El mando investigado en el ‘caso Koldo’ dejó constancia, por ejemplo, de que tras citarse un par de veces en un bar de Leganés en marzo de 2025, «percibían impaciencia desde niveles superiores»

Las actas redactadas por el comandante de la Guardia Civil Rubén Villalba tras sus encuentros con Leire Díez ponen de manifiesto la existencia de llamadas telefónicas entre esta última y la directora de la Guardia Civil, a través de las cuales se supervisaban las citas y se informaba de su contenido.
El mando indagado en el caso Koldo explicó, por ejemplo, que después de reunirse en un par de ocasiones en un bar de Leganés en marzo de 2025, «había impaciencia desde arriba» y que «por ello, durante el trayecto de ida y vuelta al lugar de la reunión», la llamada fontanera socialista «recibía llamadas desde los niveles superiores».
Villalba detalló, igualmente, que «en el camino de regreso» de uno de los encuentros celebrados en las afueras de Madrid, Díez «habló con la directora de la Guardia Civil porque esperaba un feedback sobre el desarrollo» de una de las reuniones, en la que la fontanera le transmitió continuamente que se trataba de «un gran profesional, que no estaba solo y que la cita había salido mejor de lo anticipado».
El testimonio de este comandante del Instituto Armado contrasta con la versión oficial difundida en los últimos días por Mercedes González mediante un comunicado. Según la máxima responsable de la Guardia Civil, mantuvo diversas reuniones con Díez y reconoce que en una de ellas esta le solicitó expresamente rehabilitar profesionalmente al mando investigado por sus vínculos con la trama de Koldo García.
No obstante, siempre según González, «rechazó categóricamente» la propuesta y «finalizó de inmediato dicha reunión».
De esta forma, González no admite haber mantenido conversaciones con Díez para conocer directamente los contactos secretos con Villalba que este último detalla en unos informes revelados por EL MUNDO hace un año y que forman parte del sumario que investiga a la ex militante socialista por intentar obstruir las investigaciones que afectan al partido de Pedro Sánchez.
Villalba documentó sus encuentros con la fontanera indicando que ésta se había reunido repetidamente con González, como ahora admite la directora: «Que ha mantenido diferentes encuentros con la directora de la Guardia Civil, pero que no entiende lo que sucede en la Guardia Civil y no da crédito a dónde se ha implicado». «Está sorprendida por lo que ocurre y desconoce cómo actuar», añaden las actas a las que ha tenido acceso este medio.
En esta línea, se detalló que Díez le comentó que «los superiores están dispuestos a atacar al teniente coronel Antonio Balas, al coronel (Manuel) Corbí y a otros miembros de la Guardia Civil» con el fin de neutralizarlos en las investigaciones abiertas contra cargos del PSOE.
El mando policial también añade en sus informes que la fontanera le propuso, a cambio de información comprometedora de sus compañeros, «obtener un puesto como asesor de la directora de la Guardia Civil». Propuesta que fue rechazada y que González no reconoce en ningún momento.
Eso sí, Díez le confesó que «tenía previsto un encuentro personal» con González «para hablar sobre mí» y que, según varios intermediarios, finalmente «se llevó a cabo». Además de alardear de su acceso privilegiado a la directora del Instituto Armado, la fontanera del PSOE presumió de tener contacto directo con el número uno del Gobierno.
Díez manifestó que tenía acceso directo a Pedro Sánchez y aprovechó para criticar con dureza al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a quien afirmó que el Ejecutivo ya le brindaba «nulo apoyo».
El motivo, según indicó, es que es el «responsable del desgaste del Gobierno» derivado de las investigaciones de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Díez también presagió que próximamente habría un relevo en la Dirección Adjunta Operativa (DAO) del Instituto Armado con el objetivo de impedir nuevas operaciones contra el partido, y aseguró que tendría un papel destacado en la elección del sucesor.
EL MUNDO ha comprobado la existencia de al menos dos reuniones secretas entre Díez y Villalba los días 10 y 26 de marzo de 2025.
La fontanera ofreció al mando de la Guardia Civil protección judicial y la promesa de rehabilitarlo dentro del Cuerpo siempre que a cambio proporcionase datos sensibles que permitieran «invalidad» las causas legales que afectan a su partido y eliminar a los «elementos subversivos» que, según ella, dirigen el Instituto Armado.
Los encuentros se desarrollaron en un restaurante de Leganés, tras la negativa de Villalba a aceptar la solicitud de Díez de que la conversación se realizara en el despacho del abogado del ex asesor personal de Jose Luis Ábalos, Koldo García. Al llegar al local, el comandante pidió a Díez que dejara fuera del comedor cualquier dispositivo electrónico que pudiera registrar la conversación que iban a mantener.
Ante las preguntas de este medio, la fontanera explicó que se reunió con este mando policial «porque quería conocerle», sin aportar más detalles, y públicamente ha declarado que su intención en esta y otras reuniones similares era escribir un «gran libro» de investigación sobre «el funcionamiento de las cloacas» del Estado en España que finalmente nunca se publicó.
Según describen los informes elaborados por el mando del Instituto Armado, dedicado en los últimos años a la lucha contra el terrorismo yihadista en la Unidad UCE-2 y actualmente investigado por su relación con el ex asesor personal de José Luis Ábalos, Koldo García, Díez le «instó» a «decidirse» a «pasarle toda la información que tuviera» sobre el fiscal José Grinda, a quien siempre consideró uno de sus objetivos prioritarios.
Pero también sobre altos responsables de la Jefatura de Información y de la UCO, como el teniente coronel Antonio Balas o el ex responsable de fuentes de dicha unidad, Juan Vicente Bonilla.
Asimismo, incluyó en su lista al teniente coronel Basilio Sánchez, a quien situó como «próximo» al fiscal Grinda y estableció como un nuevo objetivo para sus maniobras.
Díez inició la conversación con Villalba abordando «la rumorología vigente» acerca de la designación de un nuevo DAO en la Guardia Civil que sustituyera a Manuel Llamas.
En este sentido, según muestran las actas de las reuniones que posee este periódico, la fontanera socialista afirmó que el sucesor no sería bajo ningún concepto «afín a Marlaska» y que ella tendría la última palabra en la elección del candidato, demostrando una vez más la gran influencia que ejercía sobre la directora.

