Implante cerebral experimental permite recuperar sensibilidad y movimiento en las manos de un hombre con parálisis

Un hombre con parálisis ha recuperado la sensibilidad y la movilidad en las manos tras un implante cerebral experimental

Un hombre que quedó paralizado desde el cuello hacia abajo tras un accidente de buceo hace seis años ha recuperado la habilidad para sentir y manipular objetos gracias a un implante cerebral experimental.

El caso de Keith Thomas, de 48 años, se ha convertido en uno de los ensayos más relevantes en neurociencia y en el ámbito de las interfaces cerebro-ordenador, dada la notoria mejora que el paciente ha mostrado en los últimos dos años.

En el marco de un ensayo clínico, Thomas fue sometido a una operación de doble bypass neural, donde se le implantaron cinco matrices de electrodos, encargados de registrar y transmitir corrientes eléctricas, en las cortezas motora y sensorial de su cerebro. Además, el equipo colocó parches de estimulación sobre su médula espinal y antebrazo.

Cuando Thomas intentaba mover la mano o el brazo, los electrodos implantados captaban la actividad cerebral correspondiente, que un algoritmo de aprendizaje automático traducía y convertía en señales eléctricas que estimulaban los movimientos que él quería ejecutar.

Simultáneamente, unos sensores de presión integrados en una órtesis personalizada impresa en 3D detectaban la fuerza aplicada durante el agarre y activaban patrones de estimulación eléctrica en la corteza sensorial del cerebro, recreando la sensación táctil. Para conseguir esto, los investigadores primero registraron la actividad cerebral de Thomas cuando imaginaba que le tocaban y, después, replicaron esas señales mediante estimulación eléctrica de su corteza sensorial.

Lo más notable es que el paciente mantuvo la capacidad tanto de percibir el tacto como de agarrar objetos meses después de que el sistema fuera desactivado. Esto indica que la tecnología podría haber reestructurado su sistema nervioso incentivando la neuroplasticidad.

«Lo apagamos todo por completo durante varios meses y, aun así, ha mantenido esos avances», detalla el coautor del estudio, Chad Bouton, neurocientífico de los Institutos Feinstein de Investigación Médica de Nueva York, «es un hecho sin precedentes».

Aunque estos resultados brindan esperanza a los millones de personas en el mundo que viven con lesiones medulares, los expertos indican que no está claro cómo podrían replicarse en otros pacientes. Thomas es solo un caso, y la complejidad del procedimiento dificulta identificar qué factor es responsable de cada efecto.

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