Ante los «contundentes» indicios de delito, Sánchez otorga al ex presidente, investigado, un trato familiar y mantiene comunicación con él «todos los días».

José Luis Rodríguez Zapatero, 17 de junio: «Siempre actué con decencia y honestidad». Una decadencia no solo en el ámbito político, sino también, y posiblemente sobre todo, en el plano moral. Desde que EL MUNDO sacó a la luz, el 19 de enero, la primera información sobre la relación económica entre el ex presidente y el empresario vinculado a la red Plus Ultra, la imagen del referente ético de la izquierda se ha desmoronado en cinco meses. Únicamente el núcleo duro de Sánchez ha cerrado filas a su alrededor, como han hecho la esposa del presidente, Begoña Gómez, y su hermano, David Sánchez. A diferencia de Ábalos y Cerdán, cuya ruptura fue casi instantánea, Zapatero goza de un trato presidencial equivalente al de los miembros de su familia más cercana. Sánchez ha conversado con él, siendo este un imputado, «todos los días».
¿La amistad? con ‘Julito’
La percepción benevolente sobre Zapatero se desmoronó hace cinco meses tras revelarse los pagos al ex líder del PSOE por «consultorías internacionales». El 19 de enero EL MUNDO encabezó su portada con: «Zapatero recibió ‘cantidades’ de su amigo arrestado en Plus Ultra».
Hasta ese momento, nada señalaba al ex presidente en las investigaciones del caso Plus Ultra, la aerolínea española de capital venezolano socorrida por el Gobierno (53 millones). La pesquisa salió a la luz el 11 de diciembre de 2025 cuando la Policía registró la aerolínea y arrestó, entre otros, a Julio Martínez, empresario y amigo de Zapatero. Solo cuatro días después, la imagen de Julito con Zapatero, publicada por El Debate, los vinculaba. En una entrevista con este diario, Martínez restringió esa relación a una simple amistad y negó firmemente con una frase cargada de significado: «No soy el testaferro de Zapatero».
Pagos e imputación
La información publicada amplió los detalles de esa relación a lo económico. Por primera vez se reveló que el ex presidente recibía pagos por su «trabajo intenso» en el extranjero, justificando que se trataba de su contribución en foros, conferencias y seminarios. Sobre todo, reconoció recibir pagos a través de Análisis Relevante, una de las sociedades ligadas a Julio Martínez. Este interés económico en sus actividades supuso el primer debilitamiento de su imagen moral. Los pagos alcanzaron los 450.000 euros bajo el concepto de «consultorías globales», cifra que representa el 45% de los ingresos totales de esa empresa, como se difundió los días 1 y 2 de febrero.

