El juez destaca la rápida progresión de Begoña como catedrática y empresaria y cómo la hija de Sabi eliminó su pasado

Begoña Gómez junto al rector de la UCM, Joaquín Goyache Las claves

El juez Juan Carlos Peinado acusa a Begoña Gómez de aprovechar su vínculo con Pedro Sánchez para acelerar su trayectoria académica y empresarial.

Begoña Gómez pasó de ser conocida como «la hija de Sabi», vinculada a negocios familiares de saunas y prostíbulos, a procurar limpiar su imagen y construir un currículum profesional tras la llegada de Sánchez a Moncloa.

La colaboración con el empresario Juan Carlos Barrabés resultó fundamental en su progreso, consiguiendo contratos públicos y respaldo para establecer una cátedra en la Universidad Complutense.

El juez resalta la «rapidez inusitada» con la que se creó la cátedra y considera que Gómez sobrepasó varios límites, como el uso de recursos públicos para fines privados y el tráfico de influencias.

Begoña Gómez mostró una «rapidez inusual» en su ascenso como catedrática y empresaria, de acuerdo con el auto del juez Juan Carlos Peinado que la envía a juicio y le retira el pasaporte con prohibición de salir de España.

Durante años, Begoña Gómez fue identificada como «la hija de Sabi» más que como la esposa del presidente del Gobierno.

Cuando Pedro Sánchez asumió el cargo en Moncloa, Begoña Gómez emprendió un esfuerzo por limpiar su reputación y desvincular su nombre de los negocios de saunas y prostíbulos que habían sostenido económicamente a su familia durante décadas.

Desde 2018, Begoña Gómez tuvo la intención de construir un currículum profesional; sin embargo, esta prisa resultó en una reacción adversa llevándola al banquillo de los acusados.

Antes de que Pedro Sánchez alcanzara el poder en Ferraz, Begoña Gómez era conocida como «la hija de Sabi» o simplemente «la chica».

«La Chica»

No obstante, Begoña Gómez logró en cierta medida borrar ese pasado. Su imputación desencadenó una reunión de la cloaca de Leire Díez con Santos Cerdán y Antonio Hernando, quien entonces era director adjunto del Gabinete de Presidencia, en Ferraz.

Su relación con las saunas de su padre permaneció en un segundo plano hasta que EL ESPAÑOL publicó, en septiembre de 2025, una entrevista a Paco de Narváez, director comercial de la revista gay MENsual.

De Narváez, que tuvo vínculos con Sabiniano Gómez, afirmó que Begoña le pagó en efectivo en la sauna Adán por anuncios publicados en MENsual durante los años 2003, 2004 y 2005.

«Begoña me entregaba un sobre con billetes y yo le firmaba«, explicó sobre el método de pago en la sauna Adán.

«¿Quién habría imaginado que conozco a Sabiniano, que iba a ser el suegro del presidente del Gobierno? Luego conocí a ‘La Chica’, así llamaban a la hija de ‘Sabi’, que es Begoña», comentó De Narváez.

La familia de Begoña Gómez acumuló un patrimonio considerable gracias a los negocios ligados a la prostitución desde finales de los años 90.

De hecho, Alberto Núñez Feijóo acusó en el Congreso en julio de 2025 a Sánchez de ser «partícipe a título lucrativo» en esos negocios por haberse beneficiado del dinero y de las propiedades adquiridas por Sabiniano Gómez.

El historial y los negocios relacionados con la prostitución de su familia generaron un tipo de complejo en Begoña Gómez, que se intensificó con la llegada de Sánchez a Moncloa.

Barrabés, el acelerador

Begoña Gómez necesitaba construir un historial intachable, por lo que incrementó su esfuerzo por limpiar su imagen ante la sociedad.

Para ello, contó con la colaboración de su amigo y empresario Juan Carlos Barrabés, quien se encargó de acelerar la carrera profesional de la esposa de Sánchez.

El empresario mantenía una relación cercana con el matrimonio Sánchez-Gómez desde una visita de Sánchez, entonces líder de la oposición y secretario general del PSOE, a Benasque (Huesca) en 2015.

