Unai Simón encuentra tranquilidad en un pequeño pueblo español de 150 habitantes con iglesia neoclásica y sistema de manantiales y pozos de agua

Montaje de Unai Simón y su pueblo. El portero del Athletic se traslada para desconectar a la localidad donde se encuentran sus orígenes familiares.

Más información: El éxito de Nacho Fernández (36), fuera del fútbol: posee el 50% de la ganadería del torero Alejandro Talavante

El guardameta que representa a la selección española y juega en el Athletic Club, Unai Simón, halla su tranquilidad alejado de lujos y el bullicio mediático. Su verdadero refugio se ubica en San Marcial del Vino, una pequeña pedanía zamorana en la comarca de la Tierra del Vino, con un censo que no supera el centenar de habitantes, proporcionando un entorno de completa serenidad.

Aunque Simón nació en la población alavesa de Murgia, sus raíces paternas están firmemente arraigadas en este discreto lugar de Castilla y León. Es el lugar natal de su padre y donde residen sus abuelos paternos, Carmen y Juan.

Este espacio rural fue el escenario donde el guardameta solía pasar sus veranos de infancia, disfrutando junto a los vecinos de la sencillez de la vida castellana y protegiéndose de la presión propia del deporte profesional.

El paisaje urbano de esta apacible villa está dominado por la icónica Iglesia parroquial de San Marcial. Este templo neoclásico, construido principalmente en el siglo XVIII, destaca por su sobriedad arquitectónica y su retablo mayor, convirtiéndose en el monumento histórico principal y en el punto visual de referencia para la comunidad.

El edificio constituye la herencia más importante de una localidad que depende administrativamente del ayuntamiento de El Perdigón. Sin embargo, el secreto más intrigante de San Marcial del Vino se encuentra oculto, en completo silencio, bajo sus calles y sus muros de piedra jarreña.

Unai Simón: 6

Unai Simón: 6 Reuters

La localidad oculta debajo de su superficie una complicada red natural de manantiales y pozos de agua. Desde tiempos antiguos, esta infraestructura hidráulica artesanal permitía que casi todas las casas tuvieran acceso directo a galerías subterráneas con agua potable. Es un verdadero oasis hídrico en medio de una comarca definida por campos de secano y viñedos que dan nombre a la región zamorana.

El lazo de Unai Simón con su pueblo continúa siendo muy fuerte; el Bar El Cruce se ha convertido en un santuario deportivo en su honor, adornado con camisetas que el propio futbolista ha donado. Allí, los pocos vecinos celebran cada intervención del portero de la Roja durante el campeonato mundial.

Por otro lado, en las afueras, el antiguo frontón local donde el guardameta paró sus primeros balones cuando era niño permanece desierto, aguardando con paciencia la vuelta estival de su vecino más destacado.

Scroll al inicio