España se suma a iniciativas como la Alianza de Vigilancia desde el Espacio y participa en la financiación de una flota de aviones militares Airbus A400M

Similar a una montaña rusa. Un día en ascenso, al siguiente en descenso. Así experimentan los líderes globales su interacción con Donald Trump. En cuestión de horas o de un día a otro, las circunstancias se transforman. Los papeles cambian: de aliado a adversario; de colaborador a competidor. España también se ve inmersa en esta dinámica.
Durante el vuelo de regreso tras la cumbre de la OTAN en Turquía, el presidente estadounidense modificó su postura respecto a España, señalando que tuvo «problemas» con el país, aunque finalmente Madrid «se redimió completamente». Habló en pasado. «España mostró gran generosidad hoy… aceptaron una solicitud de pago significativa, y de no haberlo hecho, ni siquiera les habríamos dirigido la palabra«, afirmó el mandatario republicano. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, comentó, esquivando detalles específicos sobre el presunto pago adicional: «No sé exactamente a qué se refiere, solo él puede aclararlo».
En Ankara, sede de la cumbre, el martes se celebró una reunión paralela que esclarece ese cambio de dirección de Trump, que en La Moncloa consideran que no será el último, razón por la cual mantienen una postura cautelosa. Este fue el Foro de Industria de Defensa, donde se anunciaron acuerdos comerciales por un importe de 43.000 millones de euros relacionados con la producción de material bélico, inteligencia satelital, interceptores y municiones, entre otros aspectos.
El evento tuvo lugar en un auditorio con capacidad para más de 3.000 asistentes, que reunió a altos representantes de la OTAN, funcionarios de países miembros, empresarios y asesores políticos influyentes. Se habilitaron varias salas dedicadas a diferentes sectores de defensa que la Alianza desea destacar, desde el desarrollo de la industria de drones hasta la vigilancia y protección contra el espionaje ruso o la inteligencia satelital, entre otras áreas.
La organización generó expectativa mediante la programación de «los grandes anuncios», dirigidos por la vicesecretaria general de la Alianza, Radmila Shekerinska, quien enumeró uno a uno el creciente compromiso de los países miembros e industria de Defensa con la OTAN. Con cada anuncio, Shekerinska presentó una serie de banderas de los países participantes, evidenciando la disposición de los aliados europeos para asumir una mayor responsabilidad en la defensa común.
Satélites y aviones
España se incorporó a la Alianza de Vigilancia Persistente desde el Espacio (APSS, por sus siglas en inglés), convirtiéndose en el décimo noveno país en promover la vigilancia costera mediante imágenes de «satélites de la constelación atlántica», explicó Shekerinska, respecto a una iniciativa orientada a fortalecer el intercambio de inteligencia entre los estados miembros.
Por su parte, el secretario general, Mark Rutte, presentó un proyecto de Cooperación Industrial de Defensa Transatlántica valorado en 2.400 millones de euros, enfocado en «adquisiciones de sistemas navales, misiles antibuque conjuntos y bombas de pequeño diámetro».
Además, España se sumó a la iniciativa de siete países europeos para financiar una flota de aviones militares Airbus A400M, un proyecto que la secretaria de Estado de Defensa española, Amparo Valcarce, que estuvo presente en el Foro de Industria de Defensa, calificó como «muy relevante».
La participación de España en estas iniciativas, que implican un desembolso económico significativo que todavía no ha sido especificado, explicaría la repentina complacencia de Trump hacia nuestro país.
«Hemos invertido mejor apostando por esa industria nacional y europea, aumentando nuestras sinergias, los proyectos conjuntos con otros países aliados, y siendo capaces de compatibilizar la inversión en defensa con la protección de los servicios públicos», explicó Sánchez al concluir la cumbre de la OTAN.
«Se acordó impulsar las adquisiciones conjuntas, eliminar barreras comerciales e invertir más en innovación. En definitiva, producir más y mejor. Y también, dicho en términos coloquiales, más rápido, algo que impacta considerablemente en las capacidades y necesidades de nuestras Fuerzas Armadas. España, creemos, puede contribuir mucho en este aspecto. Contamos con empresas que son líderes«.
«Contribuir». La palabra clave. Financiación. Inversión. España se apoya en la cooperación europea en materia de defensa para fortalecer su rol y reputación ante la OTAN. «El desafío tecnológico, de capacidad y de capital es enorme», subrayó en referencia a la necesidad de crear consorcios europeos, Josep Maria Recasens, consejero delegado de Indra, durante el foro industrial en la capital turca. El empresario señaló que Indra espera multiplicar entre seis y diez veces su capacidad productiva, ante la demanda generada por las inversiones en defensa impulsadas por la OTAN. «Estamos trabajando en vehículos terrestres, drones y radares«, afirmó en una reunión con la prensa española.
Además de Recasens, asistieron al Foro figuras destacadas de la industria de defensa española como el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez; el CEO de Instalaza, Miguel Muñoz; el presidente del Grupo Oesía, Luís Furnells; el presidente de EM&E, Javier Escribano; la CEO de Hisdesat, Ana María Molina; y el presidente de Tedae, Alberto Gutíerrez.
La realidad, al menos en la actualidad, es que Pedro Sánchez continúa rechazando alcanzar un gasto en Defensa equivalente al 5% del PIB y mantiene que con una inversión del 2,1% se llegarán a las capacidades que exige la OTAN.
En Ankara, a diferencia de lo ocurrido hace un año en la reunión de La Haya, España adoptó una postura ofensiva en lugar de defensiva. El mensaje no fue el de mostrarse como un país que se aparta del consenso, sino como uno que cumple mientras otros no lo hacen. «Tanto en términos de capacidades como de esfuerzo presupuestario, así como en el compromiso con el despliegue de tropas y capacidades en diversos frentes, España participa y es valorada. Los datos son claros. Ahí están». El hecho de haber alcanzado el 2% y que los técnicos de la OTAN validaran el gasto de España ha cerrado espacio para críticas hacia nuestro país.
Con motivo de la cumbre se publicó un informe sobre el gasto en Defensa en relación al PIB de los aliados. Tres países no alcanzan el 2%: Albania, Chequia y Eslovenia. Aunque ni por tamaño ni por relevancia son comparables con España, el Ejecutivo centra la atención en este punto: en que ellosno son las ovejas negras.
Durante la reunión a puerta cerrada, naciones como Turquía y Letonia agradecieron a Sánchez el despliegue de militares y recursos españoles en sus territorios. La delegación española trasladó la idea de que en Ankara han acudido con la cabeza en alto porque han cumplido sus compromisos. Ahora, serán otros quienes tendrán que ser observados. Según los españoles, ya no están solos y habrá países que manifestarán la imposibilidad de alcanzar el 5% del PIB debido a que ello supondría recortes o incrementos impositivos. Insisten en que esto se evaluará con el tiempo, aunque la clave será la reacción de Trump.

