Un tanto del mediocampista navarro en el minuto 88 volvió a ser decisivo y aseguró el triunfo de la Selección frente a una combativa Bélgica.
La fórmula para conquistar un Mundial integra buen juego, anotaciones, solidez defensiva y, desde luego, un toque de fortuna. Quizá ese elemento misterioso, que nadie explica cómo se obtiene, sea el que sigue alimentando las esperanzas de España para lograr su segunda estrella. [Así fue la victoria de España contra Bélgica en el Mundial]
De nuevo fue Mikel Merino quien marcó la diferencia. Tenía que ser él otra vez, y por segunda ocasión consecutiva entrando desde el banquillo. Si frente a Portugal marcó el pase en el minuto 90, esta vez apareció un poco antes, al minuto 88.
Resistencia belga
No existe partido sencillo en unos cuartos de final del Mundial. Aunque España estaba en clara tendencia ascendente y Bélgica se mantenía con vida tras un auténtico milagro ante Senegal, cada encuentro requiere un esfuerzo constante hasta el último instante.
Luis de la Fuente apostó con valentía y tomó un riesgo personal. Siempre imprime su sello el seleccionador, y casi siempre los resultados le son favorables. Esto no es casual. Decidió dejar en el banquillo a Pedri, que estuvo apagado ante Portugal, para dar entrada a Fabián.
El desarrollo siguió mayormente el guion previsto. España llevó el peso del encuentro, mientras que Bélgica optó por resguardarse. Los dirigidos por Rudi Garcia aspiraban a minimizar cualquier riesgo.
La Selección tomó el control del juego, aunque no encontró con facilidad la manera de superar a Courtois. El portero tuvo una primera parte tranquila durante el primer cuarto, aunque siempre alerta por lo que pudiera ocurrir.
La primera acción con peligro real llegó tras una segunda jugada después de un tiro libre. Fabián envió el balón nuevamente al área, y Rodri remató desde el punto penal. El disparo olía a gol, pero una maraña de jugadores impidió que la acción se completara.
España pidió mano de Ngoy dentro del área. Claramente fue mano, pero el árbitro decidió que no era sancionable.
A medida que avanzaban los minutos, el equipo de Luis de la Fuente se fue ajustando mejor al ritmo del partido. Pocos reproches podía hacerse al juego, a excepción de que Mikel Oyarzabal no lograba integrarse plenamente con el resto.
Mientras tanto, en Bélgica, Doku fue una isla solitaria, el único recurso al que se aferraban para recordar su capacidad de daño al contraataque.
En esta ocasión, la pausa para hidratación no modificó el curso del encuentro. España mantuvo su intención constante de buscar el gol. Y lo consiguió.
Fue aproximadamente a los 30 minutos. Lamine encontró el desmarque de Porro detrás de la defensa, el lateral cedió un pase raso preciso a Olmo, y el jugador del Barça obligó a Courtois a realizar una gran parada. El portero del Real Madrid reaccionó abajo con la mano, pero el balón quedó libre dentro del área.
Ahí apareció rápidamente Fabián, más ágil y listo que los demás, para rematar y anotar el primero. Fue la primera ocasión realmente clara, pero el premio fue justo y merecido.
España no se conformó y rápidamente buscó el segundo tanto. Lo intentó con una falta de Lamine, y también con una acción individual en la que sorteó a dos rivales con facilidad, encontrándose con el lateral de la red en su disparo.
Otra vez Mikel Merino
De la Fuente ajustó detalles en el descanso y su equipo volvió al terreno con energía renovada. La primera ocasión de peligro tuvo sello español. Tras una buena jugada colectiva que la Selección coció con paciencia, Lamine Yamal probó desde la frontal, aunque su disparo se fue desviado a córner.
Pero Bélgica no se limitó a defender. De hecho, se atrevió a adelantar líneas porque la confianza crecía con el avance del juego.
Vanaken tuvo la opción de empatar. Una pared entre De Bruyne y Doku condujo a un remate de Vanaken que se estrelló en el lateral de la red, mientras los corazones españoles se apretaban. Los mejores minutos de Bélgica en el partido llegaron entonces.
España volvió a acelerar para salir de ese bache. Lamine obligó a Courtois a estirarse con un disparo cruzado, y poco después Oyarzabal también chocó con el portero belga a bocajarro.
Pero Thibaut no pudo seguir. Se arrodilló señalando su pierna izquierda. Algo fallaba. Intentó reincorporarse tras la pausa, pero la lesión era irreversible. Llorando, dejó su lugar a Lammens.
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