Esculturas melancólicas del mirador en Extremadura que contemplan el Valle del Jerte

Un rincón elevado de Cáceres reúne paisaje, arte y memoria en una parada que invita a mirar el Valle del Jerte de otra manera. Entre figuras silenciosas, este enclave se ha convertido en uno de los miradores más singulares de España

Foto: El mirador de Extremadura que te sorprenderá por sus esculturas. (Garganta de los Infiernos) Seguir en Google Síguenos

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En Extremadura existen lugares que se visitan no solo por sus vistas, sino por la emoción silenciosa que transmiten al llegar. En una de las laderas más elevadas del Valle del Jerte, un balcón natural ofrece la posibilidad de apreciar un paisaje extenso, con la Sierra de Tormantos al fondo y una panorámica que se prolonga varios kilómetros. Pero lo que realmente sorprende al visitante no es solo el horizonte, sino la presencia de figuras que parecen observar para siempre el valle, haciendo de la parada una experiencia tanto visual como simbólica.

Se trata del Mirador de la Memoria, ubicado en las cercanías de El Torno, en la provincia de Cáceres. Este punto se encuentra en la carretera de ascenso desde la N-110, aproximadamente a dos kilómetros antes de llegar al pueblo, junto a la CC-51. Desde aquí, se pueden contemplar amplias vistas del Valle del Jerte, desde la zona del Puerto de Tornavacas hasta Plasencia, con más de 50 kilómetros de visibilidad en días despejados. Por esta razón, se ha establecido como una parada muy aconsejable para quienes recorren esta comarca extremeña en busca de panoramas amplios, naturaleza y espacios con identidad propia.

Las esculturas que miran al Valle del Jerte

El recurso más distintivo del Mirador de la Memoria son las esculturas humanas, creación de Francisco Cedenilla Carrasco, instaladas en 2008. Estas figuras, de tonalidad melancólica, fueron erigidas en homenaje “a los olvidados de la guerra civil y la dictadura”. La ubicación frente al valle potencia la expresividad del conjunto: no se presentan como mero ornamento paisajístico, sino como una intervención que invita a detenerse, contemplar y reflexionar. Esta combinación de arte, memoria y naturaleza motiva que el mirador sea conocido también como Mirador del Silencio.

Además del valor simbólico, este mirador natural dispone de un merendero y un panel interpretativo de la zona cercana de escalada de El Cerro, facilitando una visita tranquila dentro de una ruta por el entorno de El Torno. Para quienes desean capturar una fotografía especialmente impactante del Valle del Jerte, el atardecer es uno de los momentos más recomendables, cuando la luz pinta el cielo de tonos anaranjados y las esculturas adquieren una presencia aún más intensa. De este modo, este espacio en Cáceres combina vistas impresionantes, memoria histórica y una atmósfera difícil de olvidar.

En Extremadura existen lugares que se visitan no solo por sus vistas, sino por la emoción silenciosa que transmiten al llegar. En una de las laderas más elevadas del Valle del Jerte, un balcón natural ofrece la posibilidad de apreciar un paisaje extenso, con la Sierra de Tormantos al fondo y una panorámica que se prolonga varios kilómetros. Pero lo que realmente sorprende al visitante no es solo el horizonte, sino la presencia de figuras que parecen observar para siempre el valle, haciendo de la parada una experiencia tanto visual como simbólica.

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