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Información del artículo
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- Autor, Lindsey Galloway
- Título del autor, BBC Travel*
- Fecha de publicación 9 junio 2026
- Tiempo de lectura: 9 min
Actualmente, existen más conflictos activos que en cualquier otro momento desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Habitantes de Islandia, Nueva Zelanda y otras regiones comparten las características que hacen a sus países especialmente pacíficos.
El último Índice de Paz Global, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP) con sede en Australia, indica que el mundo es menos pacífico que el año anterior.
Los niveles de paz descendieron en 99 países, reflejando así el duodécimo año consecutivo de deterioro a nivel global.
No obstante, un reducido grupo de países continúa destacándose positivamente dentro de este contexto adverso.
“A pesar de este declive severo, la situación no ha tenido un impacto significativo en las naciones que lideran el ranking”, explicó Steve Killelea, fundador y presidente ejecutivo del IEP, entidad que creó este índice en 2007.
El índice evalúa a 163 países a partir de 23 indicadores, que incluyen aspectos como el gasto militar, conflictos vigentes, tasas de homicidio y percepción de seguridad.
Los estados mejor posicionados suelen tener bajos índices de violencia, instituciones eficaces, elevada confianza social, buenas relaciones con países vecinos y altos estándares de vida.
Se consultó a residentes de las cinco naciones más seguras del mundo para conocer cómo perciben esa seguridad en su día a día, cuáles son los factores que la sostienen y cómo los viajeros pueden experimentar esta tranquilidad y estabilidad.
Los 10 países principales según el Índice de Paz Global 2026
1. Islandia
2. Nueva Zelanda
3. Suiza
4. Eslovenia
5. Irlanda
6. Austria
7. Portugal
8. Singapur
9. Finlandia
10. Japón
1. Islandia
Desde 2008, Islandia ha liderado el índice y mantiene el título de país más seguro del mundo por décimo noveno año seguido.
En 2026 mejoró un 2%, gracias a una reducción notable en manifestaciones violentas, y destaca por su seguridad, bajos conflictos y mínima militarización.

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“En Islandia, la paz está presente en la naturaleza y también se refleja en una decisión colectiva basada en comunidades integradas”, comentó Oddný Arnarsdóttir, directora de Visit Iceland.
Ella atribuye este contexto a un fuerte compromiso con la igualdad, incluyendo la paridad de género —donde Islandia consistentemente destaca entre los líderes globales—, además de servicios públicos robustos y un extenso uso de energías renovables.
Dicho compromiso trasciende las políticas, pues los residentes valoran un entendimiento profundo de cohesión social y responsabilidad común.
“Somos plenamente conscientes de la fortuna que implica vivir esta tranquilidad”, agregó Arnarsdóttir.
“Esto fortalece la relevancia de mantener una sociedad abierta e incluyente”.
Su aislamiento geográfico también influye.
“La posición remota de Islandia hace que se vea menos impactada por las tensiones globales”, explicó Eyrún Aníta Gylfadóttir, gerente de marketing del hotel Rangá.
“Los amplios paisajes, las montañas imponentes, el aire limpio y la abundancia de agua pura son fundamentales para la calidad de vida aquí”.
Para conectar con el ritmo pausado de Islandia, Arnarsdóttir sugiere disminuir la velocidad y disfrutar el exterior en lugar de apresurarse por múltiples atracciones.
La cultura islandesa del baño debería ser una de las prioridades de los visitantes.
Islandia cuenta con más de 120 piscinas geotermales, que van desde spas de alta gama hasta piscinas comunitarias donde las personas se reúnen todo el año.
“Sentir la calma de Islandia está ligado directamente al bienestar”, añadió Arnarsdóttir, “ya sea mediante la cultura de los baños geotermales, el contacto con la naturaleza o simplemente por disponer de espacio para desconectar”.
Además, se recomienda ir más allá de los sitios turísticos tradicionales.
Arnarsdóttir resalta los más de 220 museos distribuidos en todo el país, como el Museo Nacional en Reykjavík y el Museo de los Monstruos Marinos, ubicado en los Fiordos del Oeste.
“Me fascinan nuestros peculiares museos”, comentó. “Estos espacios funcionan como guardianes de historias y tradiciones locales y fomentan el turismo hacia diferentes áreas de Islandia”.
2. Nueva Zelanda

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Nueva Zelanda ascendió al segundo lugar (después de haber estado en tercero en 2025) y es el país con mayor seguridad en la región Asia-Pacífico, registrando la puntuación más baja en conflictos activos en esta zona.
Este progreso se relaciona mayormente con una reducción en la importación de armas, consolidando su posición como una de las naciones menos militarizadas y más seguras del planeta.
Gran parte de esta paz radica en su entorno geográfico.
“Estar tan alejado de los centros del mundo ha permitido a Nueva Zelanda evitar en gran medida el caos geopolítico que implica a otras naciones en conflictos”, manifestó Warwick Woodley, neozelandés y fundador de NZ Golden Visa.
Añadió que esta tranquilidad también está vinculada a la cultura local: las personas suelen ser calmadas y directas, y “normalmente prefieren ocuparse de sus asuntos antes que generar problemas o discordias”.
La seguridad es algo cotidiano aquí, y rara vez se nota.
“La mayoría no piensa mucho en ella, lo que probablemente indica que, usualmente, no representa una preocupación”, afirmó Woodley.
“Las armas no son parte cotidiana y, tras los tiroteos masivos en Christchurch en 2019, la legislación se endureció aún más”.
Los barrios funcionan como comunidades donde las relaciones entre vecinos son estrechas y basadas en la ayuda mutua.
“Este sentido de responsabilidad compartida es esencial en un país de cinco millones, donde es difícil pasar desapercibido”.
La baja densidad de población facilita el contacto con la naturaleza.
“Montañas, playas y senderos están al alcance dependiendo de la ubicación”, explicó Woodley.
“No se siente esa presión constante que existe en países más grandes y ajetreados de que la vida se escapa”.
3. Suiza

