Método francés: pintar ventanas con tiza para reducir el calor en verano

Ventanas pintadas con tiza

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    • Autor, Redacción
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación 30 junio 2026
  • Tiempo de lectura: 5 min

Una estrategia sencilla y poco tecnológica puede contribuir a refrescar los hogares.

Mientras Francia enfrenta una ola de calor sin precedentes, algunas tiendas experimentan escasez de un producto simple, económico e inesperado: tiza molida.

Conocido como blanc de Meudon (blanco de Meudon), este material se emplea habitualmente en la fabricación de pinturas o como agente de limpieza.

Sin embargo, ante las altas temperaturas, ciertas personas recurren a este compuesto calcáreo como una solución casera para el calor, aplicándolo sobre los vidrios de escuelas y hogares.

Al mezclarse con agua y extenderse sobre el cristal, genera una película blanquecina y láctea que permite el paso parcial de la luz pero refleja el calor.

Además, una creciente cantidad de estudios indica que este remedio popular cuenta con un respaldo científico sólido para refrescar espacios.

Las olas de calor son cada vez más comunes e intensas por el aumento de las temperaturas globales, representando un riesgo particular para la población urbana.

¿Podría una simple cubierta blanca en las ventanas contribuir a soportar mejor el calor?

Enfriamiento radiativo

Se sabe que la pintura blanca, usada usualmente en muros y techos, ofrece un efecto refrescante.

Generalmente, las superficies claras reflejan la luz solar y el calor, mientras que las oscuras los absorben.

Este principio puede aplicarse para refrigerar edificios y áreas urbanas.

La pintura blanca comercial aplicada sobre una superficie puede disminuir la temperatura del lado opuesto al menos 1,7 °C respecto al ambiente al mediodía.

Ventanas pintadas con tiza

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Se ha demostrado que pinturas desarrolladas para optimizar el enfriamiento, como la pintura ultrablanca, pueden bajar la temperatura interna varios grados.

Esto ocurre no solo por la reflexión de la radiación solar, sino también gracias a la disipación del calor mediante un proceso llamado "enfriamiento radiativo".

Un análisis de la Universidad de Purdue (Indiana, EE.UU.) sobre un tipo de pintura ultrablanca reveló que reflejaba hasta un 98,1% de la luz solar, comparado con el 85% reflejado por una pintura blanca común.

Otra investigación evidenció que al combinar esta pintura con una capa inferior de pintura ultranegra, las temperaturas diurnas podían disminuir hasta en 7,6 °C.

No obstante, una razón clave que explica la eficacia de la tiza es la naturaleza de su ingrediente principal, el carbonato de calcio (CaCO₃), que es altamente reflectante y resistente a la radiación solar.

"La tiza está formada principalmente por CaCO₃", comenta Xiangyu Li, investigador del Centro de Tecnologías de Refrigeración de la Universidad de Purdue.

"Este compuesto absorbe muy poca luz solar, incluso en el espectro visible, dando lugar a su color blanco. Además, no absorbe radiación ultravioleta y recibe poca luz del infrarrojo cercano, siendo ideal para reflejar la luz solar en su totalidad", detalla.

Esta propiedad ha motivado a científicos a emplear nanopartículas de carbonato de calcio en nuevos tipos de pinturas "superenfriadoras".

"Estas partículas se utilizan comúnmente en pinturas para enfriamiento radiativo, incluida nuestra pintura superenfriadora", indica Jiashuo Wang, estudiante en la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sídney (Australia), quien forma parte de un equipo dedicado al desarrollo de pinturas refrigerantes.

Además, la tiza se ha usado como recubrimiento de textiles para mantener frescas a las personas que los llevan puestos.

Las partículas de carbonato de calcio, base de la tiza, son efectivas para reflejar la luz ultravioleta y la del infrarrojo cercano, que es la parte de la radiación solar que transmite calor.

También se considera que la tiza es relativamente segura para la salud y el medio ambiente, aunque su aplicación interior y la inhalación de sus partículas pueden presentar riesgos respiratorios.

Ventanas blancas y la tendencia de los "techos fríos"

Según medios franceses, la demanda de blanc de Meudon está provocando desabastecimiento en todo el país debido a las temperaturas que superan los 40 °C.

Este producto se emplea tradicionalmente para blanquear los escaparates durante reformas y en el interior de invernaderos.

No obstante, tras viralizarse en redes sociales la técnica de pintar ventanas con esta mezcla de tiza, su demanda creció de manera considerable, según reportan los diarios franceses.

Ventanas pintadas de blanco

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"La idea era conocida, la discutimos en la última ola de calor, pero se nos olvidó adquirir el producto", comenta Philippe, un consumidor citado en Ouest France.

Añade: "¡Ahora es demasiado tarde! ¡Está agotado en todos lados!".

Varias escuelas francesas también han aplicado esta pintura de tiza en sus ventanas, aunque un funcionario puntualizó que "no es una solución definitiva" y que se requieren techos con buen aislamiento.

Muchos particulares igualmente han blanqueado las ventanas en sus apartamentos.

"Al pintar las ventanas de blanco, la temperatura interna disminuye notablemente, con un efecto más significativo que al pintar paredes", señala Li.

La tiza, al igual que la pintura blanca en general, tiene un costo bajo.

Y a diferencia del aire acondicionado —que contribuye al calentamiento global y a la emisión de gases, consumiendo energía y liberando calor— solo implica gasto energético durante su producción.

Los techos blancos —llamados en Francia cool roofing o "techos fríos"— están ganando aceptación en el país como una respuesta económica y sostenible para enfrentar el calor extremo.

Esta técnica se basa en una tradición extendida en el sur de Europa, por ejemplo en Grecia, donde las viviendas se pintan de blanco para disminuir la temperatura.

Un estudio indica que los "techos fríos", es decir, techos pintados de blanco o con un recubrimiento reflectante, podrían haber enfriado Londres en unos 0,8 °C durante una ola de calor, evitando alrededor de 249 muertes atribuibles a las altas temperaturas.

Para quienes buscan otra opción casera, existe un sustituto: el yogur.

Un experimento realizado en Reino Unido mostró que las casas con ventanas pintadas con yogur tenían, en promedio, 0,6 °C de temperatura interior menos.

Descubrieron que una delgada capa de este lácteo podía enfriar los espacios hasta 3,5 °C en condiciones de calor y sol.

Aunque inicialmente esta solución emite un olor desagradable, este desaparece rápidamente conforme la pintura de yogur se seca.

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