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Información del artículo
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- Autor, Rafael Abuchaibe
- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación 21 junio 2026
- Tiempo de lectura: 12 min
El hombre que atendía la única taberna en Kiowa, Kansas, logró arrebatarle el hacha a la mujer que momentos antes irrumpió en el sitio vociferando su intención de "resguardar a los hombres de un destino como borrachos". Antes de que ella escapara por la puerta trasera, el empleado incluso disparó contra el techo.
Sin embargo, ni el estruendo del disparo detuvo a la airada Carrie A. Nation, una de las figuras más visibles del movimiento Unión Cristiana de Mujeres por la Templanza. En EE.UU., es recordada por acumular 30 arrestos entre 1900 y 1910, acusada de destruir tabernas en diversas localidades.
"Una de mis compañeras me alcanzó otro hacha", rememoró Nation en su autobiografía al describir ese primer ataque en Kiowa en 1900.
Narró: "Me dirigí detrás de la barra para destrozar el espejo y todas las botellas que estaban debajo; levanté la caja registradora y la tiré al suelo; luego rompí las mangueras del refrigerador y corté todos los tubos de hule que canalizaban la cerveza, provocando un diluvio dentro del local".
Aunque la historia de destrucción protagonizada por Nation era singular, lo que la llevó a ese extremo era una experiencia común para muchas mujeres estadounidenses de la época: Carrie perdió a su primer esposo a causa del alcoholismo.

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Numerosas tragedias de muertes prematuras, violencia doméstica y casos de hombres abandonando a sus familias se relacionaban con el consumo excesivo de alcohol en EE.UU. durante el siglo XIX y la primera mitad del XX.
El consumo anual medio de alcohol entre hombres mayores de 15 años alcanzó un pico en 1830 con 26 litros de bebidas con una graduación del 80%. Como referencia, hoy en día el whisky posee entre 40% y 60% de alcohol por volumen.
Como lo describió el reconocido documentalista Ken Burns en su serie de dos partes sobre la prohibición, entre el siglo XIX y comienzos del XX, "EE.UU. era una nación de borrachos".
Fue en ese contexto complejo que un grupo de mujeres decidió unirse y actuar. Por primera vez en la historia del país, juntas lograrían transformar el rumbo de toda una nación.
Templanza

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El debate sobre los efectos del alcohol para la salud en EE.UU. comenzó en 1784 con un informe publicado por el médico Benjamin Rush.
Tras realizar los primeros estudios científicos sobre el tema, Rush concluyó que el alcohol podía perjudicar el hígado, estómago, sistema digestivo, apariencia física y masa muscular.
Además, apartándose totalmente de las creencias populares de entonces, Rush fue pionero al afirmar que el alcoholismo es una enfermedad que "afecta la voluntad", contradiciendo el mito que consideraba a los bebedores como personas "sin carácter".
Por si fuera poco, también fue el primer médico en establecer una relación entre el cáncer y el tabaquismo.
Apoyado en sus investigaciones y en su profunda fe como presbítero cristiano, impulsó el movimiento de la "templanza", una corriente que promovía, basada en valores cristianos (autocontrol, moderación), la abstención del consumo de bebidas alcohólicas.
"Fue uno de los primeros grandes movimientos reformistas en EE.UU. y estuvo vinculado al abolicionismo: líderes afroamericanos como Booker T. Washington lo apoyaron", relató a BBC Mundo la profesora de la Universidad de Illinois y autora del libro Firebrands, Gioia Diliberto.

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"Aunque muchos hombres respaldaron el movimiento, la fuerza impulsora realmente vino de las mujeres, especialmente en sus inicios".
Este movimiento perduró durante la primera mitad del siglo XIX, pero sus esfuerzos se vieron interrumpidos por el estallido de la Guerra de Secesión estadounidense (1861-1865).
Recién en 1874, un grupo de mujeres en Ohio se organizó para defender los valores de la templanza y convertirlo en un movimiento con propósito político.
Frances Willard y la WCTU

