El Parlamento Europeo insta al Gobierno a reevaluar el cierre de Almaraz debido a su repercusión en la soberanía energética

Central nuclear de Almaraz. Las claves

El Parlamento Europeo insta al Gobierno español a reconsiderar la clausura de la central nuclear de Almaraz debido a su impacto sobre la soberanía energética.

El informe de la Eurocámara alerta que la parada de Almaraz podría debilitar la seguridad del suministro y aumentar el costo de la factura eléctrica.

Los eurodiputados solicitan una evaluación de impacto exhaustiva, fundamentada en datos contrastables, antes de adoptar una resolución definitiva sobre la planta.

Almaraz contribuye con el 7% de la electricidad nacional y genera aproximadamente 4.000 empleos directos e indirectos en la región.

El Parlamento Europeo ha tomado una postura relevante en el debate energético español al solicitar al Gobierno que reconsidere la clausura de la central nuclear de Almaraz. Esta petición surge tras la aprobación del informe de la misión de europarlamentarios que inspeccionó la planta extremeña, alertando sobre las implicaciones en la soberanía energética nacional.

El documento ratificado por la comisión de Peticiones de la Eurocámara exige explícitamente que no se lleve a cabo el cierre previsto en el calendario nuclear acordado con las eléctricas. Los diputados europeos advierten que una desconexión apresurada de Almaraz podría comprometer la seguridad del suministro y encarecer la factura eléctrica en plena transición energética, justo un año después del gran apagón del 28-A de 2025.

El informe destaca a Almaraz como una pieza clave del sistema eléctrico español en un contexto de alta volatilidad de precios y de incertidumbre geopolítica. Además, vincula su permanencia con la capacidad de España para contar con una generación estable que respalde la rápida incorporación de renovables sin elevar la dependencia exterior.

«Datos verificables»

La comisión de Peticiones pone especial atención en el proceso de toma de decisión llevado a cabo por el Ministerio para la Transición Ecológica. Solicita una evaluación de impacto rigurosa, clara y basada en evidencia técnica que contemple de forma completa las repercusiones económicas, sociales y energéticas del cierre.

Los eurodiputados insisten en que las determinaciones sobre infraestructuras estratégicas no pueden fundamentarse únicamente en posturas ideológicas o en compromisos políticos internos.

Exigen que se evalúen con «datos verificables» los efectos sobre la seguridad del suministro, la competitividad industrial y los objetivos climáticos antes de proceder al cierre de la central.

El informe destaca que dicha reevaluación debe considerar tanto los riesgos como las ventajas de prolongar la operación de la planta más allá de los plazos establecidos. Propone que se exploren opciones para extender su vida útil asegurando la seguridad, el cumplimiento normativo y la coherencia con la taxonomía verde europea.

Almaraz, clave política

La intervención del Parlamento Europeo surge en un contexto político ya muy polarizado en España respecto a la energía nuclear. El Gobierno ha defendido hasta ahora el calendario de cierre como parte de su estrategia de descarbonización, mientras la oposición acusa a Moncloa de sacrificar la seguridad del suministro y el empleo por motivos ideológicos.

El debate ha cobrado más fuerza en Extremadura, donde el Gobierno regional de coalición entre PP y Vox ha hecho del «blindaje» de Almaraz uno de sus compromisos prioritarios. Este acuerdo autonómico ha elevado la central a un símbolo de una política energética alternativa a la emanada desde Madrid.

Simultáneamente, la misión del Parlamento Europeo a Almaraz se inscribe en una tendencia mayor de Bruselas de supervisar las decisiones nacionales que afectan la seguridad energética y el desarrollo regional. Lo que suceda con esta planta ya no se ve solo como un asunto interno, sino como una prueba de coherencia con la política energética común.

La visita de la comisión de Peticiones se realizó a principios de año, cuando un grupo de eurodiputados viajó a Extremadura para examinar directamente el futuro de la central. Esta delegación sostuvo encuentros con responsables de la planta, autoridades regionales, sindicatos y representantes empresariales de la zona.

Los parlamentarios europeos recorrieron las instalaciones, recopilaron datos técnicos sobre su estado y escucharon los argumentos de quienes defienden la extensión de su vida útil. Además, se entrevistaron con plataformas ciudadanas y colectivos preocupados por el impacto que tendría el cierre sobre el empleo y la actividad económica en Campo Arañuelo.

Tras esa visita, la comisión elaboró un informe que ahora cuenta con el respaldo del pleno. Este documento solicita explícitamente al Ejecutivo español que reevalúe su decisión, apoyándose en una evaluación de impacto «integral» y «basada en evidencia» antes de desconectar los reactores.

Fuentes del Partido Popular Europeo remarcan que el informe exige al Gobierno reconsiderar la clausura de Almaraz. Destacan además que advierte sobre las consecuencias negativas y el impacto económico, social y energético que ocasionaría esta decisión en caso de continuar.

La eurodiputada del PP Elena Nevado del Campo señala que el informe confirma que el cierre responde a «una decisión puramente política e ideológica, sin bases técnicas suficientes». Denuncia la ausencia de una evaluación de impacto integral que mida adecuadamente sus efectos en la región y en el sistema eléctrico nacional.

Nevado resalta el papel estratégico de la central, que representa aproximadamente el 7% de la generación eléctrica en España y sostiene cerca de 4.000 empleos directos e indirectos derivados de su operación. Defiende que Almaraz es uno de los principales motores económicos del territorio y un recurso clave para la estabilidad energética.

Según la eurodiputada popular, la planta ofrece una fuente «estable y continua» de generación, crucial para la seguridad energética. Advierte que su clausura podría incrementar la dependencia de importaciones, tensionar el sistema en momentos de baja producción renovable y elevar los costos de electricidad para hogares y empresas.

La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, siguió la votación desde el Parlamento Europeo y celebró el resultado. Subrayó que Almaraz genera empleo para 4.000 familias del Campo Arañuelo y advirtió que su clausura «equivale a condenar el futuro de toda la comarca».

Guardiola enfatiza que actualmente «la energía nuclear es considerada verde de transición y se ha vuelto esencial en muchos países europeos«.

La dirigente autonómica insistió en que Almaraz es una infraestructura estratégica no solo para Extremadura, sino para toda España. Según su opinión, si Europa reconoce el papel fundamental de la nuclear en la transición, el país no puede permitirse cerrar una planta que aún puede aportar seguridad en el suministro y valor económico.

Scroll al inicio