Tres métodos posibles para levantar el veto griego sobre nuevas sanciones a Rusia

Greek Prime Minister Kyriakos Mitsotakis.

El nuevo paquete de sanciones de Bruselas contra Rusia enfrenta una fuerte oposición por parte de Grecia. Euronews explora posibles soluciones para superar este estancamiento.

Grecia está bloqueando la última ronda de sanciones de la Unión Europea contra Rusia relacionadas con la prohibición del gas natural licuado (GNL), que debe entrar en vigor totalmente en 2027.

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La prohibición, acordada el año pasado, imposibilitará la «compra, importación o transferencia, directa o indirectamente,» de GNL que «se origine en Rusia o sea exportado desde Rusia». Sin embargo, Grecia, que alberga la mayor flota mercante del mundo, exige que se modifique el texto legal para permitir el transporte de GNL ruso más allá de la fecha límite.

El principal beneficiario resultaría ser Dynagas, una compañía especializada en transporte bajo temperaturas subcero y propiedad del multimillonario griego George Prokopiou. Dynagas y su filial han contratado 11 buques, incluyendo siete rompehielos resistentes al Ártico, que sirven a la mayor planta gasífera rusa, Yamal LNG.

El gobierno griego y Dynagas sostienen que la prohibición del GNL ruso dañará la industria marítima europea, eliminará puestos de trabajo, favorecerá a competidores extranjeros y, en última instancia, no conseguirá debilitar las finanzas de Moscú.

Mientras persiste el conflicto, Euronews analiza tres posibles vías para resolver el impasse.

Opción 1: Mantener la postura hasta que se retire el veto

La frustración general en la UE hacia Grecia es evidente. Los otros estados miembros están sorprendidos por el intento inesperado de reabrir una decisión que fue aprobada unánimemente en octubre y que no forma parte del paquete en discusión.

Los diplomáticos temen que reabrir el texto legal pueda crear un precedente peligroso, alentando una oleada de solicitudes similares y debilitando las sanciones desde dentro.

La Comisión Europea, que el año pasado celebró la prohibición del GNL como un avance significativo en la estrategia de presión, mantiene una postura firme.

«La prohibición está vigente y seguirá vigente», afirmó un portavoz del organismo el lunes.

Su estrategia preferida es resistir la presión, como han hecho hasta ahora, hasta que Atenas ceda y levante su veto. No sería la primera vez que un Estado miembro, percibiéndose cada vez más aislado, decide que su lucha en solitario no vale la pena.

Para facilitar una salida, la Comisión planea distribuir un análisis económico que refute los argumentos griegos y demuestre que prohibir el transporte de GNL realmente perjudicaría la economía bélica de Rusia.

Opción 2: Aplazar temporalmente la prohibición

Si Grecia continúa resistiendo, los estados miembros tendrán que buscar un compromiso, tal como lo han hecho antes cuando surgieron obstáculos insalvables.

Actualmente, la prohibición completa de importación y transporte de GNL ruso está prevista para el 1 de enero de 2027. Como solución intermedia, los países podrían consensuar retrasar brevemente el inicio del veto al transporte, manteniendo intacta la prohibición de importación.

Las importaciones son esenciales, pues proporcionan ingresos directos a Moscú: en la primera mitad de este año, las compras de la UE a Yamal alcanzaron casi 6.000 millones de euros. Los 136 cargamentos y 9,97 millones de toneladas métricas representaron un récord para ese período.

Un aplazamiento daría más tiempo a Dynagas para adaptarse a la eliminación progresiva y permitiría a Grecia salvar su imagen, levantar el veto y aprobar las nuevas sanciones.

Sin embargo, en la práctica esta medida solo pospondría el problema y Bruselas podría volver a enfrentar la misma situación más adelante.

«Grecia no está acumulando muchos puntos de simpatía actualmente», señaló un diplomático de alto rango.

Opción 3: Conceder una exención

La medida más polémica consistiría en modificar el texto legal para eliminar la cláusula que prohíbe el transporte de GNL ruso.

Esta es la opción preferida por Atenas: una exención específica que permitiría indefinidamente el envío hacia clientes fuera de la Unión Europea, probablemente en Asia.

Según su sitio web, Dynagas opera transportadores de GNL capaces de atravesar la Ruta del Mar del Norte, que cruza el Ártico y pasa por el estrecho de Bering hacia Japón y China continental. Esta vía es considerablemente más corta que la ruta segura que conecta el Mediterráneo, el Canal de Suez y el Océano Índico.

No obstante, Bruselas cuenta con un historial complicado respecto a las exenciones.

En 2022, Hungría y Eslovaquia obtuvieron una cláusula indefinida para comprar petróleo ruso por el oleoducto Druzhba, perforando una grieta notable en una prohibición que de otro modo era estricta. Esta concesión sigue vigente y fue el núcleo de un veto controvertido a principios de este año.

Otro ejemplo es el tope al precio del petróleo ruso transportado por mar, que permite a países de la UE, como Grecia, prestar servicios a tanqueros que cumplan ese límite. Sin embargo, implementar un tope en el precio del GNL ruso se considera inviable dado que la UE carece de influencia global en este mercado.

Por ello, tanto los estados miembros como la Comisión se resisten a modificar el texto y debilitar otra sanción energética—además, Ucrania también teme el mensaje que implicaría esta concesión.

«A veces, en la búsqueda de ganancias, se olvida el precio que el pueblo ucraniano paga a diario», afirmó el lunes Vladyslav Vlasiuk, comisionado para la política de sanciones del presidente ucraniano.

«Un recordatorio mientras continúan las negociaciones sobre el vigésimo primer paquete de sanciones de la UE.»

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