La trayectoria que une a Messi y Lamine antes de enfrentarse en la final del Mundial tras 19 años

Leo Messi, a la izquierda, Sheila Ebana y Lamine Yamal, de bebé, en Barcelona en 2007 Este domingo, el ícono argentino y el futbolista llamado a sucederlo compartirán por primera vez escenario con el título mundial en disputa.

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Existen imágenes que parecen revelar un destino caprichoso, como si el fútbol tuviese una mitología preescrita.

En 2007, un joven Lionel Messi, aún lejos de conquistar sus ocho Balones de Oro, sostenía con cierta timidez a un bebé apenas algunos meses dentro de una pequeña bañera de plástico. Ese niño era Lamine Yamal.

Hoy, casi veinte años después de aquel entrañable instante capturado por el fotoperiodista Joan Monfort, esta anécdota salta directamente a la historia.

Este domingo 19 de julio, el futbolista que sostenía al niño y aquel bebé se enfrentarán en la gran final del Mundial, donde chocarán España y Argentina.

Una ‘bendición’ del destino

La imagen, que ha dado la vuelta al mundo, nació por una improbable y hermosa coincidencia. Formaba parte de una campaña solidaria impulsada por el diario Sport y UNICEF para crear un calendario benéfico para 2008.

La familia de Lamine, residente en el modesto barrio de Rocafonda, en Mataró, ganó un sorteo local cuyo premio consistía precisamente en posar junto a un jugador del equipo culé.

En esa época, Messi, que estaba en su cuarta temporada con el primer equipo del FC Barcelona, era un joven sumamente reservado. Los presentes en la sesión recuerdan que al inicio no tenía claro cómo relacionarse con el pequeño Lamine, de apenas seis meses.

Al final, un pequeño pato de goma, el agua templada y un par de sonrisas del bebé lograron romper el hielo bajo la mirada atenta y divertida de Sheila Ebana, madre del actual talento de la selección española.

Esa singular escena quedó casi olvidada por más de quince años, hasta que en plena Eurocopa 2024, el padre de Lamine, Mounir Nasroui, la revivió publicándola en sus redes sociales. «El inicio de dos leyendas», escribió junto a la fotografía.

Con Lamine en plena explosión de madurez futbolística, los seguidores viralizaron rápidamente la imagen, señalándola poéticamente como el día en que el astro argentino «bendijo» a la gran promesa de La Masía.

Primer encuentro cara a cara

Mientras Messi seguía una carrera brillante que culminaría con la conquista del título mundial, aquel bebé creció a pasos acelerados.

Lamine ingresó en la cantera del Barça con solo siete años, pero sus caminos nunca coincidieron sobre el césped; cuando debutó en el primer equipo a la sorprendente edad de 15 años, el crack de Rosario ya había partido hacia París.

Por eso, la gran cita mundialista de este domingo tiene un valor histórico añadido: será la primera vez que compartan campo en un partido oficial, aunque esta vez defiendan colores distintos.

Recientemente, el propio Lamine recordaba con humor la emblemática imagen: «He crecido un poco, y Leo también», decía, manifestando su deseo de enfrentarse a su ídolo tras no coincidir en la esperada Finalissima. «Espero que sí pueda medirme con él en una final».

Ese anhelo se cumplirá en el escenario más imponente del mundo. Este domingo, el ciclo se cerrará definitivamente.

El rey que dominó el fútbol mundial durante dos décadas se medirá ante el prodigio destinado a tomar su relevo, en un duelo histórico que comenzó, de la forma más tierna posible, en una pequeña bañera de plástico hace 19 años.

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