La presidenta del Congreso exhorta ante el Papa a recuperar el orden internacional y colocar la paz en el centro de la política

La presidenta del Congreso, Francina Armengol, durante su discurso de bienvenida al Papa en la sesión conjunta de las Cortes, defendió la necesidad de «restaurar el orden internacional» en un momento que calificó como «de incertidumbre global y una polarización que pone en riesgo las democracias», además de enfrentar la «herida abierta» que representan los abusos sexuales cometidos dentro de la Iglesia.
Armengol subrayó la «voluntad de escuchar y el convencimiento de que el entendimiento entre instituciones, culturas y pueblos es esencial para afrontar los retos actuales».
La presidenta continuó aludiendo a la era presente, «donde solo unos pocos poderosos imponen con completa impunidad la masacre de miles de personas vulnerables, y donde el orden internacional conocido se fragmenta diariamente, alejándose de las normas que buscaban restablecer la convivencia tras la devastación; por ello», afirmó, «es indispensable reunirnos en torno a lo fundamental y reformular las estrategias que nos comprometan con la construcción de un mundo más equitativo».
En este marco, Armengol llamó a «tomar la postura correcta». «La paz», reiteró, «debe recuperar su lugar central en la política internacional», lo cual exige «coraje, diplomacia y cooperación».
«Es imperativo restablecer el orden internacional», reafirmó la tercera autoridad del Estado, «las leyes deben prevalecer sobre la violencia; deben prevalecer el humanismo y la solidaridad«.
Armengol afirmó tener claro cuáles son las responsabilidades que la ciudadanía adjudica a sus representantes: «Combatir la pobreza, la precariedad y las violencias, como la violencia de género, la violencia racial o aquella que beneficia el privilegio frente a la vulnerabilidad». Añadió además «una tarea específica» como es «la herida abierta» que representan «los abusos en la Iglesia y la reparación e indemnización a las víctimas».
La presidenta del Congreso también destacó la importancia de «promover un uso seguro y ético de la inteligencia artificial a nivel global», tema central de la encíclica Humanitas Magnífica de León XIV. En este contexto, defendió la necesidad de «reorientar la economía hacia la dignidad y la tecnología hacia la igualdad, la estabilidad y la inclusión«.
«Instauramos de una vez», expresó, «nuestras políticas humanistas y responsables, porque ninguna innovación tendrá verdadero valor si daña aquello que define a las sociedades libres y democráticas».

