El taxista Cerdán que hace 20 años preguntó a Zapatero por el precio de un café: «Sospechaba que estaba adulterado»

Jesús Cerdán sostiene un café en el taxi que conducía en 2017. Las claves

Jesús Cerdán, famoso por cuestionar a Zapatero sobre el precio de un café en televisión en 2007, rememora ese momento como su punto de inflexión hacia la fama.

Cerdán denuncia la desconexión entre los datos macroeconómicos presentados por el Gobierno y la realidad cotidiana que se percibía en las calles desde entonces.

El taxista exterioriza su decepción con todos los políticos, asegurando que ninguno logra convencerlo y que, probablemente, anule su voto en las próximas elecciones.

Cerdán manifiesta sus sospechas acerca de la integridad de Zapatero y señala que ya intuía que el expresidente «tenía manchas» desde el momento en que se negó a reconocer la crisis económica.

Jesús Cerdán dispone de una dirección de correo electrónico que funciona como su carta de presentación y que tal vez resumen el episodio más inesperado de su vida. Fue su auténtica puerta hacia la fama.

—Dígame, Jesús, ¿a qué correo le envío el artículo cuando se publique?

—¿Estás sentado? [Bromea] Apúntalo: Jesús el del café…

Una carcajada se escucha al otro lado del teléfono. «Todo el mundo se ríe cuando lo cuento. Preguntan y les explico que esto tiene años». Porque antes de que los virales existieran, antes de los memes y de las fake news, este ciudadano anónimo de Pamplona protagonizó una de las intervenciones más espontáneas y recordadas en la televisión española.

Corría 2007 y el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, vivía un periodo de euforia tras casi tres años en el poder. Era el tramo más cómodo de su mandato. En los medios se hablaba del «milagro económico español». España llevaba más de una década creciendo por encima de la media europea, rozaba el pleno empleo y el PSOE alardeaba de haber entrado en la élite económica mundial.

Todavía no se mencionaba ni la crisis financiera, ni la burbuja inmobiliaria, ni, por supuesto, la austeridad. «España está en la Champions League de la economía mundial», llegó a afirmar Zapatero.

No obstante, la percepción en la calle era diferente. «Antes del euro, salía de casa con 5.000 pesetas y me duraba toda la semana. Ahora, salgo con 50 o 60 euros y no me alcanza. Estadísticamente todo va bien, pero en la calle no es así». Esa fue la respuesta que Cerdán dirigió a Zapatero en directo, ante siete millones de espectadores que siguieron el estreno de Tengo una pregunta para usted.

Este programa fue uno de los mayores experimentos televisivos de aquel momento. En él, cien ciudadanos elegidos para representar distintos perfiles sociales interrogaban a políticos sobre problemas cotidianos como hipotecas, pensiones o precios en el supermercado cercano. El presentador, Lorenzo Milá, ejercía como moderador.

Cerdán, entonces agente inmobiliario, decidió cambiar las estadísticas y grandes cifras macroeconómicas del presidente por cálculos mucho más sencillos.

—Está usted aquí para responder a nuestras preguntas. ¿Cuánto cuesta un café en la calle? ¿Sabe la respuesta?

—[…] Sí, aproximadamente 80 céntimos.

—No, eso era en tiempos del abuelo Pachi, hoy no.

La escena acompañó a Zapatero —hoy el primer expresidente del Gobierno imputado en un proceso judicial— durante mucho tiempo. Y también a Jesús Cerdán. «Cuando volví a Pamplona, empecé a trabajar en un taxi y todo el mundo recordaba la anécdota. Los compañeros me apodaban Zapatero, pero con cariño», rememora. «Me hice un poco famoso, no famoso de verdad. Esa es la diferencia».

Al día siguiente, la respuesta sobre el café trascendió el plató y llegó a la calle. La anécdota ocupó portadas, inspiró tertulias en radio y televisión y se convirtió en tema recurrente en los pasillos del Congreso. Sin embargo, Cerdán confiesa que esa no fue ni la primera pregunta que dejó en evidencia al expresidente.

