto.
Jugadores como Vini, Cunha o Paquetá han tomado responsabilidades que antes dependían únicamente de Neymar.
Su última oportunidad
Por ello, su posible debut en este Mundial se interpreta casi como una competición paralela dentro del torneo principal. Mientras Brasil busca su sexta estrella, Neymar libra otra batalla: demostrar que sigue siendo decisivo en el máximo nivel.
No se trata solo de ganar partidos, sino de recuperar la confianza de una afición que ha pasado de la idolatría a la desconfianza.
El duelo ante Escocia podría ser el inicio de esa segunda historia. Neymar no vuelve como el salvador esperado ni único soporte de la pasión futbolística nacional.
Obrigado meu DEUS … obrigado por me fazer viver isso mais uma vez 💙💚💛🇧🇷 pic.twitter.com/4VWJZdxzfw
— Neymar Jr (@neymarjr) June 13, 2026
Regresa como una estrella cuestionada, rodeada por una nueva generación que ya no depende de él. Quizás ahí radique la principal novedad.
Brasil continúa soñando con el título. Pero mientras Vinicius lidera la marcha hacia la gloria, Neymar enfrenta su propio Mundial: el de la reivindicación personal.
Es un torneo que se juega lejos de estadísticas y resultados, en el terreno más complejo para cualquier deportista: la opinión pública.

