Entrenar con calor intenso: precauciones, consejos esenciales y horarios óptimos para correr

Descubre las claves para mantenerse en forma durante el verano sin exponerse a los riesgos más graves del calor

Correr con altas temperaturas es una actividad peligrosa

Con la llegada de la temporada estival, muchas personas optan por hacer ejercicio para mantenerse en óptima forma durante la etapa de playa y piscina. No obstante, el propósito principal del deporte debe ser mejorar la salud más allá de un objetivo exclusivamente estético.

Por esta razón, se requiere especial precaución durante los meses más calurosos. Una de las actividades con mayor riesgo es correr al aire libre, particularmente en determinadas franjas horarias del día.

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La causa principal por la que algunos eligen correr en horas de calor radica en la creencia de que conseguirán quemar más grasa, pero la evidencia científica ha demostrado lo contrario. Aunque el calor intenso ocasiona un aumento en la sudoración y una rápida pérdida de peso durante el ejercicio, lo que en realidad se pierde es agua, no tejido adiposo. La pérdida de grasa corporal depende del gasto calórico total y del balance energético.

Los riesgos de correr en condiciones de altas temperaturas

Más allá de no incrementar la quema de grasa, correr en las horas de máximo calor puede comprometer la salud. Las temperaturas elevadas exigen un esfuerzo adicional al cuerpo para regular su temperatura interna mediante la sudoración, lo que aumenta la probabilidad de deshidratación.

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Además, la pérdida de líquidos y minerales puede provocar mareos, calambres musculares, cansancio y una caída en el rendimiento físico. En casos severos, la exposición prolongada al calor durante un ejercicio intenso puede derivar en un golpe de calor, situación médica crítica que puede afectar órganos vitales y requiere atención urgente.

Los horarios más recomendados para practicar ejercicio

Debido a los riesgos asociados a realizar actividad física intensa bajo temperaturas elevadas, los especialistas aconsejan evitar determinadas horas del día. En términos generales, se recomienda no entrenar al aire libre durante la franja comprendida entre las 12:00 y las 18:00, periodo durante el cual la radiación solar y la temperatura alcanzan valores máximos.

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Conoce por qué la percepción del calor varía entre individuos. La ciencia explica cómo factores como la genética, la cantidad de grasa corporal y el estrés afectan la sensibilidad al frío o al calor.

Los momentos más adecuados para hacer ejercicio suelen ser las primeras horas del día y las últimas de la tarde o noche. En estas franjas las temperaturas son más cómodas, la exposición solar disminuye y el organismo regula mejor su temperatura, minimizando la deshidratación y el agotamiento.

Consejos adicionales para entrenar en verano

Además de tener en cuenta los horarios, otras precauciones contribuyen a practicar deporte con seguridad durante el verano. Mantener una hidratación adecuada antes, durante y después del ejercicio es fundamental.

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También se sugiere llevar ropa ligera, transpirable y de tonos claros, que facilite la evaporación del sudor y ayude a conservar una temperatura corporal estable. Igualmente, es recomendable protegerse de la radiación solar con elementos como gorra, gafas de sol y protector solar, especialmente en actividades al aire libre.

Por último, debe ajustarse la intensidad y duración de los entrenamientos según las condiciones climáticas. Si el calor resulta excesivo o existe una alerta por altas temperaturas, es preferible reducir la carga, optar por espacios climatizados o posponer la sesión a otra hora del día.

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