El papel de la inmigración en el crecimiento económico de España: influencia significativa en el aumento del PIB

Expertos coinciden en que la población extranjera sostiene una parte importante del crecimiento del Producto Interior Bruto español, al tiempo que la regularización acelera la afiliación a la Seguridad Social

Un grupo de trabajadores en una fábrica de coches. (EFE)

La economía española continúa mostrando un crecimiento mucho más acelerado que el de sus principales socios en Europa, y la inmigración es uno de los elementos que impulsan esta tendencia. En un escenario marcado por el envejecimiento poblacional, la falta de mano de obra en diversos sectores y el debate político sobre la regularización extraordinaria de inmigrantes promovida por el Gobierno, los expertos aseguran que la llegada de extranjeros se ha convertido en un motor crucial para el avance económico del país.

Los datos son claros: la economía española creció un 0,6% en el primer trimestre de 2026, mientras que la de la zona euro descendió un 0,2%. Además, el Gobierno español ha mejorado su previsión de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para 2026 en cuatro décimas, alcanzando un 2,6%, cifra que sitúa nuevamente a España entre las economías más dinámicas de la Unión Europea. Según los especialistas, este comportamiento responde a un mercado laboral que sigue estableciendo récords y a una población inmigrante cuya contribución es cada vez más evidente en indicadores como empleo, productividad y crecimiento demográfico.

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Los especialistas subrayan que la inmigración no solo suple vacantes en sectores con escasez de trabajadores, sino que también desempeña un rol estructural en la economía española. Su integración en el mercado laboral, su alta tasa de actividad y el rejuvenecimiento de la población activa están impulsando la capacidad de crecimiento del país.

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Una aportación decisiva

En el ciclo Cuestiones Estructurales de la Economía Española, organizado por el Consejo General de Economistas de España (CGE) y la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), los expertos evaluaron el impacto económico de la inmigración, coincidiendo en destacar su relevancia creciente.

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Pilar Cuadrado Salinas, experta en Análisis Cuantitativo y Gestión de Información Económica del Banco de España, calcula que entre 2022 y 2025 la inmigración añadió aproximadamente 1,7 puntos porcentuales al crecimiento medio anual del PIB español, que se situó en un 3,7%. Además, estima que aportó medio punto porcentual al crecimiento anual del PIB per cápita, que llegó al 2,7% en ese mismo período.

Según la economista, “la inmigración ha tenido un impacto destacado en el crecimiento del PIB y del PIB per cápita”, conclusión que coincide con los análisis de diversas instituciones económicas durante los meses recientes.

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Fuente: EPData.

Un papel “relevante” en el empleo y en la productividad

En gran medida, esta contribución se explica por las características demográficas de la población inmigrante. La mayoría de los recién llegados a España se encuentran en edad laboral, exhiben tasas de actividad más elevadas que la media y, además, el desempleo en este grupo ha disminuido de forma notable en los últimos años.

Esta combinación ha facilitado que la producción crezca a un ritmo mayor que el aumento poblacional. Según cálculos de BBVA, “asumiendo que su productividad es similar a la de los nacidos en España, la inmigración explicaría cerca del 40 % del crecimiento del PIB per cápita desde 2022”.

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Los analistas de BBVA señalan que la inmigración ha jugado un “papel relevante” tanto en el aumento del empleo como en la mejora de la productividad. Sin embargo, advierten que el mayor desafío en los próximos años será maximizar el potencial del capital humano incorporado. “La experiencia laboral, la formación y el acceso a empleos con mayor valor añadido determinarán si esta contribución puede mantenerse en el futuro”, afirman.

España lidera el crecimiento demográfico europeo

La influencia de la inmigración también es visible en la evolución demográfica. España se ha consolidado como el principal motor del crecimiento poblacional en la Unión Europea gracias a la llegada de ciudadanos extranjeros. Pilar Cuadrado señala que “en 2024, aunque representaba aproximadamente el 11% de la población de la Unión Europea, concentró cerca de la mitad del crecimiento demográfico total de la comunidad”.

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La transformación demográfica ha sido especialmente pronunciada en las últimas décadas. Ismael Gálvez Iniesta, profesor en el Departamento de Economía Aplicada de la Universitat de les Illes Balears, recuerda que “la población extranjera pasó del 2% en 1990 al 18,5% en 2024”, lo que coloca a España entre los países europeos con un cambio demográfico especialmente acelerado.

El empleo extranjero marca nuevos récords

El aporte de la inmigración también queda reflejado en las estadísticas del mercado laboral. Los datos más recientes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones indican que junio cerró con un récord histórico de más de 22,46 millones de afiliados en la Seguridad Social, tras agregar 128.533 nuevos cotizantes.

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La mayor parte de dicho incremento correspondió a trabajadores extranjeros. De los empleos nuevos generados en el mes, 86.630 fueron ocupados por ciudadanos extranjeros, especialmente en sectores como hostelería y comercio, coincidiendo con el inicio de la temporada turística de verano.

Desde la Seguridad Social destacan que “la afiliación de extranjeros muestra un dinamismo especial; hay 3.446.178 afiliados en promedio, lo que representa el 15,3 % del total”, cifra que confirma el peso creciente de este colectivo en el mercado laboral español.

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Fuente: EPData.

El efecto de la regularización

El proceso de regularización de inmigrantes promovido por el Gobierno empieza a notarse en las estadísticas laborales. Según informó el secretario de Estado de Seguridad Social y Pensiones, Borja Suárez, hasta el 30 de junio, la regularización ha implicado la inclusión de 159.097 nuevos afiliados a la Seguridad Social.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, señala que “el récord de empleo está vinculado al proceso de regularización en curso, que ha permitido que muchos empleos afloren, con personas que ya están adquiriendo derechos y contribuyendo al aumento de la afiliación”.

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De forma paralela, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, sostiene que la medida ya produce efectos positivos en el empleo. “Sabemos que parte de la regularización implicará ajustes en las estadísticas, no solo de afiliación, sino también de paro”, comentó. A su juicio, esta iniciativa representa no solo una “ganancia en derechos”, sino que también incrementa las cotizaciones sociales y fortalece la financiación de los servicios públicos.

Funcas confirma el protagonismo de los trabajadores extranjeros

Los resultados de Funcas apuntan en la misma dirección. La institución destaca que el notable aumento de la afiliación registrado en junio proviene principalmente de la incorporación de trabajadores extranjeros. En términos desestacionalizados, Funcas calcula que la afiliación de este grupo creció en unas 70.000 personas durante el mes, mientras que la subida entre los trabajadores nacionales apenas superó las 9.000.

Los economistas de la fundación señalan que “este fenómeno tiene un paralelismo con la regularización de inmigrantes, quienes posiblemente trabajaban de manera irregular”. También subrayan que “la aceleración no se observa entre los trabajadores nacionales, cuyo crecimiento se ha desacelerado en los últimos meses. En junio, solo aumentaron en cerca de 9.000, casi ocho veces menos que entre los extranjeros”.

La conclusión compartida por expertos, instituciones y organismos públicos es que la inmigración ha dejado de ser un factor exclusivamente demográfico para transformarse en uno de los principales pilares del crecimiento económico en España. El desafío, tal como señalan los especialistas, consistirá en convertir este impulso cuantitativo en un desarrollo más sostenible, a través de una mejor integración laboral, mayor cualificación y acceso creciente a empleos con valor añadido más alto.

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