El Atleti de Simeone encajó ante la táctica de Arteta y prolonga su espera de 15 años sin conquistar la Champions

Simeone y sus jugadores agradecen el apoyo a la afición desplazada a Londres. La Champions se le vuelve a escapar al entrenador argentino, quien ha transformado la historia del club pero seguirá sin lograr el título europeo.

Más información: Un único gol de Saka despierta al Atlético del sueño continental y envía al Arsenal a la final de la Champions

Carlos Serrano Jorge Pacheco Publicada 6 mayo 2026 10:28h

El Atlético de Madrid aspiraba a jugar la cuarta final de la Champions en su historia, la tercera bajo la dirección de Simeone durante sus 15 años en el banquillo rojiblanco. Nadie lo ha tenido tan difícil para ser campeón como ellos. Y quizás nadie lo haya sufrido tanto. Cada intento terminaba con un fracaso.

Las caídas en 1974, 2014 y 2016 evocan el sufrimiento del club y sus seguidores. Finalmente, levantar la ‘Orejona’ se ha transformado en una obsesión y pese a la esperanza generada esta temporada al regresar a unas semifinales casi una década después, esta tampoco será la ocasión.

El Atlético peleó con todas sus fuerzas, pero la historia volvió a ser implacable con el equipo rojiblanco. Hay pocas experiencias más duras en esta competición que llegar tan cerca de las semifinales, aguantar hasta el final y ver cómo se esfuma el sueño de la final.

El Atlético no se mostró inferior al Arsenal, ni en Madrid ni en Londres. Sin embargo, en estos encuentros decisivos importan tanto el juego como la concentración, la resistencia emocional e incluso la suerte. Y, por encima de todo, la eficacia estuvo del lado del equipo inglés, que supo aprovechar un balón suelto en el área tras un despeje de Oblak.

Al Atlético no le acompañó esa efectividad… durante toda la eliminatoria. A las oportunidades falladas por Julián Álvarez y Giuliano en el Emirates, se suman las de hace exactamente una semana en el Metropolitano: el mano a mano fallado por Lookman y el balón al travesaño de Griezmann.

Cabe subrayar que el ataque del Atlético llegó condicionado a Londres. A pesar de haber descansado en Mestalla, Julián Álvarez y Giuliano no estaban en óptimas condiciones físicas y el liderazgo de Griezmann no bastó.

El francés luchó, peleó y entregó todo hasta que su cuerpo no pudo más. Era su última oportunidad para conseguir la Champions y dio todo de sí, pero no fue suficiente.

En los banquillos, Simeone no pudo superar tácticamente a Arteta, quien ha convertido al Arsenal en uno de los mejores equipos de Europa. En el Emirates, la estrategia del conjunto gunner estuvo milimetrada.

Con la eliminatoria igualada en el global, el técnico vasco diseñó un primer tiempo de control estructurado: sus mediocampistas –Rice y Lewis-Skelly, con Odegaard y Zubimendi en el banquillo- cerraron con disciplina los carriles interiores y presionaron la salida de balón atlética, forzando a Simeone a lanzar balones largos y realizar triangulaciones por banda que el bloque inglés anticipaba con facilidad.

Los jugadores del Atlético de Madrid agradecen el apoyo a la afición desplazada a Londres.

Los jugadores del Atlético de Madrid agradecen el apoyo a la afición desplazada a Londres. Reuters

El gol fue la síntesis del esquema: una combinación fluida de Gyökeres, un desvío de Oblak al segundo palo y Saka, el capitán, que terminó empujando el balón. Diagnóstico perfecto.

En la segunda mitad, con la ventaja en el marcador, Arteta reajustó el equipo sin perder la forma: línea más baja, extremos colaborando en el movimiento defensivo y salidas calculadas.

Los cambios –Hincapié, Madueke y Odegaard al principio; posteriormente Zubimendi- aportaron frescura y verticalidad sin debilitar la estructura.

El Atlético intentó atacar, pero encontró a un equipo que no renuncia a su estilo: lo controla. Esa capacidad para mandar con el balón, presionar sin él y ser pragmático cuando el marcador lo requiere, es lo que diferencia al Arsenal de Arteta del resto en Europa.

El técnico donostiarra ha construido un conjunto que, cansado de ser segundo en la Premier League, busca levantar un título que no ganan desde hace 21 años. Lo mismo ocurre en la Champions: hace dos décadas que no alcanzan una final en esta competición esquiva.

Durante años, al club gunner se le acusó de sufrir vértigo: siempre a un paso del éxito sin conseguirlo. No obstante, esa sensación parece haberse transformado en una convicción. Y es que todo apunta a que algo importante está gestándose en Londres.

A un paso de hacer historia

El club londinense está a cuatro partidos de alcanzar el doblete. Quedan tres jornadas en la Premier y lideran con cinco puntos sobre el Manchester City. Aunque el equipo de Guardiola tiene un partido pendiente, el Arsenal depende de sí mismo para lograr el campeonato nacional tras 21 años.

Además, están a 90 o 120 minutos de ganar, por primera vez en su historia, la Champions. El 30 de mayo jugarán en el Puskas Arena de Budapest su segunda final, con una motivación y confianza máximas.

Tras quedarse a las puertas la temporada pasada al caer en semifinales contra el PSG, consolidándose como uno de los grandes de Europa, este curso parece destinado a la consagración definitiva.

El Arsenal propone un fútbol de alta intensidad, con un amplio abanico de recursos y frente al Atlético de Madrid demostró múltiples formas de atacar a su rival: mediante jugadas a balón parado, combinaciones elaboradas y contragolpes.

Mientras Londres vibra con la ilusión, para el club rojiblanco la temporada llega a su fin, y con ello vuelven las dudas sobre el futuro de Simeone. El club, con nueva propiedad desde hace meses, debe definir su camino a seguir.

La debilidad de Simeone

Los méritos del Cholo son indiscutibles: esta temporada eliminó en la Champions al líder de La Liga y estuvo cerca de hacer lo propio con el puntero de la Premier, además de llegar a la final de Copa, el único borrón tras perder ante la Real Sociedad.

Simeone suma ya catorce años y medio al mando del equipo. En un fútbol marcado por la volatilidad y el corto plazo, eso es un logro histórico. Ha ganado todo menos la Champions, ese Everest que el Atlético persigue con un empeño admirable.

Parece que Simeone ha exprimido al máximo su etapa en el Atlético, dejando mucho legado. Sin embargo, resulta inevitable pensar que, pese a todo lo construido bajo su mandato, la Champions sigue siendo la deuda pendiente más significativa.

Una paradoja dolorosa: el entrenador que cambió la historia reciente del club no ha logrado coronarse en Europa.

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