María Jesús Montero, senadora y diputada andaluza: remuneración única, doble dieta, protección legal por aforamiento y presencia en Madrid

María Jesús Montero en el Parlamento andaluz el día de la sesión constitutiva Las claves

María Jesús Montero ocupará el cargo de senadora por designación autonómica, manteniendo simultáneamente su escaño como diputada en el Parlamento andaluz y liderando la oposición en Andalucía.

Únicamente podrá recibir un único salario, aunque tendrá derecho a percibir dietas asociadas a ambos cargos y gozará de aforamiento ante el Tribunal Supremo en su condición de senadora.

La compatibilidad entre los puestos de senador y diputado autonómico es legal y ha sido práctica común entre otros dirigentes socialistas de Andalucía.

Esta estrategia otorga a Montero la capacidad de influir tanto en Andalucía como en Madrid, reservando abiertas todas sus opciones políticas de cara al futuro.

Durante casi ocho años, María Jesús Montero estuvo establecida en Madrid, desempeñando cargos clave en el Gobierno de España. Cuando se anunció su regreso a Andalucía para ser candidata socialista a la Junta, surgieron dudas sobre la duración de su estancia en la región.

En precampaña, Montero confesó que ni siquiera había desempacado sus cajas y se mostró reticente a dejar su escaño en el Congreso de los Diputados, lo que provocó sospechas acerca de su compromiso con Andalucía.

«Yo estoy aquí», afirmó días antes de asumir su escaño en el Parlamento andaluz, tras renunciar a su cargo de diputada nacional. Este comentario respondía a quienes aseguraban que volvería rápidamente a Madrid tras perder frente a Moreno, tal como ocurrió.

No está claro cuánto tiempo permanecerá Montero al frente de la oposición en Andalucía. Por ahora, se prevé que continúe hasta las elecciones municipales y generales de 2027, en un rol similar al de una ‘administradora concursal’ para un PSOE-A en declive.

Lo cierto es que la política, quien se autodenominó la «mujer más poderosa de la democracia» al iniciar la campaña, no desea abandonar por completo Madrid ni depender exclusivamente de su posición en Andalucía. En consecuencia, será designada senadora por designación autonómica.

Aunque Montero no confirma este dato, procedente de fuentes del partido, tampoco lo desmiente. Destaca que compatibilizar el escaño andaluz con el Senado en Madrid «no es nada nuevo ni fuera de lo común».

«Esta doble función de senador y líder de la oposición ha sido habitual entre mis predecesores«, argumenta. Por ejemplo, Juan Espadas compatibilizó ambos cargos entre 2022 y 2025, mientras que Susana Díaz lo hizo durante solo diez días en septiembre de 2021.

Precisamente, Espadas y Susana ocuparán dos de los tres escaños en el Senado asignados al PSOE andaluz. Montero aclara que lo harán «si ellos así lo deciden», y que ella asumiría el puesto correspondiente a Víctor González Fernández.

Entre Ferraz y San Vicente

Con esta estrategia, María Jesús Montero mantiene un pie en Madrid y otro en Sevilla, repartiendo su dedicación entre Ferraz (donde es vicesecretaria del PSOE) y San Vicente (como secretaria general del PSOE-A), manteniendo al alcance todas las posibilidades.

Además, es la portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento y encabeza la oposición.

Pero, ¿por qué opta por el Senado en lugar de conservar su escaño en el Congreso de los Diputados?

Porque la segunda alternativa está prohibida por el artículo 67.1 de la Constitución: «Nadie podrá formar parte simultáneamente de ambas Cámaras, ni acumular la condición de miembro de una Asamblea autonómica con la de Diputado en el Congreso».

Por el contrario, sí es permitido combinar el puesto de senador con otro, como alcalde o, en este caso, diputado autonómico.

Así lo establece la ley electoral (LOREG, art. 155), que indica que «solo podrán recibir la remuneración que corresponda en calidad de Senadores, salvo si optan expresamente por la paga que les corresponda en su función de parlamentarios autonómicos».

Es decir, María Jesús Montero podrá percibir un solo salario por sus dos cargos. La asignación básica del Senado es de 3.417,54 euros mensuales (14 pagas), mientras que la del Parlamento andaluz asciende a 3.599 euros.

No obstante, podrá acceder a las dietas correspondientes a ambos puestos, permitiéndole cubrir gastos derivados de desplazamientos y comidas tanto en Andalucía como en Madrid.

Además, existen beneficios legales: los parlamentarios andaluces están aforados ante la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), mientras que los senadores únicamente pueden ser juzgados por el Tribunal Supremo. En ambas situaciones, la justicia ordinaria no puede iniciar causas contra ellos.

Varias alternativas abiertas

Y, por supuesto, las ventajas políticas también están presentes. Montero, que dejó la Vicepresidencia del Gobierno y la cartera de Hacienda, mantendrá su influencia como «una mujer poderosa» tanto en Andalucía como en Madrid.

Al asegurar un asiento en el Senado, se garantiza continuar en el ‘núcleo duro’ madrileño y contar con una vía rápida para regresar si en el futuro abandona el Parlamento. En definitiva, conserva todas las opciones para su futuro: permanecer en Andalucía o volver a Madrid.

Montero sigue siendo la ‘número 2’ de Sánchez en Ferraz, y la histórica derrota en Andalucía no ha mermado su posición a nivel orgánico.

La sevillana es consciente de que algún día regresará a su plaza de funcionaria en el Servicio Andaluz de Salud, aunque es evidente que eso no ocurrirá pronto.

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