Existe una extensa lista de gastos deducibles para quienes son propietarios de una vivienda en alquiler, incluyendo el IBI, seguros del hogar y los intereses hipotecarios

Muchos dueños de viviendas arrendadas liquidan más impuestos de lo necesario en su declaración de la renta, debido a que declaran todos los ingresos percibidos por el arrendamiento en lugar del beneficio neto. Según el economista y divulgador, José María Páez (@josemariapaez), este es el “error más habitual” entre los caseros al entregar su declaración ante la Agencia Tributaria.
En un video publicado en su cuenta de TikTok, el experto aclara que cuando un propietario alquila su inmueble “no se tributan los ingresos, sino el beneficio” real una vez deducidos los gastos permitidos. Declarar únicamente el total recibido sin considerar esas deducciones, provoca un impuesto mayor al establecido por la legislación fiscal.
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La deducción más pasada por alto permite descontar anualmente el 3% del valor de la edificación, excluyendo el suelo, y puede reducir la base imponible entre 2.000 y 5.000 euros, cantidad que el contribuyente debe calcular e incluir por sí mismo en la declaración.
Qué gastos son deducibles al alquilar una vivienda
La variedad de gastos deducibles en la declaración de la renta es mayor de lo que muchos arrendadores suponen. Entre ellos, los más comunes son el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), los gastos comunitarios asumidos por el propietario y distintos seguros del hogar. Estos gastos contribuyen a reducir el rendimiento neto del alquiler antes de aplicar los impuestos.
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Además, son deducibles los intereses de la hipoteca vinculada a la compra, así como otros préstamos relacionados con la adquisición o rehabilitación del inmueble, junto a los gastos en reparaciones y mantenimiento. No se incluyen las obras que aumentan el valor o amplían la vivienda.
Entre los seguros deducibles están el de hogar, el de impago de alquiler y el de responsabilidad civil, siempre que sean pagados por el propietario y no por el inquilino.
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La amortización del inmueble, el ahorro más destacado
No obstante, la deducción más relevante por alquilar una vivienda que muchos propietarios olvidan al hacer su declaración de la renta es la amortización del inmueble.
Este concepto autoriza a deducir el 3% anual del valor del inmueble como depreciación por el uso y el paso del tiempo. En la práctica, esto puede representar una reducción de entre 2.000 y 5.000 euros en la base imponible, dependiendo del inmueble y del valor asignado al terreno. Es un ahorro notable que no debe ser ignorado.
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Esta deducción no aparece automáticamente en el borrador que entrega la Agencia Tributaria; el propietario debe calcularla e insertarla manualmente para que tenga efecto fiscal.
En este sentido, Páez aconseja que “si alquilas y nunca has calculado tu amortización, hoy es un momento adecuado para comenzar” a hacerlo, con el fin de evitar pagar más impuestos de los que corresponden en la declaración de la renta.
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