Fallece Ignacio Gordillo, fiscal reconocido por su trabajo en el caso Lasa y Zabala y su combate contra los GAL y ETA

El fiscal Ignacio Gordillo. Las claves

Ha fallecido Ignacio Gordillo, fiscal destacado de la Audiencia Nacional, a los 75 años, conocido por su trabajo contra ETA y los GAL.

Sobresalió en la reapertura y la investigación del caso Lasa y Zabala, uno de los hechos más graves de la guerra sucia contra ETA.

Durante tres décadas, participó en los principales procesos judiciales contra el terrorismo y el crimen organizado en España.

Tras dejar la Fiscalía en 2010, ejerció como abogado penalista, docente universitario y publicó sus memorias junto a Irene Villa.

Ignacio Gordillo, uno de los fiscales más relevantes en la historia reciente de la Audiencia Nacional, falleció este lunes a los 75 años. Durante años persiguió a terroristas de ETA y también a quienes utilizaron métodos ilegales desde el Estado para combatirlos.

Su nombre quedó asociado para siempre a varios procesos judiciales que definieron la democracia española, desde la lucha contra ETA hasta la investigación de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), y a los grandes sumarios contra el terrorismo tramitados durante los años más duros de la banda.

Tuvo una función decisiva en la reapertura y el impulso judicial del caso Lasa y Zabala, considerado uno de los episodios más severos de la guerra sucia contra ETA.

En su labor desde el Ministerio Público, Gordillo intervino en la investigación del secuestro, tortura y asesinato de dos miembros de ETA desaparecidos en Francia en 1983, cuyos restos fueron hallados años después enterrados en cal viva en Alicante.

Aunque no fue el fiscal en el juicio oral final, desempeñó un papel fundamental en la etapa en que el caso dejó de considerarse una desaparición sin resolver y comenzó a apuntar hacia estructuras estatales.

La carrera de Gordillo trascendió la investigación de los GAL. Durante 30 años, entre 1980 y 2010, fue fiscal de la Audiencia Nacional y se convirtió en uno de los principales oponentes del terrorismo.

Fueron los años más difíciles de ETA, cuando jueces y fiscales trabajaban bajo la amenaza directa del grupo terrorista.

Desde esa posición acompañó varios de los grandes sumarios contra ETA y fue testigo directo de la evolución de la respuesta judicial del Estado, cubriendo desde los años de plomo hasta el progresivo declive de la organización.

Nacido en Madrid en 1950 y licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, obtuvo asimismo el grado de doctor con una tesis sobre blasfemia y libertad religiosa, calificada con sobresaliente cum laude.

En 1976 ingresó en la Escuela Judicial y eligió la Carrera Fiscal, desarrollando una trayectoria pública que le llevó a destinos en la Audiencia Provincial de Gerona y Valladolid antes de unirse, en 1980, a la Audiencia Nacional, creada apenas tres años antes y que sería clave en la lucha antiterrorista.

También llevó adelante investigaciones relacionadas con los GRAPO, el crimen organizado y grandes casos económicos. Gordillo perteneció a una generación de fiscales que construyó casi desde cero la respuesta judicial frente a nuevas formas de delincuencia y terrorismo en la España democrática.

Al dejar la Fiscalía en 2010, inició una nueva etapa como abogado especializado en Derecho Penal y Penal Económico. Además, dedicó tiempo a la docencia, una faceta que le apasionaba.

Fue profesor de Derecho Penal en la UNED y ejerció esta cátedra durante varios años en la Universidad Carlos III de Madrid. También impartió Derecho Procesal en la Universidad Complutense, y trabajó en la Universidad CEU San Pablo y en el Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).

En 2012 publicó junto a Irene Villa Memorias de un fiscal, obra en la que repasó tres décadas de su trabajo en la Audiencia Nacional y casos que marcaron su carrera. Esta colaboración tuvo un peso especial, ya que Villa es una de las víctimas más conocidas de ETA tras un atentado sufrido en Madrid a los 12 años.

«30 años en la Audiencia Nacional dan para mucho», solía afirmar Gordillo, quien resumía su carrera como un compromiso con la defensa del Estado de Derecho.

Con el fallecimiento de este histórico fiscal desaparece una figura fundamental de la Justicia española. Fue parte de una generación valiente de jueces y fiscales que arriesgaron su vida para combatir tanto el terrorismo como los abusos cometidos desde el propio Estado.

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