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En 1874, un grupo de mujeres comprometidas con los valores de la templanza formó la Unión Cristiana de Mujeres por la Templanza (WCTU, por sus siglas en inglés), con la finalidad casi exclusiva de "lograr la prohibición total de la fabricación y venta de bebidas alcohólicas".
Durante sus primeros años, ese fue el principal enfoque de la organización.
Sin embargo, cuando la académica Frances Willard fue designada secretaria general de la WCTU, percibió que la prohibición solo se alcanzaría si las mujeres obtenían el derecho al voto.
"Es fundamental entender la prohibición en conjunto con el movimiento sufragista", indicó a BBC Mundo la doctora Sarah Seidman, curadora de activismo social de la Fundación Puffin en el Museo de la Ciudad de Nueva York.
"Ambos comenzaron en la primera mitad del siglo XIX y se extendieron hasta el XX: fueron luchas prolongadas. Muchas de las mujeres que impulsaron el sufragio ya estaban involucradas inicialmente en la templanza y luego en la oposición a la prohibición. Básicamente, querían que su voz fuera escuchada y necesitaban más poder político para hacerlo", explicó.
Willard se unió al movimiento en su juventud. Había sido profesora y viajado alrededor del mundo en sus veinte años, para luego desempeñarse como decana de mujeres en la Universidad Northwestern.

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La llegada de Willard coincidió con una serie de protestas anti-alcohol que comenzaron a popularizarse en Ohio entre 1871 y 1873, conocidas como la Cruzada de las Mujeres: manifestaciones en las que grupos femeninos iban de cantina en cantina, orando y pidiendo a los asistentes que se arrepintieran.
Estas cruzadas, de hecho, sirvieron de inspiración a Carrie Nation y su icónica hacha.
Willard gozaba de gran fama como oradora, por lo que fue invitada a ser la portavoz del grupo local de templanza, y rápidamente fue promovida como secretaria general de la WCTU.
Desde esa posición, comenzó a desafiar al liderazgo vigente, insistiendo en que para lograr la prohibición, las mujeres debían contar con el derecho al voto.
Su perspectiva fue tan aceptada que fue elegida presidenta de la WCTU en 1879, cargo que mantuvo hasta su muerte en 1898. Willard también se dedicó a difundir las ideas de la templanza, fundando la Unión Cristiana de Templanza Mundial.

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Hannah Whitall Smith, quien fue secretaria de la WCTU bajo el mando de Willard, la describió así: "Como presidenta durante casi una década de esta amplia organización () que aglutina a más de 200.000 mujeres distribuidas por todo EE.UU., desde Maine hasta Texas, desde Florida hasta Alaska, Frances E. Willard se ganó un amor y fidelidad que, creo, ninguna otra mujer tuvo".
Cambios sociales
Una de las contribuciones más importantes de Willard a la WCTU fue ampliar el enfoque de la organización, que hasta entonces se limitaba a buscar la prohibición, hacia una misión de mejorar la sociedad en general.
Para Willard, "al comienzo, el valor más grande del hombre era el coraje: enfrentaba bestias y guerras, dominaba la tierra salvaje mientras que la mujer, fuente de vida, debía permanecer pura para evitar que la raza pereciera en la dura batalla de su evolución".
"Pero ahora que lo salvaje ha sido domesticado, el hombre dirige su mano poderosa hacia la mujer, quien asume el liderazgo en la difícil lucha por la pureza, para que la guíe lejos del alcohol y el tabaco".
Este mensaje caló en muchas mujeres en EE.UU., que sin tener derecho a voto, se lanzaron a las calles para expresar su voz.

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"Se produjeron numerosas marchas y manifestaciones", dijo Diliberto, "y un intenso trabajo de presión en el Congreso. Fue un movimiento político potente y real, con muchas mujeres implicadas a pesar de no contar con el derecho de votar".
Pero ese panorama estaba a punto de cambiar.
La presión ejercida por la WCTU fue fundamental para impulsar un cambio radical en la sociedad estadounidense: la prohibición del alcohol y el sufragio femenino.
Una nueva nación

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En 1919, el Congreso estadounidense aprobó las enmiendas 18 y 19 de la Constitución: la primera prohibía la venta, transporte, fabricación y posesión de alcohol en todo el territorio federal, y la segunda eliminaba la discriminación para votar basada en el sexo.
"Esto fue un claro reflejo del creciente poder político de las mujeres y su mayor participación en la sociedad", afirmó Seidman.
No obstante, la prohibición, orientada a disminuir la criminalidad, tuvo un efecto contrario: los delitos aumentaron un 24%.
Durante esta etapa surgieron las primeras organizaciones criminales dedicadas a la elaboración de alcohol ilegal, así como a su importación y venta, evadiendo y frecuentemente corrompiendo a las autoridades.
En este complicado periodo para los prohibicionistas, Ella Boole asumió la presidencia nacional de la WCTU.
"Ella Boole era una oradora brillante. Hoy en día seguramente se postularía para cargos públicos e incluso la presidencia. Fue una gran vocera desde sus años universitarios y una excelente debatiente", opinó Diliberto.

