Ángel Mateos, guardameta en Tercera RFEF a los 70 años: «La pasión y el talento superan la edad»

Ángel Mateos, durante el partido de Tercera RFEF. La historia de Mateos ha recorrido el mundo y conversa con EL ESPAÑOL para relatar cómo fue todo el proceso para jugar en Tercera RFEF y recordar su etapa como portero de 2ªB y minero.

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En el campo de Santianes del CD Colunga, bajo el cielo gris del valle minero asturiano, Ángel Mateos Rodríguez (1955, Turón) saltó al césped con 70 años cumplidos. Originario de Cabojal, exminero del Pozu Figaredo durante 25 años y una leyenda con más de 800 partidos oficiales, debutó el pasado 3 de mayo en Tercera RFEF frente al CD Praviano.

Disputó 27 minutos intensos, encajó un gol y fue ovacionado tanto por aficionados locales como rivales. «Me sentí bien, hice dos o tres paradas destacadas», reconoce Ángel Mateos a EL ESPAÑOL. Su regreso, 28 años después de colgar los guantes a nivel federado, motivado por el vicepresidente Santiago García y el técnico Efrén Díaz, ha cruzado fronteras hasta Alemania y Argentina.

«La edad no importa cuando hay pasión y talento», afirma el hombre que combinó trabajo minero y fútbol en una verdadera epopeya de hierro.

Ángel Mateos, durante su partido de Tercera RFEF.

Ángel Mateos, durante su partido de Tercera RFEF. Cedida

El silbato inicial evocó medio siglo de recuerdos. Era la jornada 33 del Grupo II de Tercera RFEF, un Colunga-Praviano sin implicación clasificatoria porque ambos equipos ya estaban salvados del descenso. Un escenario ideal para la historia. «Santi García y Tulco, amigos míos, me vieron en unas pachangas en Oviedo. ‘¿Quieres entrenar con nosotros?’, me propusieron. Entrené tres semanas a los porteros», rememora Ángel.

El vicepresidente García, convencido de que la pasión superaba la edad, lo puso de titular en Colunga. Tras 27 minutos, la afición rugía. «Hice dos o tres paradas destacables, curiosas. Después, me marcaron un gol legítimo. Expulsaron al segundo portero y Dani entró para los últimos 30 minutos. ¡Tres porteros en un solo partido! Récord absoluto».

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Salió envuelto en aplausos que trepaban las gradas de Santianes. «Por mí hubiera jugado la primera parte completa», bromea ahora, días después. Los vídeos virales muestran su figura pequeña, de 1,71 metros, desviando disparos con la misma seguridad instintiva de antes. «Prensa, televisión… No esperaba que mi historia llegara tan lejos», reconoce, aún sorprendido.

En lo profundo de la mina

El origen de Ángel Mateos está profundamente arraigado en el valle de Mieres-Turón, tierra de mineros. Tras 25 años en el Pozu Figaredo, soportaba turnos infernales que chocaban con entrenamientos vespertinos. «Llegaba a casa a las 4 de la mañana, tomaba un bocadillo y a las 6 ya estaba en la mina. Luego, a las 16:30, entrenaba. Fue muy sacrificado», admite con la franqueza de quien ha vivido el peso del carbón.

Hunosa era un abismo implacable: «Descender 500 metros bajo tierra, recorrer galerías, soportar ventilación… Fue durísimo, lo confirman en todo el mundo». Sin embargo, la suerte le favoreció: «Nunca tuve un accidente. Eso fue clave para seguir jugando».

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WhatsApp Image 2026-05-07 at 10.49.14 (1).jpeg Cedida

Su fútbol semiprofesional — cuatro temporadas en Tercera, dos en Segunda B con el Caudal Deportivo de Mieres, Turón CF, Santiago de Aller — fue una verdadera odisea. «Teníamos que ir a Canarias: tres vuelos de ida y tres de vuelta. Madrid, La Palma, Lanzarote… Cuatro o cinco clubes isleños cada temporada».

La mina no solo desarrolló sus músculos, también su carácter: «Te hace más fuerte. Eran campos embarrados donde había que lanzarse sin miedo. Físicamente, era mucho más exigente que el fútbol actual».

En gran estado físico

A los 70 años, Ángel mantiene intacto su impulso. «68-72 kilos, igual que en Segunda B. Nunca fumé ni bebí. Me cuido bastante», comenta con modestia. La bicicleta es su pasión: «En Mieres, con amigos jubilados de la mina, recorríamos 12.000 km al año. Más en bicicleta que en coche. Ahora en Gijón, hago entre 3.000 y 4.000».

Para poder jugar, Mateos superó controles médicos: «Fui honesto, les dije que si no estaba apto, no jugaría. Pero me dijeron que estaba como un ‘cañón’, mejor que un joven de 25 o 26 años», afirma Mateos, que vive su día a día entrenando en ligas locales. «Entreno martes y miércoles y el domingo juego la final contra Industria».

Desde su experiencia, Mateos habla de la evolución de su posición en estos años: «Antes había porteros de 1,70 o 1,71. Ahora es impensable», reflexiona con mirada crítica. «Empecé sin guantes ni pantalones específicos. Los campos eran como cemento. Hoy los guantes son excelentes, los balones sintéticos, y los porteros deben jugar con los pies… es una posición totalmente distinta».

Ángel Mateos, tras el su partido en Tercera RFEF con 70 años.

Ángel Mateos, tras el su partido en Tercera RFEF con 70 años. Cedida

La historia de Mateos se ha difundido mundialmente y se ha convertido en un ejemplo de perseverancia. Desde su humildad, intenta transmitir un mensaje a las generaciones jóvenes: «Deben tener ilusión, ganas y sobre todo disfrutar. Si no les gusta la portería, no pueden ser porteros».

«Yo era el primero en llegar a los entrenamientos y el último en marcharme. A mis 70 años, sigo contento protegiendo la portería». De niño jugando en Turón a minero y portero en Tercera RFEF: superación en estado puro. «Si la pasión te mueve, llegas mucho más lejos».

Ángel no es un caso excepcional, sino un referente. Su próximo paso está abierto: «Jugaría un partido federado si me lo permiten, pero tengo claro que continuaré en las ligas de veteranos», concluye. En el corazón de Asturias, donde el carbón y el fútbol se funden, la pasión siempre supera al tiempo.

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