«Lo primero que le pregunté fue: ¿Por qué la política y la droga se parecen tanto, que quien las prueba siempre repite? Según recuerda, Zapatero esquivó la cuestión y respondió luego basándose en los grandes datos económicos del momento, por lo que Cerdán insistió y trató de llevar al jefe del Ejecutivo a un terreno más cercano: la barra de un bar cualquiera.»

Lorenzo Milá, a la izquierda, junto a Zapatero durante la emisión del programa 'Tengo una pregunta para usted'.

Lo cierto es que desde aquella noche de marzo de 2007 han ocurrido multitud de hechos en la política española. Llegó la crisis económica que el Gobierno tardó en admitir, surgió el 15-M, Zapatero abandonó La Moncloa, Mariano Rajoy asumió el mando, aparecieron los papeles de Bárcenas, nació Podemos, Pedro Sánchez llegó al poder, ocurrió una pandemia e incluso entró en erupción un volcán.

Tanto el expresidente como su partido atraviesan ahora una etapa muy distinta, acosados por escándalos de corrupción y sin poder explicar la aparición de unas joyas valoradas en 1,3 millones de euros en una caja fuerte del despacho de Zapatero en Ferraz.

—No sé si está al tanto de todo lo que ha pasado recientemente con el expresidente…

—Por desgracia, sí. Tenemos una vergüenza de políticos. Me da igual de derechas o de izquierdas. ¿Has visto a algún mecánico con las uñas limpias? Eso son los políticos. Yo ya sabía que [Zapatero] estaba manchado. Desde que no quiso reconocer la crisis ya fue sospechoso.

Este jubilado de 70 años, que niega cualquier parentesco con Santos Cerdán, otro socialista navarro en el ojo del huracán estos días, mantiene firmeza y contundencia en sus expresiones. Su desencanto es transversal a partidos y siglas.

A su edad, nadie puede engañarle. «Ya tengo el culo pelado», dice mientras admite haberse vuelto «un poco derechón» y afirma no confiar en ningún político. «En lugar de tirarse mierda entre ellos, deberían remar en la misma dirección [sic] y así podríamos sacar el carro del atasco. Porque si cada uno tira para un lado, el carro se queda ahí».

Jesús Cerdán, esperando su turno para preguntarle a Zapatero en el programa 'Tengo una pregunta para usted', en 2007.

Jesús muestra recelo respecto al proceso de regularización masiva de inmigrantes impulsado por Pedro Sánchez. «Que vengan, pero con contrato de trabajo, no de forma indiscriminada».

Como propietario, se declara preocupado por la okupación. «Si el Estado aprueba leyes para quienes no pueden pagar, que el Estado asuma la responsabilidad, no yo».

Asimismo, admite que no puede ni con Sarah Santaolalla ni con «el quiosquero de Valladolid», nombre con el que se conoce a Pablo Fernández Santos, secretario general de Podemos en Castilla y León.

—¿Cómo se definiría políticamente hoy?

—Cuando era joven, era de izquierdas. A repartir… pero lo tuyo. Y lo mío, para mí. Ahora me considero completamente liberal. El comunismo funciona si estás en la cúpula, pero si estás abajo, estás jodido. Ahí tenemos los ejemplos de China o Rusia, ¿eh?

—¿Y algún político le cae bien?

—Ninguno.

—Seguro que alguno habrá, Jesús.

—[…] El único que me gustaba un poco, cuando era joven, era comunista: Julio Anguita. Ahora son tránsfugas, cambian de chaqueta. Pablo Iglesias, El Coletas, iba contra la «casta» y el bipartidismo y terminó comprándose un chalé. ¡Vamos, por favor! No se puede confiar en nadie. ¡En ninguno! Así que en las próximas elecciones no digo que no vote, pero probablemente sea un voto nulo. ¡Nulo! Como protesta.

Casi 20 años después de ese cara a cara televisivo que lanzó a la fama al Zapatero pamplonés y tras casi tres cuartos de hora de charla telefónica, queda una última pregunta: «Si volviera a tener delante al expresidente, como en aquel programa, ¿qué le preguntaría?».

Cerdán no duda. «No le preguntaría, le diría: ‘Ponte la mano en el pecho y dime la verdad: ¿estás manchado o no estás manchado?».

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