Reacciones violentas de Nahuel y Paredes: agresiones físicas a Eric García, Gavi y Rodri tras la derrota en la final del Mundial

Un momento de la pelea al final del partido. Molina inició el altercado al golpear a Rodrigo, que corría para unirse a sus compañeros, sin mediar palabra.

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El seleccionador nacional, Luis de la Fuente, afirmó antes del partido que, durante su infancia, le inculcaron el valor de la educación.

Sin embargo, muchos jugadores argentinos no aprendieron esa lección y, a lo largo de sus carreras, han experimentado cómo su afición reforzaba su mala actitud y falta de autocontrol.

Mientras que ‘Dibu’ Martínez cerró 2022 con la imagen más lamentable posible, llevándose el premio de portero a la entrepierna, en 2026 los protagonistas del bochorno para su país fueron Nahuel Molina, Thiago Almada y Leandro Paredes.

Los tres agredieron a los jugadores españoles que celebraban pacíficamente su merecido triunfo en el campo.

El conflicto comenzó cuando Molina cruzó el camino de Rodri, quien corría para reunirse con su equipo. Nahuel lanzó un puñetazo al capitán español sin pronunciar palabra.

Rodri, adolorido, se volvió y le preguntó con contundencia «pero qué haces», a lo que Molina respondió enfrentándolo, empujándolo y lanzándose hacia él como si fuera una pelea callejera, no un partido final de un Mundial.

El capitán español, reflejo de los valores inculcados por De la Fuente, parecía incrédulo y retrocedió varios pasos para evitar que la situación escalará a una pelea.

Como en cualquier equipo, Rodri no estaba solo. Eric García intervino para defenderlo y se posicionó entre Molina y Rodri.

Pero eso no fue suficiente. Un Molina fuera de sí se abalanzó sobre Eric García y fue seguido por Paredes.

Paredes, con la actitud de alguien fuera de control, se colocó frente a Eric García y lo empujó con la intención de iniciar una pelea que les sirviera para mitigar la frustración de la derrota.

Gavi intentó mediar para calmar la situación, pero Paredes, con una diferencia de altura y peso significativa, lo derribó y, mientras Almada inmovilizaba al español en el suelo, le propinó varios golpes.

Simultáneamente, Otamendi también buscaba a Rodri, mostrando aparentemente su intención de estropear la celebración merecida de España.

Fue necesario que Lionel Scaloni llegara corriendo para detener a sus jugadores. Borja Iglesias también intervino y puso su cuerpo entre Almada y Paredes, que ya estaban descontrolados.

Después de restaurarse la calma, apareció la escena que el mundo quería ver: Rodrigo, en representación de toda España, levantó la Copa del Mundo en el cielo de Nueva Jersey.

Los argentinos, encabezados por Messi, lamentaban su derrota. La manera en que afronten esta derrota deberán analizarla más adelante.

La selección española confirmó ser campeona tanto dentro como fuera del terreno de juego.

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