Barrabés fue clave en el plan de Begoña Gómez para rehabilitar su reputación y construir una trayectoria profesional loable.

El empresario aportó su experiencia sectorial y actuó como ‘socio’ o ‘colaborador’ en segundo plano tanto en el IE Africa Center como en la creación de la Cátedra de Transformación Social Competitiva de la Universidad Complutense.

Además, colaboró estrechamente con Begoña Gómez en el Máster en Dirección de Fundraising Público y Privado en ONG de la Complutense, en el cual ella fue profesora a partir de 2014.

A la vez, Juan Carlos Barrabés consiguió contratos millonarios del Gobierno de Pedro Sánchez mediante concursos públicos, presentando incluso una carta de recomendación firmada por la esposa del presidente.

Los contratos adjudicados a Barrabés constituyen uno de los motivos por los cuales el juez Juan Carlos Peinado procesa a Begoña Gómez por «prevalerse de su relación» con Sánchez para cometer cuatro delitos: tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida.

Peinado señala en su escrito que Begoña Gómez contó con «la colaboración de Barrabés para la elaboración de contenidos vinculados al máster que serviría como base» para la cátedra de la Complutense.

El juez resalta que coexistían en ese momento «dos circunstancias importantes»: por un lado, conseguir la «condición de codirectora de un máster propio de la Universidad Complutense» y, por otro, elaborar «cartas de apoyo o recomendación en favor de la UTE relacionada con el grupo empresarial de Barrabés».

Además, «la integración de Barrabés en el entorno académico y relacional promovido por Begoña Gómez».

«Todo esto permite situar, en un mismo marco temporal, un aumento en las relaciones profesionales entre ambos, el uso de la posición académica de Begoña Gómez en beneficio de intereses empresariales ligados a Barrabés y el inicio de las gestiones para la creación de la mencionada cátedra universitaria», sostiene el juez Peinado.

Para sus actividades profesionales, Begoña Gómez también contó con el apoyo de la asesora de Moncloa María Cristina Álvarez.

Peinado destaca en su auto «la intervención reiterada de María Cristina Álvarez en favor de la actividad profesional y académica de Begoña Gómez».

El juez considera que la esposa de Sánchez cometió un delito de malversación al emplear a una asesora de Moncloa para sus asuntos privados.

Esta sería otra barrera que Begoña Gómez cruzó en su vertiginosa carrera por construir una trayectoria ejemplar, sin serlo según Peinado.

Una cátedra exprés

Juan Carlos Doadrio, exvicerrector de Relaciones Institucionales de la Universidad Complutense, relató en su declaración cómo se estableció rápidamente la cátedra para Begoña Gómez.

«El rector me llamó por teléfono después de estar una semana diciendo que quería verme. Entonces me llamó y me dijo que debía crear una cátedra para Begoña Gómez, la esposa del presidente», afirmó Doadrio ante Peinado.

«Me enviaron toda la documentación, la revisé con la jefa de servicio y constatamos que todo estaba en la memoria económica. El convenio se firmó muy rápido, parecía que ya estuviera preparado», aseguró el exvicerrector.

Peinado concluye que «esta rapidez inusual, mencionada por el testigo, es una circunstancia que se repite en varios ámbitos relacionados con la carrera profesional de Begoña Gómez en la Cátedra TSC».

Según el juez, Begoña Gómez utilizó recursos de Moncloa y se saltó los «procedimientos habituales» para lograr la creación de la cátedra.

La iniciativa y las órdenes del rector Joaquín Goyache a Doadrio sobre la cátedra fueron precedidas «al menos por una reunión celebrada en el Palacio de la Moncloa».

El magistrado concluye que Begoña Gómez tuvo fácil acceso a «interlocuciones institucionalmente excepcionales y que su sola condición de ‘esposa de’ permitió influir».

«Gracias a esa posición», afirma Peinado, la investigada pudo supuestamente cometer el delito de tráfico de influencias y los otros posteriores.

Begoña Gómez intentó convertirse rápidamente en empresaria y catedrática, a pesar de no contar con titulación, pero esta carrera la llevó a ser imputada y juzgada.

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