Camino verde que inicia en uno de los asentamientos más antiguos de Madrid, construido en 40 días durante la Guerra Civil

El antiguo ferrocarril que mantuvo abastecida Madrid durante la Guerra Civil atraviesa hoy algunos de los paisajes menos explorados del sureste de la región, entre olivares y extensos campos de cereal

Foto: Uno de los túneles de la "vía Negrín", el ferrocarril construido durante la Guerra Civil para abastecer Madrid. (Ayuntamiento Villar del Olmo)
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La Vía Verde del Tren de los 40 días recorre actualmente algunos de los lugares más recónditos del sureste de Madrid sobre una antigua línea ferroviaria construida durante la Guerra Civil. El recorrido, que comienza en Carabaña, pasa por trincheras excavadas en la roca, olivares y vegas cultivadas que aún conservan el perfil de aquel trazado estratégico.

Resulta complicado imaginar que este itinerario sosegado, apto para senderistas y ciclistas, se originó en uno de los episodios más críticos de la Guerra Civil. A finales de los años 30, cuando Madrid seguía sitiada y la conexión ferroviaria con Levante estaba interrumpida tras la batalla del Jarama, el Gobierno republicano ideó una solución inmediata: crear una nueva línea férrea destinada a sostener el suministro hacia la capital.

Un ferrocarril construido a contrarreloj

Ese proyecto, identificado como el Tren de los 40 días o «Vía Negrín»—cuyo nombre proviene del presidente del Gobierno republicano Juan Negrín, impulsor clave del plan—, se levantó apresuradamente por miles de obreros entre Torrejón de Ardoz y Tarancón para restablecer la conexión ferroviaria entre Madrid y Valencia evitando las áreas controladas por el bando franquista.

La línea aprovechó algunos tramos ferroviarios ya existentes y añadió casi un centenar de kilómetros de vías nuevas para mantener la conexión entre Madrid, Levante y Andalucía. El trazado se construyó en plena Guerra Civil y llegó a estar operativo en apenas 40 días, récord temporal que dio nombre al famoso «Tren de los 40 días». Al finalizar el conflicto, esta infraestructura perdió su valor estratégico y gran parte de las vías se desmontaron a partir de 1940 para reutilizar el material ferroviario en otras líneas dañadas durante la guerra.

Carabaña, el origen de la ruta

Décadas más tarde, ese corredor estratégico se transformó en una vía verde de más de 13 kilómetros que comienza en Carabaña, considerada una de las localidades más antiguas de la Comunidad de Madrid. Este pueblo, situado junto al río Tajuña, conserva también vestigios de su pasado vinculado a las conocidas aguas medicinales y a la producción tradicional de aceite de oliva.

La ruta parte desde Carabaña hacia Estremera y, tras cruzar el entorno del río Tajuña, se incorpora al trazado ferroviario antiguo creado durante la Guerra Civil. El camino atraviesa profundas trincheras excavadas para dar paso al tren entre cerros de yeso, arcilla y caliza, mientras discurre junto a campos de cereal, olivares y pequeñas formaciones de encinas típicas del sureste madrileño.

El tramo final del Tren de los 40 días hacia Estremera

Cerca del kilómetro siete, el antiguo trazado ferroviario realiza un giro de 180 grados para salvar el desnivel que separa la vega del Carrizales de las tierras más planas del sureste madrileño, considerada una de las soluciones técnicas más destacadas de todo el recorrido. Poco más adelante, la vía verde cruza junto al Camino Natural de la Cañada Real Soriana Oriental, ruta trashumante histórica que atraviesa esta zona agrícola entre Valdaracete y Estremera.

El sendero finaliza en Estremera, en la frontera con Castilla-La Mancha, tras recorrer más de 13 kilómetros entre olivares, cultivos de cereal y antiguas trincheras ferroviarias abiertas durante la Guerra Civil. Donde antes circulaban convoyes militares para suministrar a Madrid, ahora existe una vía verde que permite recorrer a pie o en bicicleta uno de los trazados históricos más singulares del sureste madrileño.

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La Vía Verde del Tren de los 40 días recorre hoy algunos de los rincones más desconocidos del sureste de Madrid sobre una antigua línea ferroviaria levantada durante la Guerra Civil. El itinerario, que arranca en Carabaña, atraviesa trincheras abiertas en la roca, olivares y vegas agrícolas que todavía conservan la huella de aquel trazado estratégico.

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