Experiencia de una semana en una ciudad flotante con más de 6,000 personas en el Mediterráneo

Más de 6.000 pasajeros, piscinas, spa, teatro, restaurantes… e incluso un concurso de canto. El Costa Smeralda impresiona tanto por sus dimensiones como por el complejo sistema que le permite ofrecer todos estos servicios a bordo durante varios días Foto: El Costa Smeralda por el Mediterráneo (cedida) Seguir en Google Síguenos

20 cubiertas con pasillos interminables, piscinas, gimnasio, spa, restaurantes… todo flotando sobre el mar. Así como resulta increíble que un avión transatlántico pueda volar, también cuesta creer que un barco con un peso cercano a las 200.000 toneladas no se hunda. No obstante, el miedo inicial que algunos turistas sienten al observar la altura del crucero atracado se desvanece al abordar. Debido a su enorme peso, su movimiento es casi imperceptible.

Más de 6.000 pasajeros, 1.600 tripulantes, unos 340 metros de eslora y más de 2.600 camarotes. Así se presenta el Costa Smeralda, uno de los buques emblemáticos de Costa Cruceros, que puede considerarse como una verdadera ciudad flotante. Su magnitud impresiona antes incluso de subir a bordo, cuando todavía está atracado en el puerto de Barcelona, pero es al recorrer sus espacios interiores cuando se aprecia la verdadera escala de este coloso.

La empresa ha transformado el barco en una suerte de tributo permanente a Italia. Cada cubierta lleva el nombre de una ciudad italiana y la ambientación varía según el lugar que representa. Desde los tejidos hasta la iluminación, pasando por los muebles y detalles arquitectónicos, todo se inspira en el diseño italiano. Incluso dispone de un pequeño museo dedicado a la cultura italiana, concebido para acercar a los pasajeros a varias tradiciones del país durante la travesía.

Una de las piscinas del crucero (N.I.)

El núcleo social del barco es el Coliseo, una amplia plaza interior donde se realizan espectáculos, conciertos y eventos a lo largo de toda la semana. De hecho, en el Coliseo tiene lugar la final de ‘The Voice of the Sea’, un concurso de talentos inspirado en el conocido formato televisivo La Voz. Los pasajeros que deseen participar deben superar audiciones a ciegas para demostrar su talento musical ante el equipo de animación. Los finalistas reciben capacitación vocal y preparación en escena antes de actuar en la gran final, en la que el ganador es elegido por el público.

Muy cerca de este auditorio se encuentra la Piazza di Spagna, que conecta diferentes niveles a través de una espectacular escalera que se ha convertido en punto de encuentro para cientos de pasajeros. Desde este lugar se organizan fiestas, conciertos y actividades al aire libre con el Mar Mediterráneo como escenario.

Mientras algunos disfrutan de las piscinas o del parque acuático suspendido sobre el Mediterráneo, otros prefieren el gimnasio, las sesiones de spa o los espectáculos nocturnos

La actividad no cesa nunca. Mientras unos pasajeros aprovechan las piscinas o el parque acuático suspendido sobre el Mediterráneo, otros eligen el gimnasio, las sesiones de spa o los espectáculos nocturnos. Por la noche, el teatro se convierte en pista de baile, y en distintos espacios se ofrece música en vivo, concursos y actividades para todas las edades. Incluso existe un día dedicado para que los pasajeros puedan tomar fotos con el comandante, una de las tradiciones más escolares a bordo.

Dar de desayunar, comer y cenar a más de 6.000 personas

Más de 250 empleados trabajan en las cocinas del buque para atender diariamente a miles de viajeros. El servicio opera prácticamente sin pausas, ya que algunas áreas permanecen abiertas durante todo el día. Para manejar los residuos alimentarios se utiliza un sistema tecnológico que clasifica los desechos y optimiza el consumo, una medida destinada a aumentar la sostenibilidad de la operación.

Dentro de las cocinas del crucero (N.I.)

Uno de los aspectos menos conocidos del funcionamiento de un crucero de gran envergadura es su capacidad para generar recursos básicos durante la navegación. El agua empleada por pasajeros y tripulación proviene directamente del mar, donde es captada y desalinizada mediante equipos ubicados en las cubiertas técnicas inferiores. Esta infraestructura permite mantener la autonomía de una comunidad similar a la de un municipio pequeño durante varios días.

Recorrido circular con seis paradas

El itinerario habitual incluye escalas en destinos de gran popularidad como Ibiza, Palermo, Roma, Savona, Marsella y Barcelona. Ciudades muy diversas con atractivos importantes que las convierten en destinos idóneos para los amantes del Mediterráneo.

No obstante, gran parte de la experiencia se vive lejos de la tierra firme. Durante la navegación se programan actividades específicas para disfrutar del entorno marítimo, desde espectáculos al atardecer hasta observaciones astronómicas en cubierta, aprovechando la ausencia de contaminación lumínica.

¿Miedo por el hantavirus?

«Cuando comenté a mi familia que emprendería un crucero, lo primero que me preguntaron fue si no tenía temor por el hantavirus reciente», relata Ana, una crucerista de 28 años. A pesar de esos comentarios, no dejó pasar la ocasión de embarcarse en el Costa Smeralda y no lamenta haberlo hecho, pues regresó sana.

Zarella, responsable de Relaciones con los Huéspedes, comenta que aún desconocen las consecuencias que pueda tener este virus; sin embargo, no están preocupados debido a los rigurosos controles sanitarios que realizan.

20 cubiertas con corredores interminables, piscinas, gimnasio, spa, restaurantes… flotando en el mar. Así como parece increíble que un avión transatlántico pueda surcar los cielos, cuesta creer que un barco con un peso cercano a las 200.000 toneladas no se hunda. Sin embargo, ese miedo inicial que algunos turistas pueden experimentar al ver la altura del crucero atracado se olvida en cuanto suben a bordo. Su peso hace que su movimiento sea casi imperceptible.

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