Muchas personas aún reflejan el agotamiento y las heridas causadas por las rocas del espigón del Tarajal

A la sombra escasa de los pocos árboles que circundan el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), decenas de jóvenes aguardan sin saber cuándo podrán acceder. Algunos llevan esperando horas, mientras que otros han permanecido varios días. Han llegado a Ceuta nadando desde Marruecos y ahora descansan sobre cartones, bancos o directamente en el suelo, a la espera de que nuevas partidas hacia la Península liberen espacios en un centro saturado por el aumento de los desplazamientos.
Las elevadas temperaturas obligan a buscar cualquier refugio para evitar el sol. Voluntarios de Cruz Roja distribuyen agua, alimentos, ropa seca y productos básicos entre quienes apenas conservan la ropa con la que cruzaron el mar. Muchos mantienen todavía el cansancio y las heridas ocasionadas por las rocas del espigón del Tarajal tras una travesía que en algunos casos duró varias horas.
La mayoría de los que aguardan son jóvenes magrebíes, principalmente marroquíes, que alcanzaron Ceuta nadando desde las costas de Castillejos. Junto a ellos, también esperan numerosos migrantes originarios de Sudán, muchos de los cuales han recorrido durante meses la ruta del Sahel huyendo de la guerra antes de llegar a Marruecos y finalmente alcanzar territorio español. Todos comparten la misma incertidumbre: lograr una plaza en el CETI, que se encuentra una vez más al límite de su capacidad.
El centro, diseñado para alojar un máximo de 512 personas, suele superar ese límite en los periodos de mayor presión migratoria. Mientras no se producen nuevas salidas hacia la Península, cientos de personas permanecen en las inmediaciones del recinto esperando su turno para ingresar.
Entre ellas había este domingo un hombre procedente de Tánger que recorría los alrededores del CETI con una fotografía en el móvil. Buscaba a un familiar menor de edad que, según indicó, había salido a nado desde Castillejos cuatro días atrás y del que no había recibido noticias. Pensaba que podría encontrarse en el centro, aunque los menores que viajan solos no son admitidos allí. Tras explicarle el funcionamiento del dispositivo de acogida, fue dirigido a la Comandancia de la Guardia Civil con la esperanza de recibir información sobre el paradero del joven.
Mientras cientos esperaban una plaza para descansar bajo techo, el mar continuaba devolviendo víctimas. Desde la madrugada de este domingo se localizaron tres cuerpos sin vida en distintos puntos del litoral ceutí. Los especialistas del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil rescataron el último cadáver poco después de la una de la tarde en una zona de acantilados.
Las muertes evidencian nuevamente el peligro que representa esta ruta, la cual se intensifica cada verano. Aprovechando la corta distancia entre las costas marroquíes y Ceuta, decenas de personas se lanzan al mar cada día para intentar llegar a territorio español, muchas sin dispositivos de flotación y a merced de las corrientes que rodean el espigón del Tarajal.
La saturación del CETI y el aumento de llegadas han reabierto el debate político sobre la gestión fronteriza. El ejecutivo presidido por Juan Vivas (PP) ha solicitado al Ejecutivo central una reforma de la Ley de Extranjería para adecuar el régimen de rechazos en frontera a las entradas irregulares por vía marítima, debido a que la normativa vigente ya no responde a la realidad que enfrenta la ciudad, convertida en uno de los principales focos de presión migratoria en la frontera sur de Europa.
La situación ha encendido nuevamente las alertas en el Gobierno de Ceuta. Fuentes de la Ciudad han confirmado a EL MUNDO que solo en julio han ingresado en la ciudad 400 menores extranjeros no acompañados, cifra que vuelve a colocar el sistema de protección en niveles que califican como «inasumibles». El aumento rompe el periodo de alivio experimentado tras la activación del mecanismo extraordinario de redistribución de menores entre comunidades autónomas, previsto en el Real Decreto-ley 2/2025 y desarrollado posteriormente por el Real Decreto 658/2025, de 22 de julio, que regula las situaciones de contingencia migratoria extraordinaria y permitió la derivación de parte de los menores acogidos en Ceuta y Canarias hacia otras autonomías.
Gracias a esta redistribución, la Ciudad pudo cerrar los dos recursos temporales habilitados en las naves del Tarajal y concentrar la atención en el centro de Piniers. No obstante, el reciente aumento de llegadas amenaza nuevamente con saturar el sistema de protección. Según las mismas fuentes, el Ejecutivo local no descarta reabrir la próxima semana los centros del Tarajal si se mantiene el ritmo actual de entradas, considerando que la capacidad de acogida vuelve a estar al borde del colapso.
Este panorama ha motivado la solicitud al Ejecutivo central de una reforma urgente de la Ley de Extranjería. La Ciudad apoya la proposición de ley presentada por el Partido Popular en el Congreso para modificar la disposición adicional décima de la norma con el objetivo de aclarar expresamente que el régimen especial de rechazo en frontera pueda aplicarse también a quienes accedan irregularmente a Ceuta y Melilla mediante el cruce a nado de los espigones fronterizos. El Gobierno ceutí argumenta que la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre los rechazos en frontera de personas llegadas por mar exige adaptar el marco jurídico a una realidad migratoria que ha cambiado significativamente y reclama una tramitación urgente de la reforma para dotar de mayor seguridad jurídica a la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

