El defensor francés, próximo refuerzo del Real Madrid, admitió haber sufrido depresión durante el último año.
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La cercanía del Mundial y su próximo traspaso al Real Madrid han otorgado a Ibrahima Konaté una imagen más humana que deportiva.
El central francés, que recientemente concedió una entrevista a France Inter, confesó que atravesó una depresión tras sufrir dos pérdidas personales muy duras: la muerte de su compañero Diogo Jota y meses más tarde, la de su padre.
En sus relatos, Konaté describió primero el impacto que le causó la muerte del atacante portugués, quien falleció en julio de 2025 en un accidente de tráfico junto a su hermano André Silva.
«Recuerdo que estaba en Los Ángeles cuando recibí la noticia y me resultó increíble. Me dejó destrozado. En ese momento, no sentía interés por nada más», relató el defensa francés en dicha emisora.
El jugador internacional calificó a Jota como una de esas figuras cuya pérdida es especialmente difícil de superar dentro de un vestuario.
En esa misma entrevista, agregó: «A él no le importaba nada más. Solo quería disfrutar y estar bien con sus compañeros y su familia», una declaración con la que quiso reflejar el carácter del futbolista portugués fuera del campo. Según su testimonio, la herida seguía abierta varios meses después.
A ese duelo se sumó el fallecimiento de su padre, Hamady, en enero, después de una larga enfermedad. Konaté explicó en France Inter que pasó meses lidiando con la angustia sin saber cómo manejar la situación mientras intentaba mantener el nivel competitivo.
Ibrahima Konaté, con el Liverpool. Europa Press
«Mi padre pasó varias semanas hospitalizado… No sabía qué hacer, ni si debía dejar de jugar, porque el equipo también contaba conmigo. No encontraba con quién hablar y guardé todo para mí», afirmó en la entrevista.
En ese mismo testimonio, añadió que tampoco estaba preparado para la rapidez con la que todo ocurrió: «Nunca se está listo, no esperábamos que todo pasara tan deprisa».
Lo más significativo en su confesión fue la honestidad con la que nombró lo que estaba enfrentando. «Hay momentos complejos, hay depresión. Incluso en el fútbol se puede padecer depresión, y no hay nada malo en admitirlo», indicó en France Inter.
Konaté quiso también derribar uno de los mitos más extendidos sobre la salud mental en el deporte de élite, recordando que ni el dinero ni la fama protegen a nadie ante el sufrimiento.
Su mensaje final tuvo un matiz casi de aviso público. «Cuando te sientes mal o algo te afecta, es fundamental hablarlo con los que te rodean», comentó, dejando una reflexión que trasciende el fútbol y muestra la parte más vulnerable de un atleta acostumbrado a mostrarse invulnerable.

