En la última sesión plenaria antes del verano, el Congreso decidirá si solicita a Sánchez una cuestión de confianza.

La Mesa rechaza nuevamente, no obstante, que se inste al presidente a convocar elecciones

Alberto Núñez Feijóo, el miércoles, en la sesión de control al Gobierno en el Congreso.

El PP presentó ayer en el Congreso de los Diputados una moción renovada para instar al presidente del Gobierno a convocar ya las elecciones generales, ejerciendo su competencia exclusiva, o bien para que se someta a una cuestión de confianza.

Hoy, la Mesa del Congreso ha respondido aceptando la segunda opción. Dicho en otras palabras: vuelve a bloquear los puntos relacionados con la convocatoria electoral, pero admite que se debata en el próximo pleno la solicitud de una cuestión de confianza.

El acuerdo, firmado por Francina Armengol y al que ha tenido acceso EL MUNDO, permite «incluir en el orden del día de la próxima sesión plenaria, exceptuando los puntos 1 y 2, por invadir competencias que constitucionalmente corresponden exclusivamente al presidente del Gobierno».

«Esta iniciativa posibilitará que los 350 diputados de la Cámara puedan votar para que Pedro Sánchez, dado que no convoca elecciones, considere plantear una cuestión de confianza», destacan fuentes del PP, que se felicitan por este «logro».

¿La razón? Existe mayoría absoluta en el Congreso que quiere solicitar a Sánchez que active la cuestión de confianza: PP (137 diputados), Vox (33) y Junts (7) alcanzan ya el número de votos necesarios. Consideran que, si esta votación prospera, el presidente debería atender su petición.

Esta moción representa un desafío para la Mesa del Congreso, que el martes vetó dos enmiendas de PP y Junts que reclamaban que el presidente activase la cuestión de confianza. Como adelantó en exclusiva EL MUNDO, el PP ha llevado este veto al Tribunal Constitucional, al impedir que la Cámara vote sobre la petición al presidente. Un veto que se ha repetido esta semana.

En esta ocasión, los populares no solicitaron urnas mediante una enmienda, sino a través de una nueva moción que reproduce textualmente dos solicitudes de Vox y Junts que la Mesa sí aceptó anteriormente. Por ello, el órgano rector del Congreso no podía alegar contradicción, pues ya las había aprobado antes. Aun así, aplicó el veto.

Para el PP, se trata de «un nuevo atropello cometido por la Mesa de la Cámara, presidida por Francina Armengol». «Se suma a una larga serie de arbitrariedades que el PP ha sufrido desde el inicio de su Presidencia, con la intención de obstaculizar la labor de oposición del Grupo Popular», añaden las fuentes.

«Insisten, una vez más, que Francina Armengol actúa al servicio de Pedro Sánchez, obedeciendo sus órdenes en vez de defender los intereses de todos los representantes españoles en la Cámara», critican.

El segundo punto de la moción, rechazado en esta ocasión, procede de una proposición no de ley de Vox, admitida a trámite por la Mesa del Congreso en su sesión del 29 de octubre de 2024. Solicita «la dimisión conjunta inmediata del Gobierno presidido por Pedro Sánchez Pérez-Castejón y la convocatoria de elecciones generales».

El punto tercero está extraído de una proposición de Junts, admitida a trámite por la Mesa en su reunión del 4 de febrero de 2025. Establece: «En caso de que no se convoquen elecciones, insta al presidente del Gobierno a evaluar la posibilidad de plantear una cuestión de confianza, conforme a la prerrogativa constitucional, atendiendo al carácter político, sin efecto jurídico vinculante, de la presente iniciativa».

Este punto sí ha sido aceptado por la Mesa. No así el primero, aunque el PP lo reformuló para ajustarse a los criterios indicados por los letrados de la Cámara.

Asimismo, el PP incorpora en su moción dos nuevos puntos. El cuarto «propone una redacción admisible para solicitar la dimisión de Sánchez por responsabilidad política debido a los casos de corrupción vinculados a personas designadas por él». Y el quinto exige que la Cámara «se pronuncie en contra de la censura a debates, como la experimentada esta semana», es decir, en contra de los vetos.

En declaraciones a la prensa, el secretario general del PP, Miguel Tellado, criticó a Armengol por impedir la discusión de las iniciativas que solicitaban elecciones: «Lo que hay que decir a Sánchez es: elecciones ya; porque existe una mayoría en el Congreso que las reclama y que el PSOE intentó silenciar esta semana».

El criterio en el Senado

Hace menos de un mes, el 27 de mayo, el pleno del Senado debatió una moción del PP que instaba al Gobierno a «actuar conforme a las reglas democráticas que debe respetar y, por ello, asumir sus responsabilidades políticas poniendo fin, mediante los procedimientos constitucionales, a la actual parálisis, permitiendo así un nuevo Gobierno respaldado por mayoría social y parlamentaria».

Fuentes del PP resaltan que «entonces el PSOE no formuló ninguna objeción a dicha moción que pedía la formación de un nuevo Gobierno» y aportan las actas de la Mesa del Senado del 26 de mayo como evidencia.

Ahora, el PSOE ha cambiado su postura y ha solicitado que se inadmitan los puntos cinco de la moción del PP que se debatirá el próximo miércoles, los cuales reclaman un adelanto electoral, «cuando es idéntico a lo que pedía la moción del PP hace unas semanas», denuncian fuentes populares en el Senado.

«¿Qué ha ocurrido desde entonces para que el PSOE haya variado su criterio? ¿Por qué lo que fue aceptado hace un mes, ahora no lo es?», cuestionan.

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