El PSOE exige a Zapatero explicaciones claras sobre el origen de las joyas en esta última oportunidad

La ausencia de declaraciones públicas ha dejado a los socialistas sumidos en la incertidumbre. Confían plenamente en que despeje todas las dudas tras el deterioro de la imagen que tenían de él.

José Luis Rodríguez Zapatero en un mitin del PSOE de la campaña andaluza.

Un mes de silencio que se ha prolongado de manera interminable para el PSOE y el Ejecutivo. La elección de José Luis Rodríguez Zapatero de no ofrecer declaraciones públicas, aparte de un vídeo grabado en su domicilio el 19 de mayo defendiendo su inocencia, hasta su comparecencia ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, mientras se iban conociendo nuevos detalles sobre la investigación judicial y, en particular, sobre sus joyas —con una tasación inicial de 1,3 millones—, ha sumergido a los socialistas en una situación desesperante.

Las imputaciones de presunta corrupción contra el ex presidente del Gobierno y figura emblemática de los socialistas han provocado que ellos se aferren con fuerza a su declaración ante el juez, depositando todas sus esperanzas en que pueda responder a cada interrogante. «Solo podemos esperar que sea capaz de explicar y disipar todas las dudas», admite un destacado líder territorial.

«Queremos conocer el origen de las joyas»; «Necesitamos saber de dónde proceden», claman cargos y dirigentes, inquietos ante la caída de un referente como Zapatero y la existencia de una caja fuerte con alhajas que ha supuesto un golpe directo al «corazón» del PSOE. En el partido y el Gobierno hay preocupación no solo por su procedencia, sino, especialmente, por si el ex mandatario las declaró oficialmente o, en caso contrario, cuál fue la razón. «Es un asunto sin solución a medias. O las declaró o no. Y es así. Es complicado», sostiene un alto cargo institucional.

Más allá de la pesquisa judicial relacionada con el rescate de la aerolínea Plus Ultra y una posible infracción por tráfico de influencias, la cuestión de las joyas, el desvío de fondos y la implicación de sus hijas ha causado un profundo impacto tanto en la sociedad como dentro del PSOE. «La imagen que teníamos de él era la de alguien desinteresado por el dinero. Pensábamos que era una persona austera», comenta alguien que ha compartido años de militancia socialista y campañas. Esa imagen material se ha visto destruida, aunque los socialistas continúan aferrados al legado espiritual. «Allí está el legado social de la presidencia de Zapatero, que situó a España en niveles muy altos de progreso y derechos», afirmó Elma Saiz, portavoz del Gobierno, tras la reunión del Consejo de Ministros el martes.

«Todos estamos ansiosos por escuchar lo que tiene que decir acerca de esas joyas. Yo también quiero escucharlo», manifestó María Jesús Montero, exvicepresidenta del Gobierno y líder de los socialistas andaluces. Su campaña representó la última gran aparición pública del ex presidente socialista. «No he hablado con él», afirmó el martes. «Por su carácter explicará hasta el último detalle».

Desde el Ejecutivo habrían deseado algún tipo de explicación en estas semanas que alivie la presión y el escrutinio. «Esperamos con ganas que sea su declaración». Su salvavidas en esta crisis es que las explicaciones que pueda ofrecer sean convincentes. «Presentará todas las aclaraciones», expresan varios ministros, «Confiamos plenamente en él». «Tiene que realizar una buena defensa». Aunque Moncloa descarta contactos oficiales con Zapatero, miembros destacados de Ferraz y del Gobierno sí han mantenido comunicación con él en días recientes. «Responderá a todo», aseguran.

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