A veces, el plan ideal para refrescarse no está lejos, sino en un entorno de agua dulce rodeado por la naturaleza. Este lugar destaca por sus áreas para bañarse, sus senderos y un paisaje que contrasta con la imagen habitual más seca del interior
-
Guía de recuerdos y lecturas de la visita papal: los productos oficiales vinculados a León XIV
-
El refugio de José Coronado en Castilla-La Mancha: donde recarga pilas para enfrentarse al asfalto
En el corazón del interior peninsular, muy lejos de la típica imagen seca de la meseta, existe un espacio de agua dulce que cada verano se convierte en una opción muy demandada para quienes prefieren bañarse sin desplazarse a la costa. Sus playas naturales, sus aguas en tonos turquesa y esmeralda, las cascadas y los senderos junto a la orilla han transformado este enclave de Castilla-La Mancha en una escapada ideal para conectar con la naturaleza, situada a unas dos horas de Madrid.
Este paisaje corresponde al Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, un área protegida ubicada entre Ciudad Real y Albacete, formada por quince lagunas enlazadas por barreras naturales y saltos de agua. Tras varios años afectados por la sequía, este entorno recupera una de sus imágenes más llamativas, con lagunas llenas, cascadas activas y zonas para bañarse en lugares como la Laguna del Rey, Laguna Colgada, Santos Morcillo, Salvadora, Redondilla y San Pedro. La mayoría de estos espacios son accesibles desde la carretera que une Ruidera y Ossa de Montiel y están provistos de servicios cercanos como aparcamientos, restaurantes, bares y hoteles.
Un parque natural con playas, cascadas y rutas junto al agua
Uno de los principales atractivos de las Lagunas de Ruidera es la posibilidad de combinar el baño con caminatas sencillas en un entorno de gran riqueza natural. El camino que comienza junto a la señal de entrada de Ruidera permite rodear varias lagunas, entre ellas la del Rey, Colgada, Batana, Santos Morcillo y Salvadora, hasta alcanzar la conocida como la Lengua, famosa por sus acantilados de roca clara que se alzan sobre aguas verdes esmeralda. Entre la laguna del Rey y la de Cueva Morenilla se sitúa también la cascada del Hundimiento, el salto de agua más alto de la zona, con unos 15 metros de altura, accesible mediante un sendero señalizado junto al cementerio de Ruidera.
El parque ofrece también opciones para quienes buscan una escapada más activa. En sus aguas es posible practicar actividades como kayak, paddle surf, snorkel, pesca deportiva o incluso bautismos de buceo, siempre con empresas autorizadas y respetando las condiciones permitidas. También existen alternativas de senderismo, rutas a caballo, paseos en bicicleta, espeleoturismo y visitas guiadas a lugares como la Cueva de Montesinos y los castillos de Peñarroya y Rochafrida. Durante la temporada alta se recomienda evitar las horas de mayor concurrencia y cumplir las normas del parque: el baño está permitido solo en zonas habilitadas, queda prohibido el acceso a las barreras travertínicas o áreas de reserva señalizadas y la navegación debe ser sin motor para no perturbar la fauna acuática ni las aves del entorno.
En el corazón del interior peninsular, muy lejos de la típica imagen seca de la meseta, existe un espacio de agua dulce que cada verano se convierte en una opción muy demandada para quienes prefieren bañarse sin desplazarse a la costa. Sus playas naturales, sus aguas en tonos turquesa y esmeralda, las cascadas y los senderos junto a la orilla han transformado este enclave de Castilla-La Mancha en una escapada ideal para conectar con la naturaleza, situada a unas dos horas de Madrid.