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No obstante, Boole cometió un error político: pensó que por ser mujer contaría con el apoyo unánime de todas las féminas y que todas respaldarían la prohibición.
"Creía que, al haberse duplicado el electorado con el voto femenino, todas las mujeres votarían por ella cuando se presentó al Senado de Nueva York. Pero no fue así", explicó Diliberto.
Revocatoria
Fiel a los ideales de una "vida pura" que promovía Willard, Boole condujo a la WCTU en los años posteriores a la gran victoria que representó la aprobación de las dos enmiendas constitucionales.
"Boole lideró campañas para ‘limpiar’ el cine y prohibir el tabaco", comentó Diliberto, "y aunque ella no mentía en sus discursos, permitió la circulación de panfletos con afirmaciones engañosas sobre los efectos del alcohol".

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Sin embargo, los felices años 20, con sus nuevas costumbres y actitudes, transformaban a los estadounidenses: muchos mostraban poco interés en la "vida pura" y, en los bares clandestinos, llamados speakeasies, la conducta femenina también comenzó a cambiar.
"La ‘nueva mujer’, conocida como flapper, aunque en parte fuera un fenómeno mediático, representó un cambio real: muchas mujeres adoptaban ese estilo, principalmente en fines de semana cuando visitaban los speakeasies", relató Diliberto.
">Circulaba la expresión ‘soy libre, blanca y mayor de 21’, que significaba: ‘Puedo hacer lo que quiera: acostarme con quien desee, trabajar, ganar mi propio dinero, ser glamorosa y fumar’", añadió.
">Incluso hubo desfiles de cigarrillos —las ‘antorchas de la libertad’— con mujeres recorriendo la Quinta Avenida reclamando el derecho a fumar en público. Fue un cambio impresionante en cómo las mujeres se percibían y su papel en la sociedad."
Una mujer identificada con estos valores fue la socialité neoyorquina Pauline Sabin, quien al escuchar a Ella Boole afirmar que la vida pura y la prohibición eran las metas de todas las mujeres, decidió crear su propia agrupación: la Organización de Mujeres para la Reforma de la Prohibición.

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Sabin aplicó muchas de las técnicas que hicieron fuerte a la WCTU, como capacitar a mujeres en temas electorales y oratoria, y también apoyó la distribución de folletos con información engañosa, pero persiguiendo un fin opuesto al de la organización encabezada por Boole.
"La agrupación liderada por Sabin, la Organización de Mujeres para la Reforma de la Prohibición, se volvió enorme", afirmó Seidman. ">Para 1933, cuando la enmienda 18 fue revocada, contaba con cerca de un millón de miembros".

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El poder del voto
Cuando la Gran Depresión golpeó la economía estadounidense en 1929, el experimento de la prohibición empezó a parecer seriamente amenazado.
Las elevadas tasas de crimen, junto con el desempleo masivo y la imperiosa necesidad del gobierno federal de aumentar ingresos fiscales, crearon un escenario propicio para que organizaciones como la de Sabin lograran persuadir al Congreso para que hiciera algo inédito: utilizar una enmienda constitucional para derogar otra.
En 1933, el Congreso ratificó la enmienda 21, que revocó la número 18, representando una victoria no solo para mujeres como Sabin, sino para el voto femenino en general.
">La campaña para derogar la prohibición fue la primera gran demostración del poder político de las mujeres luego de obtener el sufragio. A partir de ese momento, ellas estaban decididas a hacerse escuchar en la vida y la política de EE.UU.", explicó Diliberto.
Sabin "mantuvo su compromiso", dijo Seidman. ">Primeramente colaboró con los republicanos, pero luego apoyó a Franklin Delano Roosevelt. Además, incursionó en la decoración interior y trabajó con la Unión de los Derechos Civiles".
">Después de la derogación, contrajo matrimonio con su tercer esposo", contó Diliberto, ">tras el fallecimiento del segundo poco antes de la revocatoria, se trasladó a Washington y fue reconocida como una anfitriona que organizaba fiestas excepcionales".

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">Siempre limitaba el tiempo para las bebidas en sus fiestas a 40 minutos. Solía consumir apenas dos tragos en toda la noche, ya que creía que el alcohol impedía conservar la sobriedad".
Por su parte, Boole nunca abandonó las propuestas de la templanza y se dedicó a viajar por el mundo intentando resucitar el experimento de la prohibición.
">El único país que también experimentó con la prohibición fue Finlandia, aunque duró poco tiempo", narró Diliberto. ">Boole fue la única que nunca fumó y la única en haber superado los 70 años de edad. Se mantuvo activa hasta su muerte".

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