Es la joya romana del país vecino e incluso se la conoce como la Roma francesa, pero lo más sorprendente es la huella española que se percibe en esta ciudad situada a poco más de tres horas en tren
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Si planeas un viaje corto para el fin de semana sin un destino claro, te sugerimos un destino poco conocido en Francia, ideal para dedicar un par de días. Se encuentra a un paso en tren desde Cataluña, con conexión directa desde Barcelona, y destaca por sus importantes vestigios romanos, entre los que figura un monumento declarado Patrimonio de la Humanidad.
Nos referimos a Nimes, una ciudad situada en el sur de Francia que está mucho más próxima de lo que se imagina, gracias al enlace del tren francés TGV INOUI con la estación de Barcelona Sants. Se trata de un tren directo, sin necesidad de transbordos, que también hace parada en ciudades relevantes como Montpellier, Narbona y Béziers, y cuya estación final es París.
En algo más de tres horas se llega a esta ciudad francesa que posee el anfiteatro romano mejor conservado tras el Coliseo, conocido como Arenas de Nimes, junto con un templo con más de dos mil años, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, llamado Maison Carrée. Además, cuenta con La Tour Magne, la única torre que ha sobrevivido de la antigua muralla romana.
Lo más llamativo es que aún es un destino poco explorado por los españoles, pese a la influencia que se ha dejado a lo largo de la historia, con una notable pasión por los toros, las tapas y el flamenco. Incluso tiene una feria reconocida en toda Francia que se celebra dos veces al año, durante Pentecostés y en septiembre. En esta festividad se puede bailar sevillanas, presenciar encierros y corridas de toros, disfrutar de paella o contemplar el desfile de las peñas.
En el anfiteatro romano, de hecho, se llevan a cabo corridas de toros sobre la arena, además de conciertos y otros eventos, e incluso frente a este monumento milenario se encuentra una estatua de bronce de un torero originario de Nimes. Cada año en enero, el teatro local acoge un importante festival de flamenco. La ciudad dispone de una calle, la Rue Fresque, donde los bares con tapas proliferan y durante los jueves de verano el ambiente nocturno se prolonga
al punto de dificultar el paso a los peatones.
¿Cuál es el origen de esta influencia española en la ciudad francesa?
Es una ciudad curiosa en la que los españoles buscaron refugio durante la Guerra Civil y la posguerra, implantando algunas de sus costumbres, además de estar marcada por la figura de la emperatriz Eugenia de Montijo. Sin embargo, las tradiciones flamencas y los restos romanos no son lo único que atrae. El casco histórico está repleto de pequeños comercios, bares y tiendas, perfectos para perder tiempo explorando. Esta población francesa de unos 150,000 habitantes tiene un espíritu mediterráneo, pues sus vecinos disfrutan de salir tras la jornada laboral, y el ambiente en los bares del centro se intensifica, especialmente cuando el clima permite disfrutar de terrazas al aire libre.
Otro de los atractivos de Nimes es que se encuentra rodeada de viñedos. Allí se produce un vino con denominación de origen protegida, Costières de Nîmes, caracterizado por propiedades que resultan sorprendentes y distintas a las de España. Se trata de vinos frescos con un ligero toque salino debido al viento que transporta humedad desde el mar Mediterráneo. Existen varietales blancos, rosados y tintos, pero todos comparten esta particularidad.
Si el mundo del vino es de tu interés, es recomendable visitar algún viñedo como L’Ermite d’Auzan, que practica agricultura biodinámica. Utilizan aceites esenciales para protegerse contra hongos, en un proyecto innovador. Vale la pena que el propietario te haga un recorrido en su jeep descapotable a través de las 100 hectáreas de vides. Otro viñedo que se puede visitar es el Château Valcombe, donde se puede pasear entre las vides, organizar catas de sus mejores vinos o adquirir botellas en su tienda.
En caso de no contar con tiempo o preferir no acercarse a los viñedos, siempre es posible degustar esta denominación en pleno centro, en el local Le Verre des Costières, que dispone de una terraza para probar vinos Costières de Nîmes de más de 65 productores. La gastronomía también es destacada y uno de los platillos imprescindibles es la brandada de bacalao, que debe ser degustada sin excepción.
La ciudad aloja cinco restaurantes con Estrella Michelin, como Rouge o Skab, situados en el centro y con cocina creativa de raíces mediterráneas. Considere darse un gusto en alguno de estos establecimientos o elegir un menú del día en el restaurante de la terraza superior del Museo de la Romanité, La Table du 2, que ofrece vistas únicas del anfiteatro mientras se come al aire libre, opciones que merecen atención.
Precisamente en este museo, de arquitectura contemporánea inaugurado en 2018, se puede descubrir la historia romana de la ciudad junto con restos arqueológicos. Nimes cuenta también con un acueducto en las afueras, Pont du Gard, y otro museo de arte contemporáneo diseñado por Norman Foster, ubicado junto al templo romano, mostrando el marcado contraste entre dos construcciones separadas por dos mil años.
Finalmente, cabe destacar que la ciudad se enorgullece de ser fabricante del tejido dénim y tiene por símbolo un escudo protagonizado por un cocodrilo atado con una cadena y acompañando de palmeras. Este emblema hace referencia a la conquista romana sobre Egipto, por lo que el Ayuntamiento alberga cuatro cocodrilos disecados colgados del techo. Para alojarse en un hotel cinco estrellas, el recién inaugurado Gran Hôtel Dieu, localizado en el antiguo edificio de la Cámara de Comercio en el centro, es una excelente opción. Es una ciudad encantadora que goza del apodo de la Roma francesa y que ya es momento de descubrir.
Si planeas un viaje corto para el fin de semana sin un destino claro, te sugerimos un destino poco conocido en Francia, ideal para dedicar un par de días. Se encuentra a un paso en tren desde Cataluña, con conexión directa desde Barcelona, y destaca por sus importantes vestigios romanos, entre los que figura un monumento declarado Patrimonio de la Humanidad.