Cuatro meses después, Zapatero se convirtió en el primer ex presidente que enfrenta una investigación por corrupción. La Audiencia Nacional lo situó al mando de «una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias» orientada a «la obtención de beneficios económicos». El juez José Luis Calama ordenó, el 19 de mayo, la entrada y registro en su despacho ubicado en la calle Ferraz —financiado por el PSOE y frente a su sede en Madrid—, así como en la empresa de sus hijas Whathefav S.L. y en varias sociedades relacionadas con la trama.
‘La ceja’ en campaña
Este diario divulgó la supuesta conexión de Zapatero con la red de blanqueo de capitales relacionada con Plus Ultra poco antes de las elecciones autonómicas en Aragón. Esto coincidió con un hecho inusual: la ausencia del «activo de máxima relevancia» en la campaña electoral del PSOE por primera vez en cuatro años. Desde Ferraz afirmaron que la estrategia electoral de Pilar Alegría era distinta a la de Extremadura, donde sí estuvo presente, pero la realidad es que Zapatero siempre desempeñó un papel activo desde las elecciones municipales y autonómicas de 2023. Este hecho quedó nuevamente patente tras calmarse las consecuencias del caso.
Zapatero reapareció en la campaña de Castilla y León en marzo y fue incorporado in extremis al acto de cierre junto a su candidato, Carlos Martínez, el ministro Óscar Puente y el presidente Sánchez. En mayo apoyó a la ex ministra María Jesús Montero en el inicio de la campaña andaluza del 17-M, donde la ceja actuó como el recurso principal de la candidata, resaltando la figura del ex dirigente, que participó en hasta seis actos durante la campaña. Esa misma semana, el informe ya reposaba en el juzgado y sería imputado dos días después de cerrarse las urnas.
Joyas, ostras y champán
Los informes de la Udef han dado un golpe definitivo a la reputación del socialista al confirmar las facturaciones falsas y trabajos ficticios realizados por la red criminal encabezada por Zapatero. Poco a poco, Bambi dejó de ser Bambi. Los atestados recogen una celebración por el rescate de la aerolínea Plus Ultra con una mariscada, ostras y champán, costeado con la comisión del 1% que el amigo de Zapatero acordó a cambio de cerrar la operación. Según el juez, Martínez canalizó ese pago ilícito a través de Análisis Relevante y compensó a su amigo disfrazándolo como trabajos de asesoría inexistentes.
Este diario también demostró que, entre 2020 y 2025, Zapatero emitió 36 facturas a Análisis Relevante por conceptos diversos, incluidos viajes a China, Colombia y Marruecos. Durante ese periodo, Pedro Sánchez, sin explicación pública alguna, modificó su posición respecto al Sáhara Occidental, alineándose con la tesis autonomista de Rabat —una posición avalada por Zapatero—.

Por otra parte, los informes reflejan los hallazgos durante el registro de su despacho: 103 piezas de joyería —valoradas posteriormente en 1,3 millones de euros— almacenadas en una caja fuerte. La secretaria del ex presidente afirmó que se trataba de la «herencia» de su esposa, aunque las investigaciones apuntan a un origen extranjero de las alhajas, probablemente asiático. Asimismo, los agentes recabaron apuntes relacionados con «decisiones estratégicas» sobre la compraventa de oro, la liberación de presos en Venezuela y el negocio del petróleo en dicho país. En esta misma línea, el 23 de mayo, empresarios del sector petrolero confirmaron a ELMUNDO que Zapatero era la «garantía» para el crudo venezolano en China.
La militancia «llora»
Toda la familia socialista lamenta la caída del símbolo que representaba el ex dirigente. «El grado de decepción es difícil de explicar», comentaron a este diario cargos del PSOE respecto a la tasación del conjunto de joyas intervenidas, considerada la gota que colma el vaso, a su juicio. Los seguidores tardarán «muchos años en asimilar lo que representa una auténtica ruina» y miembros del Gobierno admiten que el caso Zapatero les ha causado «cinco disparos en el estómago».
Un mes de respaldo
Sin embargo, Pedro Sánchez no comparte esa visión. «Apoyo a José Luis. Le he expresado mi ánimo personal y mi fe en su inocencia», declaró cuando se cumplió un mes desde su imputación. Este soporte firme, casi familiar, hacia Zapatero contrasta con las reacciones ante Ábalos —«Quien la hace, la paga», sentenció tres días después de la detención de Koldo y un día antes de que se le pidiera renunciar a su escaño— y Cerdán —«Quiero pedir perdón. No debimos confiar en él», lamentó horas después de conocerse el informe de la UCO—.
Sus hijas, ante el juez
El miércoles, Zapatero intentó desvincularse —sin éxito— de todas las actividades supuestamente delictivas. Reafirmó este mensaje en un comunicado —«Siempre actué con decencia»— sin mencionar las joyas, el detonante principal de su caída. Al día siguiente, jueves, el juez imputó a sus hijas, Alba y Laura, quienes administraban una empresa «instrumental» que recibió fondos que, según los investigadores, estaban destinados a Zapatero por sus gestiones. El ex presidente anticipaba esta situación, lo que profundiza su implicación al no limitar la corrupción a su persona, extendiéndose además a su círculo más cercano.

