El área que más supervisan los tribunales dejará de depender de la imputada Ana María Fuentes, aunque Ferraz mantiene su posición en la gerencia.

El PSOE decide retirar a la gerente del partido, Ana María Fuentes, la responsabilidad sobre una oficina esencial en cualquier procedimiento judicial que pueda afrontar la formación: la Oficina de Cumplimiento Normativo.
Actualmente, Fuentes está al frente de la denominada Oficina de Cumplimiento Normativo, a pesar de estar investigada judicialmente por su presunta implicación con la red de Santos Cerdán, pero dejará de estar bajo su mando e incluso desaparecerá de su organigrama, según los comunicados emitidos este lunes por la dirección del PSOE.
Este departamento es fundamental para los tribunales al evaluar si una entidad dispone de mecanismos adecuados para evitar, en la medida de lo posible, casos de corrupción interna; que siga bajo la dirección de una persona imputada como Fuentes, no ayuda a la defensa del PSOE, según expertos jurídicos consultados. Esto no implica que Fuentes salga de la gerencia ni del control de las cuentas, puesto que el partido continúa apoyando a esta exdiputada andaluza cercana a Cerdán, aunque sí se reducirá su poder.
«La Oficina de Cumplimiento Normativo del PSOE está dirigida por Ana María Fuentes, directora gerente, conforme a las normas internas del PSOE. Sin embargo, tenemos prevista una modificación de esa regulación que se someterá al Comité Federal», explicó un portavoz a este diario.
Rebeca Torró, secretaria de Organización, no detalló esta cuestión en la rueda de prensa del lunes, pero garantizó que se cumplirá «al 100%» con las 13 medidas anunciadas por Pedro Sánchez el año pasado para la llamada «regeneración» del partido tras la caída de Cerdán. Entre estas medidas se incluía que la Oficina de Cumplimiento Normativo pase a depender directamente de la Comisión Ejecutiva Federal y no de la gerente como hasta ahora. La Ejecutiva, encabezada por Sánchez y Cristina Narbona, escuchó ayer la propuesta de Torró.
Desde el PSOE descartan relacionar este cambio y el anunciado «fortalecimiento» de la autonomía del departamento de compliance con las investigaciones judiciales vigentes, sino que lo atribuyen a que era una medida ya planificada. Sin embargo, no se había implementado durante el último año desde que fue anunciada por Sánchez el 5 de julio de 2025.
Ahora se espera que el Comité Federal del PSOE apruebe la modificación reglamentaria el próximo día 27. Esta iniciativa coincide con el interés mostrado este lunes por el partido en destacar los avances de su sistema de cumplimiento normativo, como si quisieran evitar que esta área los lleve a la políticamente delicada situación de la imputación del PSOE como persona jurídica. «Se han puesto en marcha diversas iniciativas para colocar al PSOE a la vanguardia de los partidos políticos en España en materia de cumplimiento, control, transparencia y rendición de cuentas», señala un documento distribuido en Ferraz.
Entre ellas, «el fortalecimiento de la colaboración interna de la Oficina de Cumplimiento con otros órganos del partido y la dirección-gerencia para consolidar una auténtica cultura de cumplimiento basada en la legalidad, la transparencia y la responsabilidad individual y colectiva». Así lo reconoce el PSOE, admitiendo tácitamente que tal cultura aún no está instaurada completamente en la formación que está en el poder.
Desde su creación en 2018, esta oficina ha sido dirigida por Fuentes, aunque en adelante la gerencia no formará parte de la dirección de esta área, según el documento de Ferraz. La oficina contará con un director propio y en su comité participará también el director de la asesoría jurídica y, si fuera necesario, podrán integrarse personas externas independientes.
Estos cambios se dan en un partido donde, durante la gestión de Fuentes, se han manipulado, según el juez, facturas para financiar la red. Además, el uso de efectivo se ha duplicado y se han registrado gastos récord en proveedores con fondos públicos. «Consideramos que no existen motivos para imputar al PSOE», defendió Torró. Quizá sea ya demasiado tarde.

