La cuestión principal de Roland Garros gira en torno a si el alemán logrará finalmente superar su maleficio en los Grand Slam, enfrentándose en la final al italiano, quien no renuncia a sorprender y hacer sonar el himno nacional en la Philippe Chatrier medio siglo después.
DEPORTE360 Publicada 7 junio 2026 14:34h Actualizada 7 junio 2026 14:41h
En teoría, el alemán posee una clara superioridad frente al italiano, no solo por su posición en el ranking y su experiencia, sino también por sus antecedentes, aunque enfrenta un desafío: no conseguir desplegar todo su potencial en las finales importantes.
Cobolli, con 24 años, llega con mayor frescura después de la retirada en semifinales de su compatriota Matteo Arnaldi; sin presiones y con una determinación férrea, presenta un tenis sólido acompañado de la ambición de dejar una marca en la historia.
No representa al italiano que muchos esperaban en estas instancias del torneo, dado que esa condición estaba reservada para el número 1 mundial, Jannik Sinner, pero la salida inesperada de Sinner en este Roland Garros demuestra que cualquier cosa es posible para el jugador florentino.

