Un rincón serrano de Ávila es el lugar al que volver cuando hace falta silencio. Entre casas de piedra, gargantas y memoria familiar, este pequeño pueblo guarda una historia muy ligada a las raíces de esta conocida colaboradora televisiva
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Hay rincones de Castilla y León que no requieren grandes monumentos para transformarse en refugios. En el corazón de la Sierra de Gredos, entre montañas, gargantas de aguas frías y casas de piedra, esta colaboradora televisiva reconocida ha hallado el lugar al que regresar cuando desea apartarse del ruido mediático, reconectar con sus orígenes y recuperar una serenidad difícil de conservar bajo los focos.
Ese destino se llama Nava del Barco, un pequeño municipio de Ávila vinculado a la historia familiar de Alba Carrillo. Allí nació su abuela y allí creció su madre, un vínculo que ha convertido a esta localidad serrana en algo más que una simple escapada rural. La modelo y colaboradora retorna siempre que puede para visitar a su familia, descansar en su segunda vivienda y disfrutar de un entorno con un ritmo de vida distinto. Situado al suroeste de la provincia abulense, próximo a la frontera con Extremadura y a unos 100 kilómetros de la capital, el pueblo conserva el espíritu de los núcleos montañeses, con calles angostas, casas de mampostería en granito, portones de madera y ventanas pequeñas adaptadas al clima serrano.
Un refugio familiar en plena Sierra de Gredos
El núcleo urbano de Nava del Barco mantiene una apariencia sobria y tradicional, definida por la piedra, los inviernos fríos y los veranos suaves que invitan a la relajación. En el centro destaca la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario, mientras una acequia atraviesa el pueblo para irrigar prados y huertas donde se cultivan manzanas reinetas. No obstante, el mayor atractivo de esta población radica en su entorno natural: rocas de formas singulares junto a la llamada ‘era de los moros’, gargantas de aguas cristalinas y senderos entre paisajes de alta montaña. Una de las excursiones más populares lleva a la laguna de la Nava, de origen glaciar, en un trayecto que sube entre praderas, matorral y terrenos pedregosos.
Piscinas naturales, rutas y cocina serrana
Durante el verano, las piscinas naturales de Nava del Barco y sus alrededores se convierten en un atractivo fundamental para quienes desean una escapada tranquila en Ávila. Las pozas de la garganta de la Nava permiten refrescarse sin alejarse mucho del pueblo, mientras que la garganta de Galín Gómez ofrece pequeñas cascadas y charcas naturales en un entorno más agreste. También son destacables lugares cercanos como la garganta de los Caballeros o la garganta de la Vega, preferidos por quienes buscan senderismo, baño y naturaleza sin masificaciones. La visita se completa con una gastronomía típica de la sierra, basada en platos contundentes, carnes, guisos, migas, verduras de huerta y setas. Para Alba Carrillo, este rincón de Gredos representa un nexo emocional con su familia; para el visitante, una escapada rural donde el silencio, el agua y la montaña explican por qué ciertos lugares terminan siendo refugios.
Hay rincones de Castilla y León que no requieren grandes monumentos para transformarse en refugios. En el corazón de la Sierra de Gredos, entre montañas, gargantas de aguas frías y casas de piedra, esta colaboradora televisiva reconocida ha hallado el lugar al que regresar cuando desea apartarse del ruido mediático, reconectar con sus orígenes y recuperar una serenidad difícil de conservar bajo los focos.

