El ex presidente del Gobierno sostendrá su inocencia y rechazará en la Audiencia Nacional la acusación de ser un comisionista internacional.

El ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero se encuentra ante un momento crucial: su declaración judicial. Por primera vez en democracia, un ex jefe del Ejecutivo deberá comparecer como imputado ante un juez. A Zapatero se le imputan, bajo indicios, cuatro delitos —tráfico de influencias, blanqueo de capitales, delito contra la Hacienda Pública y contrabando— en el marco de la causa Plus Ultra.
El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama lo considera el «punto central» de «una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias», cuyo objetivo es «obtener beneficios económicos mediante la intermediación y la influencia ante instancias públicas en favor de terceros, principalmente Plus Ultra».
Desde la imputación en esta investigación de corrupción, Zapatero ha dedicado un esfuerzo meticuloso a preparar su defensa junto a su abogado, el catedrático Víctor Moreno Catena, quien le ha recomendado no realizar ninguna declaración a los medios hasta su comparecencia judicial, según confirmó EL MUNDO.
El ex presidente ha expresado a su círculo cercano que, tras examinar el expediente, cree que las autoridades están acusando a la persona equivocada. El hasta ahora referente moral del PSOE resguarda con firmeza su papel como consultor y rechaza ser un comisionista internacional. «¿Cómo podría yo ser el cabecilla de una red criminal?», habría dicho en privado durante su confinamiento en casa tras la imputación.

En términos jurídicos, el ex presidente quiere que la Audiencia Nacional aclare qué funcionario o alto cargo público fue presionado para aprobar el rescate de Plus Ultra, ya que él niega categóricamente haber realizado tal presión y sostiene que, por tanto, no puede imputársele el delito de tráfico de influencias, principal acusación en su contra.
Respecto al rescate de la aerolínea, fuentes consultadas señalan que Zapatero se desligará totalmente de cualquier estructura off shore vinculada a su presunto testaferro español, el empresario Julito Martínez.
La investigación sitúa a Julio Martínez Martínez como el interlocutor habitual de los clientes de la presunta organización criminal, el receptor y ejecutor de instrucciones directas del ex presidente, así como responsable de una red societaria —con empresas pantalla en España y en el extranjero— destinada a canalizar los fondos recibidos de esos clientes.
Por añadidura, el ex presidente niega haber tenido conocimiento del contrato del 1% con Plus Ultra ni de la creación de una empresa en Dubái, llamada Landside Dubai Fzco, presuntamente constituida para ocultar las comisiones ilegales, evitando su rastreo en España. Esta sociedad estaría controlada íntegramente por la compañía española Idella Consulenza Strategica, gestionada por Julito, y habría servido para cobrar la comisión del 1% del rescate de Plus Ultra.

En relación con este asunto, el ex secretario general del PSOE niega haber diseñado durante una comida en el restaurante Portonovo dicha estructura societaria para canalizar la comisión del rescate. Afirma recordar claramente que nunca se abordó un tema similar. Por otro lado, el juez Calama sostiene que fue Zapatero quien promovió ese almuerzo, al que sólo invitó a Julio Martínez y que culminó en la propuesta de creación de la mencionada sociedad opaca.
En cuanto a otro aspecto delicado, su vínculo con la empresa Ánalisis Relevante y los pagos percibidos de esta, el ex presidente mantendrá que es coautor de los 16 informes enviados a esta sociedad de Martínez, junto con Sergio Sánchez. No obstante, como informó este medio, Sánchez sostiene que elaboró esos informes por cuenta propia, basándose en datos de fuentes abiertas.
Si se le pregunta por los clientes de Ánalisis Relevante —en su intervención en el Senado dijo desconocer quiénes eran, pero luego apareció un documento Excel que Zapatero remitió a Julito con nombre, correo electrónico, empresa y cargo de varios clientes de esa mercantil— el ex presidente alegará que no se expresó con claridad en la Cámara Alta.
Por otro lado, en relación al botín de joyas valorado en 1,3 millones de euros que conservaba en la caja fuerte de su despacho en la calle Ferraz de Madrid, el ex presidente planea mantener silencio hasta obtener la documentación que justifique la procedencia de las joyas y desde cuándo están en su poder.
Zapatero, citado para hoy y mañana, enfrentará la solicitud de medidas cautelares por parte de la acusación popular y, previsiblemente, también de la Fiscalía Anticorrupción, según fuentes del caso. En función del interrogatorio, la intensidad de las medidas solicitadas variará, siendo la decisión definitiva del instructor Calama. La comparecencia del ex presidente está prevista para las 9:00 de la mañana.

