La Plaza de Toros de Pamplona responde con un «Viva España» firme para acallar a los radicales que ofendían a la selección

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Un conjunto de radicales interrumpió la corrida en la Plaza de Toros de Pamplona lanzando insultos dirigidos contra España y su selección nacional.

La mayoría del público respondió con abucheos hacia los radicales y coreando «Que viva España» y «Yo soy español, español, español».

Este evento taurino figuraba entre los más aguardados en San Fermín, contando con figuras como Morante de la Puebla, Borja Jiménez y Pablo Aguado.

La celebración en la plaza coincidió con el partido de España en el SoFi Stadium de Los Ángeles, fusionando la pasión por el toro y el fútbol.

Parecía una jornada habitual de San Fermín, con las tradicionales coreografías en Pamplona, hasta que un grupo de radicales eligió arruinar la fiesta a la mayoría.

Gritando «Puta España, Puta selección«, un reducido grupo optó por interrumpir la corrida de este viernes con un ataque verbal hacia el país entero.

Algunos testigos atentos llegaron a observar ikurriñas acompañando las pancartas con insultos, aunque estaban ocultas para la mayoría.

Si en años anteriores el miedo habría provocado el silencio, esta vez la plaza de toros de Pamplona decidió alzarse contra los violentos.

Un coro de abucheos y los habituales «fuera, fuera» antecedieron a un coso taurino entonando a pleno pulmón «Que viva España», la emblemática canción de Manolo Escobar.

La energía llevó a miles de asistentes a cantar al unísono «Yo soy español, español, español» y también a proferir algunos insultos, ya clásicos, contra el presidente del Gobierno.

El cartel anunciaba una de las corridas más esperadas de los Sanfermines, contando con Morante de la Puebla, Borja Jiménez y Pablo Aguado.

Sin embargo, la atención del público estaba dividida entre la arena de la Monumental de Pamplona y el césped del SoFi Stadium de Los Ángeles, donde España luchaba por su pase a semifinales contra Bélgica.

Como si sus gritos pudieran llegar a California, los aficionados taurinos en la plaza animaban como si tuvieran delante a Lamine Yamal y no esperaran a Morante de la Puebla.

Luego, en la arena, Morante demostró la serenidad de la maestría en sus dos actuaciones durante la sexta corrida de la feria.

Tras el toreo ligero de sus predecesores, incluyendo lo visto ese viernes, los expertos valoraron «el temple, la calma y la magistral sencillez del diestro sevillano».

Su control frente al astado aportó tranquilidad a una plaza acostumbrada a bailes, merienda y música, sumándose ese viernes un grito fuera de lugar que intentaba ofender a 50 millones de personas y fue acallado con civismo.

Mientras tanto, en Los Ángeles, Fabián Ruiz insuflaba esperanza a todos los españoles. Pero esa es otra historia.

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