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Suiza subió del quinto puesto en 2025 al tercero en 2026, combinando bajas tasas de criminalidad con una prolongada política de neutralidad militar, lo que contribuye a que siga figurando entre los países más seguros.
“Aquí, las personas tienden a respetar el espacio de los demás”, dijo Cornelia Choe, coach ejecutiva y escritora radicada en Ginebra.
“Esto genera un ambiente de confianza: la certeza de que, por regla general, la gente actuará correctamente y que la vida diaria funcionará según lo esperado”.
Esta confianza se refleja en las interacciones cotidianas.
Choe recuerda haber perdido su cartera en dos ocasiones en Suiza. La primera vez, un desconocido la devolvió por correo en pocos días con el dinero intacto.
Años después, tras perder su tarjeta de crédito en una estación de tren, alguien la encontró y contactó a su banco para cancelarla, previniendo posibles fraudes.
“Son gestos pequeños, pero que dejan una impresión duradera y generan una sensación de seguridad invaluable”, destacó.
Para percibir la calma local, quienes visiten deberían adaptarse al arraigado equilibrio entre trabajo y vida personal típico de Suiza, como el cierre de negocios durante dos horas al mediodía.
También conviene apreciar los cuatro idiomas oficiales y las marcadas identidades regionales.
“Las sociedades no necesitan estar en absoluta concordancia para fortalecerse”, afirmó Choe.
“He visto una tendencia a buscar acuerdos prácticos que permitan avanzar juntos. Tal vez eso sea la paz: no la falta de diferencias, sino la voluntad compartida de convivir con ellas”.
4. Eslovenia

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Eslovenia, que aparece por primera vez entre los cinco primeros del índice, basa su buen desempeño en un gasto militar reducido y altos niveles de seguridad.
“Los eslovenos valoran mucho la comunidad y aprovechan gran parte de su tiempo libre para estar en contacto con la naturaleza; creo que eso genera serenidad y estabilidad”, explicó Jerneja Zver, residente en Liubliana y encargada de operaciones para Europa del Este en Intrepid Travel.
Zver comenta que pasa la mayoría de los fines de semana al aire libre, practicando senderismo, ciclismo o esquí, o compartiendo con amigos y familia.
Resalta que el marcado énfasis cultural en equilibrar vida laboral y personal permite fortalecer las relaciones que fomentan el sentido de pertenencia.
“En tiempos en que los conflictos y la incertidumbre afectan muchas regiones del mundo, me siento afortunada de llamar a Eslovenia mi hogar”, afirmó Zver.
“Valoro aspectos cotidianos que quizás antes pasaba por alto, sabiendo que puedo vivir con seguridad y sin temor”.
Para descubrir plenamente las bondades del país, Zver recomienda dedicar más que un fin de semana a Liubliana. “Vengan a pasar una semana”, sugirió.
Las opciones incluyen rafting en las aguas bravas del río Soča, visitar las cascadas del desfiladero de Vintgar cerca de Bled, o recorrer en bicicleta los pastizales alpinos.
“Dondequiera que vayan en Eslovenia, se sorprenderán con la hospitalidad cálida de su gente, sus paisajes impactantes y la naturaleza”, agregó Zver. “Y, desde luego, con su excelente gastronomía”.
5. Irlanda

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En el quinto puesto, Irlanda consigue una alta calificación debido a sus bajos índices de violencia y mínima implicación en conflictos internacionales.
En un país con un pasado turbulento, esta sensación de seguridad no es algo que se dé por hecho.
“La historia nacional hace que sus habitantes estén muy conscientes de los peligros de los prejuicios y de la relevancia de ser generosos y acogedores con los demás”, explicó Didi Ronan, fundadora de Native, un hotel con enfoque regenerativo en West Cork.
Ronan remonta esta cultura hospitalaria a las leyes Brehon, vigentes en gran parte del primer milenio, que imponían ofrecer comida y refugio a viajeros y desconocidos.
“Lo llevamos en el ADN”, aseveró.
La neutralidad irlandesa también otorga una dimensión internacional a esta paz, dado que Irlanda no participa en guerras extranjeras ni en alianzas militares.
“En un mundo volátil e incierto, es reconfortante estar en una isla remota del Atlántico, rodeado de música, paseos y libros”, observó Ronan.
“Somos conscientes de este privilegio, considerando la cantidad de sufrimiento e injusticia que enfrentan en la actualidad muchas personas, un contexto que resuena con nuestra propia experiencia nacional”.
Para quienes visitan, la forma más directa de conectar con el lado más sereno de Irlanda es a través de la naturaleza, ya sea caminando por bosques o explorando la costa.
Ronan aconseja tomar el ferry a la isla de Cape Clear, explorar las ruinas medievales de Three Castle Head o recorrer el círculo de piedras de Drombeg, próximo a Glandore.
Esta es una adaptación de una historia publicada originalmente en inglés por BBC Travel. Si quieres acceder a esa versión, haz clic aquí.

